VIAJE AL INFIERNO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
Dicen que el cine es el transmisor más potente de los sentimientos, cuando la película llega a despertarlos. Bueno, pues eso es la esencia de un corto llevada a la máxima potencia, cuando consigue con su contracción despertar al máximo nuestros sentimientos.
Ciertamente, eso es lo que han conseguido todos durante esta semana en la 14ª edición de FICCI-ON.
Si bien para mi, el titulado SARA, que ha obtenido dos premios en la gala de clausura, ha sido con mucho, el que más ha conseguido conmoverme. Y dado que es un cine, el del festival, llamado a concienciar, se hace el mejor por tanto, a mi entender. Los pocos minutos de la cinta contienen tanta ternura hacia las niñas del camión, como terror y preocupación por lo que le espera a sus personas. Y por extensión, por todos los cientos de miles que todos los años son robados y llevados camino del destino más vil que puede haber y deseársele a un niño. Lo que debería de llevar a nuestros sentimientos, a no ser pasivos, si no a revelarnos con el hacer de la parte más oscura de los hombres que las destina a tal fin. Y nos pone en guardia y ojalá en acción contra este futuro que la parte inhumana de los hombres les reserva.
El corto SARA contiene el poder, en ese pequeño periodo de tiempo, de hacernos conservar en la memoria largamente sus imágenes, pues quién va a poder olvidar a esa niñas cargadas de inocencia camino del infierno del mundo. Despertando así nuestras conciencias, que ya nunca podrán olvidarlas ni dejar de sentir rabia y furor hacia los actores de la infamia.
