LOS ÁNGULOS OSCUROS, por Santiago Corchete Gonzalo
LOS ÁNGULOS OSCUROS
- I -
El amor, los amores, se tropiezan
con piedras de palabras y exabruptos
que son mortales sin necesidad:
¿quién entiende tamaño desatino?
Si en principio parecen desde afuera
cantos de vino y rosas encendidas
en la luz de la dicha del camino,
¿por qué si me miráis, miráis ausente?
Comienza el declinar de atardecer
y ocaso se perfila en lontananza.
Ya no hay jardín, hay solo indiferencia...
¿Será que la fatiga al amor cansa?
- y II -
Te detienes en el altar mayor
de la ciencia y consciencia, no ves nada.
Nada por aquí, nada por allá,
todo debe estar en otra parte.
Vas al rio, a la playa o a la fuente,
y cuanto ves es agua quieta y átona.
Te seduce el amor visto de lejos,
pero cuando lo tienes cerca, huyes.
No desesperes, hombre, busca más,
en más sitios y con mejores ánimos.
Mientras tengas la luz de la razón
siempre se pueden despejar tinieblas.
