MOMENTO LORCA, por José Luis Puerto
Desde hace ya un tiempo y acentuado lo que vamos a decir este último año, se está produciendo en nuestra sociedad un momento, un auge de la figura del escritor granadino de la llamada generación del 27 Federico García Lorca (1898-1936).
Películas, documentales y reportajes, libros… están apareciendo todo este último tiempo sobre la figura contemporánea de nuestra literatura de mayor proyección universal en el siglo XX y también en lo que llevamos del XXI. ¿Por qué?
Rotundo está siendo el éxito de la conmovedora película ‘La bola negra’, de Javier Calvo y Javier Ambrosi, que, en torno a Federico García Lorca, teje tres historias de relaciones homosexuales en un convulso contexto histórico español de guerras y fusilamientos de cualquier disidencia, de cualquier ser humano que se salga de la norma, ya sea por motivos sexuales o ideológicos.
Conmovedora es también la novela-reportaje del extremeño Manuel Avís, ‘Déjame que baile’ (2026), de grata lectura y con una muy buena documentación sobre Federico García Lorca y su creación, personalidad y las relaciones humanas, y sexuales, que tuvo.
En la 74ª edición del festival de cine de San Sebastián, se ha estrenado ‘La voz quebrada’, de Manuel Menchón, un reportaje sobre el último amor truncado de Lorca y el joven albaceteño Juan Ramírez de Lucas, inspirador de algunos de los más intensos ‘Sonetos del amor oscuro’ del poeta granadino.
Televisión Española también ha estrenado, este mismo 2026, el documental ‘Lorca, las horas perdidas’ (2026), con motivo del nonagésimo aniversario del asesinato del poeta granadino, entre Víznar y Alfacar, no muy lejos de la antigua fuente de Ainadamar (fuente de las lágrimas), cuyas aguas lloran, desde hace ochocientos años, por el asesinato de un mito.
Ahora, curiosamente, estos días, una prestigiosa editorial barcelonesa edita el libro de Ramírez de Lucas, titulado ‘Recuerdos. Breve historia de un amor’, en edición de Christopher Maurer y Víctor Fernández.
¿Qué quiere significar una presencia, tan subrayada hoy, de uno de los mitos españoles contemporáneos más universales, que, con un enorme vitalismo y con una obra tan iluminadora, alude a lo esencial del ser humano, en un momento en que parece estar amenazada la democracia y la convivencia pacífica y tolerante entre todos?
Si las ‘Elegías de Duino’, del poeta checo, que escribe en alemán Rainer María Rilke, es uno de los libros más extraordinarios que, en la poesía contemporánea, revela, de modo metafísico, el sentido del ser humano en el cosmos y en el mundo, ‘Poeta en Nueva York’, de Federico García Lorca, es otro poemario decisivo de la contemporaneidad en todo el mundo: revela al ser humano en la convulsa historia contemporánea, en ese mundo agónico que tiene en el crac de la bolsa de Nueva York de 1929 uno de sus hitos, y, al tiempo, lanza un grito hacia Roma, desde un rascacielos neoyorquino, “porque queremos que se cumpla la voluntad de la tierra, / que da sus frutos para todos.”
Estamos convirtiendo a Federico García Lorca en una figura protectora de nuestra comunidad, de nuestra sociedad; en un talismán de tantas conquistas conseguidas por nuestra sociedad (la democracia y todo lo que conlleva), frente a inminentes peligros que nos amenazan (algunos de los cuales ya están entre nosotros). Seamos consecuentes.












