EN MAL ESTADO 32, por José A. Blanco
El sol
amanece triste porque su resplandor no alumbrará intensamente. La luz se apaga
con el sueño eterno y se pierde tras el gran espíritu del bisonte blanco cuya sangre
inunda la pradera. Un rastreador conduce a la tribu hacia las montañas. Suenan
tambores de guerra y la sombra del águila extiende su poder como una maldición.
El daño es irreparable.
