OTRA NOCHE MÁGICA, por José A. Blanco
Parece que la tradición, al incorporar a la comitiva un rey negro, ya lo veía venir. Lo paradójico es que, a pesar de las escrituras, algún que otro golpe, más que de pecho, siga dando con el mazo y rogando a Dios porque la cosa no vaya a más. De momento, los reyes siguen siendo tres y los pajes cada vez más variopintos. Lo mejor, la felicidad y la sonrisa de los niños con sus regalos independientemente del atrezo.
