EN TORNO A TANTAS PARADOJAS, por José Luis Puerto> - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo
EN TORNO A TANTAS PARADOJAS, por José Luis Puerto Leo
en la portada de un periódico provincial, como titular destacado:
“La pobreza, en alza”. Y me llama poderosamente la atención. Es
una realidad que, en nuestro país, en nuestras provincias, vienen
remarcando no pocos informes sociológicos, de entidades oficiales y,
también, de organizaciones no gubernamentales del estilo de Caritas,
por ejemplo.
“La
pobreza, en alza”, ay… Y, sin embargo, no se pone coto a motivos
que la causan y que la acentúan; uno de ellos, como aparece de
continuo en los medios de comunicación, es, indudablemente, el de la
vivienda, con la que se está especulando hasta lo salvaje, llegando
a la paradoja de que lo que antes podía costar el alquiler mensual
de un piso, ahora hay que emplearlo (y mayor cantidad aún) para
alquilar una mera habitación en un piso compartido con gentes
desconocidas.
Eso
sin contar con ese proceso de ‘gentrificación’ que están
sufriendo no solo ya los centros de las ciudades, expulsando a sus
vecinos, para convertir sus urbanismos históricos en parques
temáticos y en edificios plagados de apartamentos turísticos, sino
también incluso pueblos como el mío (¡ay!), en el que –por no
poner sino un ejemplo– la calle en que tengo mi segunda residencia,
está plagada de tales apartamentos…
Pero
otras son las causas de esa pobreza en alza. Una de ella –también
subrayada por los medios de comunicación y que escuchamos a diario–
es la de los bajísimos salarios, que no cubren en absoluto las
necesidades vitales familiares de los sectores más humildes…
Y,
así, podríamos seguir hasta el infinito, argumentando sobre los
motivos de esa pobreza en alza que leemos en el titular de portada de
un periódico de provincias.
Y
es que, desde la revolución industrial, todo han sido paradojas
respecto a la hipotética liberación de los seres humanos que traían
todos los avances. Primero, se dijo que las máquinas iban a liberar
al hombre del trabajo y, también, de algunas esclavitudes horarias.
No fue así, ni mucho menos, como todos sabemos por los libros de
historia, con solo leerlos con alguna atención.
Hoy,
se recalca que las nuevas tecnologías digitales también nos van a
liberar de no sé cuántas cosas, no solo de la sumisión al trabajo
excesivo, sino del empleo del tiempo en no sé cuántas gestiones y
otras zarandajas (estas tecnologías están destruyendo tejido social
y toda la cultura presencial o de la presencia que lo hace posible).
Y
lo que están alumbrando tales nuevas tecnologías digitales es la
implantación de un modelo, que viene de los Estados Unidos, con unos
nuevos ricos que están decidiendo los destinos del mundo (sin
escamotear, en absoluto, violencias y genocidios, como estamos viendo
todo este tiempo) y que están convirtiendo la especulación con el
dinero en medio de multiplicar por cifras inverosímiles sus
fortunas, y también con una sociedad de siervos (retrocediendo en
siglos), en la que se suprimen derechos laborales, sociales,
ciudadanos, de las minorías…, conseguidos a lo largo de toda la
contemporaneidad, a través de luchas humanas costosas y que han
exigido tantos esfuerzos y sacrificios.
“La
pobreza, en alza”, reza el titular de portada de un periódico de
provincias.
Nuestras
sociedades, ay, en retroceso…