OTROS TIEMPOS, por José A. Blanco
Recuerdo cuando frente a esa luz del horizonte los pastorcillos con sus rebaños dirigían su inocencia e ilusión hacia la magia del misterio y la armonía cromática del entorno. Ahora con tanto destello y fogonazo más que un belén lo que se forma es un cirio de tres pares de narices donde los pastorcillos desorientados buscan las ovejas que más que perdidas andan desorientadas o, peor, desaparecidas. ¡Feliz Navidad!
