DE AYERES Y MAÑANAS, por Santiago Corchete Gonzalo
DE AYERES Y MAÑANAS
Los deseos del cuerpo están torcidos,
porque no son conscientes de los daños
que traen consigo las repercusiones
de vulnerar el frágil equilibrio
que exige el necesario convivir
entre armonías y desarmonías.
... Contemplas río abajo cómo van
veloces al encuentro de ellos mismos,
con la clave que abre las promesas
de alguna eternidad amarga o plácida,
tras un atardecer intenso y lánguido.
Murió el amor de sed. Los perros ladran.
