22 diciembre 2025

CONVENIENTE Y GRATIFICANTE LEER "UN ESTUDIANTE EN LA SIERRA DE GATA (CÁCERES)", por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

CONVENIENTE Y GRATIFICANTE LEER " UN ESTUDIANTE EN LA SIERRA DE GATA", por <a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=Jos%C3%A9+Luis+S%C3%A1nchez-Tosal+P%C3%A9rez&bbid=7163741330860553811&bpid=6464614063615362830" data-preview>José Luis Sánchez-Tosal Pérez</a> - <a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=Ateneo+Virtual+Mirobrigense&bbid=7163741330860553811&bpid=6464614063615362830" data-preview>Ateneo Virtual Mirobrigense</a> – <a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=Ciudad+Rodrigo&bbid=7163741330860553811&bpid=6464614063615362830" data-preview>Ciudad Rodrigo</a>

José Luis Sánchez-Tosal Pérez
CONVENIENTE Y GRATIFICANTE LEER "UN ESTUDIANTE EN LA SIERRA DE GATA (CÁCERES)", por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    Tengo ante mi, el libro del cual me dispongo a hablar. Su portada contiene una foto de la plaza de San Martín de Trevejo, cosa que en mi caso es ya suficiente reclamo para desear leerlo. Pues es allí, con la misma vista donde yo con ocho años estuve una mañana de domingo, en la que no dejaba de llover, llorando en silencio porque me encontraba sin mis papás, puesto que según los médicos, mi madre padecía un cáncer que la haría morir pronto. Afortunadamente se equivocaron, pero ese día y los ocho meses pasados en el convento de San Martín, alejados de mi casa, estarán en mí hasta el fin de mis días.

    Dicho esto, y como de lo que se trata no es de hablar de mis vivencias, sino del libro de Miguel García Figuerola, a ello voy, no sin decir que si no llevara siempre conmigo ese pueblo, quizá no lo hubiera comprado.

    Y aquí me tienen ya, con él, no solo comprado, sino además leído. Pues nada más empezarlo supe que estaba ya atrapado, a pesar de que empieza contando las andanzas del autor, no por San Martín de Trevejo, sino por Salamanca, cosa que no era ni con mucho, lo que me había llevado al libro. Pero la difícil facilidad que su narrativa contiene para hacerte ver no solo las distintas etapas de su vida, en relación con los distintos lugares desde los que se dan, hace que piense que para los de mi generación, sea un libro de obligatoria lectura. La razón que me lleva a decirles esto, es que sus páginas contienen no solo su historia vital, si no que ella nos lleva a hacerla tan extensible que me atrevo a decir que es la historia de toda la generación de aquella España que se abría a la democracia, y con ella a todo aquel electo de ilusiones y expectativas.

    El libro, tiene, ya lo he dicho, su mejor cualidad en la facilidad con que se lee, no resulta oscuro ni de cuando la arqueología trata. Con él conocemos mejor todos esos pueblos que los hemos sentido siempre como algo nuestro, tanto sus paisajes como sus paisanos, viendo también, como ellos se acercan y sienten a Ciudad Rodrigo.

    Fuera de esta cercanía nos muestra además, por dentro, las lejanías y entresijos del fenómeno de la emigración, contado de primera mano, pues él la vivió, como tantos que se fueron en aquel conocido "tren de los portugueses". Y también el mundo cercano de la movida salmantina, con todos los nombres míticos de todos los locales de copas de entonces, y todas las músicas de aquel momento, de las que demuestra tener un conocimiento amplísimo. El capítulo final, en el que cuenta la fracasada defensa de su tesina, que a mi modo de ver, queda sepultada, con la acción de crear el primer mapa arqueológico de los pueblos de la Sierra de Gata.

    Después de su lectura, lo que nos queda es un río vital cuyo caudal va cargado de experiencias personales, que son a la vez, como ya he dicho, el retrato exacto, a través de su persona de una generación de este país, la de la transición y la movida.

    Acabo recomendándoles la lectura del libro "Un estudiante en la Sierra de Gata", de Miguel García Figuerola que está lleno de conocimientos de primera mano, tanto arqueológicos, como paisajísticos y sociológicos. Pues su autor, no es un mero espectador o alguien de bulto en la sociedad de la movida, sino que aunque él dice que éste fenómeno era en provincias, un reflejo de lo que llegaba de Madrid, yo pienso que un personaje como él que deja ver su novela, capaz de adormecer los efectos etílicos de las copas nocturnas en la gran carga de poemas que llevaba dentro de sí, tiene luz propia y autonomía para ser autor y creador de lo que se cocía. La cual, al ser contada por alguien tan cargado de experiencias y conocimiento, hace que se convierta en la representación viva de nuestra histórica generación.

    Leer Un estudiante en la Sierra de Gata (Cáceres) será tan conveniente como gratificante hacerlo.

Portada del libro