DEL MISTERIO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
Es veinticinco por la tarde, ya ha sido la cena de Nochebuena y se ha paseado la gente en la mañana de hoy, disfrutando del solecito, que si no evita el gélido frío, al menos lo mitiga.
Ahora, cuando el día tiene como prisa por hacerse noche, el silencio es lo único que se escucha en casa. No hay un solo ruido, otra fecha cualquiera lo achacaría a nuestra vejez social, pero a eso no se debe, pues hoy en mi bloque, como todos, está con los pisos llenos de gente de todas las edades venidas a estar en las fiestas con los suyos, esta noche que hace el doble milagro, el del nacimiento de Jesús y el de juntar familias. ¡Que digo el doble!… ¡El triple milagro! Pues logra también que Ciudad Rodrigo deje de ser una residencia de jubilados, dada todo la juventud que hoy está aquí, y que no habita a diario.
Entonces me vuelvo a preguntar qué es lo que hace de esta tarde noche la más silenciosa del año, y no sé contestar a eso. Tanta fiesta fue anoche, que la juventud que si salió, está cansina. Pero... ¿Y sus abuelos que no lo hicieron? No encuentro respuesta y esto si que no es poco misterio también. Será que todos, mayores y pequeños están metidos en la red o que es una tarde dedicada a la reflexión, o que están todos queriéndose familiarmente en silencio.
No sé que será pero el silencio cada vez se hace más poderoso y se le les escucha más, mientras que a mí, me deja perplejo, el no saber de la raíz de éste, en medio de la sociedad del ruido.
Sea por la causa que sea, bienvenido ha estado, y que no sea la última vez que aparece, sino que se vuelva a producir el misterioso milagro otra vez el año que viene, por estas fechas, pues este silencio ha ayudado a que el artículo saliera de un tirón. Entonces sería ya el triple misterio.
