22 enero 2026

TRISTEZA Y ESPANTO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

TRISTEZA Y ESPANTO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Sánchez-Tosal Pérez
TRISTEZA Y ESPANTO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    Ya es la tarde de San Sebastián, y ya ha pasado todo. Y cuando digo todo, no me estoy refiriendo ni al día del toro, ni a la celebración del santo, si no a la tragedia que tiene a España entera sobrecogida, y de la que no es ni necesario decir, que hablo del choque de trenes en Adamuz. Ese, que a medida que pasa el tiempo, aumenta el número de fallecidos y deja niños solos, sin sus padres y hermanos.

    Ahora aún es pronto para saber qué causas fueron las que desencadenaron la tragedia, y debería ser más demasiado pronto, para estar haciendo de éstas, leña para las defenestraciones políticas. Sí es, y ha sido el momento en que la gente común reaccione como lo ha hecho, con un estar más silencioso y triste que lo habitual, tanto en lo privado como en lo público.

    En este Ciudad Rodrigo nuestro, sabemos que además de religioso, el día de San Sebastián da el pistoletazo de salida al carnaval pues en su desfile procesional, siempre hay concesiones para el alegre jolgorio, como anuncio de vísperas carnavaleras. De eso este año, no ha aparecido nada, por respeto a la tragedia, cosa que dice mucho para bien, de todos nosotros como pueblo.

    Yo, ahora en casa, sí tengo puesta música, pero la única que me admite el cuerpo y el espíritu, el réquiem de Mozart. Suena mientras escribo esto con lágrimas en los ojos, por la imagen que me dejaba la chatarrería de los vagones, y el pensar en esa niña que entre ellos, deambulaba sola, buscando a todos los suyos, y que ya ahora sabemos, no los volverá a ver.

    A estas horas, en que deberíamos tener todos el apagón festivo, con el dulce bajón que esto trae, lo que tenemos es un hondo pesar por el dolor de tantos, el cual desaparecerá, seguro, con el tiempo, como todo en la vida, pero la trágica imagen permanecerá ya para siempre, al igual que los de mi generación hablamos del accidente de Villar de los Álamos, que fue hace ya toda una vida.

    Acabo deseando que la vida nos libre a todos lo más posible de tales tragedias, pues como dijo Cervantes …


"Con todo es mejor vivir

que en los casos desiguales

el mayor mal de los males

se sabe que es el morir"


    Y que venga pues, ésta, de forma tan traicionera, y sobre tantos, siempre nos entristece y espanta.