FÚTBOL Y RESPONSABILIDAD, por José Luis Puerto - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo
FÚTBOL Y RESPONSABILIDAD, por José Luis Puerto Siempre
me ha gustado asociar con el fútbol la definición que Jean Paul
Sartre aplicaba al ser humano: una pasión inútil. Sí, el fútbol
es una pasión inútil. Tiene no poco –y ello es ya un lugar común–
de aquel objetivo con el que los antiguos poderes romanos se servían
para distraer (alienar, diríamos hoy) a las masas: pan y circo.
Pero
esa pasión inútil que es el fútbol, en ocasiones, da señales de
que también puede estar marcada por la responsabilidad.
Dos
gestos de personajes relacionados con el fútbol nos han llamado la
atención estos días y queremos traerlos a estas líneas.
La
liga, al parecer, sugirió que, un una jornada reciente de la
competición, los jugadores aparecieran en los inicios de los
partidos con una camiseta en apoyo de Ceuta (una causa que se está
manipulando para exaltar las bajas pasiones de la agresividad y la
violencia).
Pues,
bien, tres jugadores del Real Madrid (Mbappé, Vinicius y Konaté)
decidieron no secundar la campaña, aparentemente inocente, estampada
en las camisetas de “Todos somos caballas”, poniéndose sus
respectivas camisetas de un modo que no se leyera la consigna, tan
parcial.
La
prioridad –indicaba Mbappé después– deberían ser todas las
víctimas, también quienes perdieron la vida (no pocas decenas) al
cruzar la frontera, manipuladas posiblemente, como eslabones débiles.
La
prioridad ha de ser siempre el ser humano, todos los seres humanos.
Y, para que pueda cumplirse y llevarse a cabo, no se han de desatar
actitudes violentas y agresivas, sino otras muy distintas, que
tiendan a la cooperación y a la fraternidad. De ahí que sea
inexplicable que se agreda y se impida realizar su labor a la Cruz
Roja y otras organizaciones que van a auxiliar a quienes sufren y
sobreviven a la intemperie.
El
otro gesto –que creemos marcado por la responsabilidad– es el del
nuevo seleccionador alemán de fútbol Jurgen Klopp, quien, ante la
amenaza de este tiempo en Alemania de nostalgias nazis por parte de
determinados sectores de la sociedad, ha afirmado de modo valiente:
“No quiero dejar el orgullo nacional en manos de la gente
equivocada”.
Apeló
a un “patriotismo positivo”, tolerante, democrático, patrimonio
de todos.
Europa
no puede dejarse llevar por nostalgias totalitarias que, en un pasado
reciente han causado tanta muerte, tanto sufrimiento y tanta
barbarie. No puede seguir, por ello, caminos equivocados, caminos que
conduzcan a callejones sin salida, a ese territorio ciego donde lo
humano no tenga cabida.
Son
dos hechos, dos gestos, recientes, en los que el fútbol, por una
vez, ha sabido apuntar al norte de lo que debe orientar a nuestras
sociedades: hay que pensar también en las víctimas, cuando nos
solidarizamos con situaciones tan complejas como la de Ceuta; no debe
ser posible que las derivas de la sociedad las dirijan manos
equivocadas.
La
democracia, la paz, la cooperación, la fraternidad y el
entendimiento son el camino.