LA MONTAÑA SAGRADA, por José Luis Puerto - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo
LA MONTAÑA SAGRADA, por José Luis Puerto En
septiembre, debido a la vuelta de las vacaciones veraniegas, el
tiempo se vuelve melancólico. De nuevo, a todos, se nos impone ese
recomenzar un nuevo curso, una nueva etapa, dentro de ese tiempo, a
la vez cíclico y lineal, que va configurando nuestras vidas.
Es
un tiempo de regresos a los lugares habituales en que residimos, para
recomenzar una nueva andadura, que conocemos, pero que, a la vez,
trae siempre sorpresas y hechos inesperados, ya sea para bien o para
mal, como ocurre siempre en la vida.
Pero
septiembre es, al tiempo, un mes muy significativo. Las fiestas
marianas del día ocho suelen ser muy hermosas en los ámbitos
campesinos; lo mismo que las fiestas del Cristo crucificado, que
tanto se celebran en nuestras tierras.
Para
nosotros, septiembre siempre supone una convocatoria hacia la montaña
sagrada, que es la Peña de Francia, en la que –se dice (no sabemos
si será cierto)– que se halla el santuario mariano más elevado
del mundo.
En
todo caso, es uno de los hitos esenciales de nuestro origen. La
Virgen de la Peña de Francia, con su leyenda del hallazgo de la
imagen mariana vinculada con el Camino de Santiago, aparece citada en
nuestra mejor literatura clásica: nada menos que en ‘El Quijote’,
cuando Don Quijote desciende a la cueva de Montesinos. También en
‘La gitanilla’, la hermosa novela ejemplar cervantina. Tirso de
Molina le dedica toda una comedia, escuetamente titulada ‘La Peña
de Francia’. Y tampoco se olvida de ella Lope de Vega.
Era
uno de los lugares de retiro predilectos de Miguel de Unamuno, que le
dedica hermosas páginas en ‘Andanzas y visiones españolas’
(1922) y en otros varios escritos. A Blas Infante, el considerado
padre de la patria andaluza, le gustaba acudir cuando le era posible
a la Peña de Francia.
La
imagen que se venera desde hace muchos años es obra del escultor
valenciano José Alcoverro (1835-1908), al que se la encargara el P.
Cámara (obispo salmantino) en 1890. La imagen antigua, por una serie
de avatares, sufrió muchos deterioros y sus restos se hallan en el
interior de la actual imagen.
Estos
días, aparece la noticia en un prestigioso periódico de Madrid de
que una copia fidedigna de la imagen original antigua de la Virgen de
la Peña de Francia se encuentra en Villaverde de Pontones
(Cantabria), en la residencia particular de la familia Mazarrasa. Y
que estos días va a “visitar” el santuario.
Recordemos
que uno de los obispos de la diócesis de Ciudad Rodrigo fue JoséTomás de Mazarrasa y Rivas, entre 1885 y 1907, en que falleció. La
copia fidedigna de la imagen la tienen hoy sus herederos.
Una
emoción antigua nos visita estos días, cuando, a punto de
celebrarse, un año más, la romería del santuario de la Virgen de
la Peña de Francia, acuden hacia su altura serranos y salmantinos de
no pocas áreas comarcales de Salamanca, así como también hurdanos
y portugueses, convocados por ese imán que la montaña sagrada
atesora desde antiguo.
Y
tal emoción es, hoy, un buen antídoto contra el ruido y la furia en
que algunos quieren convertir un país como el nuestro, sin que para
nada se lo merezca.