SE EQUIVOCAN Y MUCHO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
Las razones dadas por Juan Tomás Muñoz, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, para que Ciudad Rodrigo entrara a formar parte en la Red de Ciudades Cervantinas no fueron ninguna convincentes para que la concejala de Cultura del PP, Belén Barco, diera marcha atrás por los expuestos por ella para no hacerlo, todos los cuales se podría concretar en dos: uno por economía, pues no veía ninguna ventaja económica, y sí resaltaba los gastos que podría acarrear; y otra, porque el ocuparse de ello le llevaba tiempo.
Luego, así mismo, Patricia Martín, de Vox, también se negó a que se llevara a cabo la acción, alegando que hay otras muchas cosas con méritos para ello, al tiempo que no veía mal que se le rindieran no sé cuántas pleitesías, vamos, que a mí me sonó a lo de siempre, en ese tan nacional partido de Vox, del que naturalmente Don Quijote o es suyo o no es de nadie más en este país, en esto como en otras tantas cosas. Y que como no viene de su mano, sino de la mano de esos garrapatosos de izquierda, pues que no, que hasta ahí podíamos llegar.
Del tono y seguridad con que hablaron en sus réplicas, deduzco que va a ser imposible llegar a una vuelta atrás, en algo que se equivocan y mucho, porque poquito bueno dice esta decisión del consistorio, y por extensión a la ciudad que dio pie al escritor Feliciano de Silva, y a su Amadís de Gaula, para que Cervantes creara El Quijote, su gran obra, que a decir del mismo “se seguirían editando por los siglos, cientos de miles de ejemplares, en los que también pudo influir Catalina Díez, también mirobrigense, la cual también escribió novelas de caballerías” (probablemente la primera y única mujer en escribir libros de caballerías). Y de que el obispo que vivió en Ciudad Rodrigo de 1585-1588, Bernardo de Sandoval y Rojas, apoyara la publicación de la segunda parte de El Quijote.
Por tanto, denegar su entrada en la Red de Ciudades Cervantinas es toda una equivocación, a la cual lo mejor que puede pasarle es que encuentre el momento de su oportuna rectificación, apoyándose por ejemplo en la lectura del libro que en el año 2005 premió el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, en la convocatoria del premio Julián Sánchez “El Charro”, con el título Literatura en la frontera, cuyo autor es Miguel García-Figuerola, y convenía leyeran los que han rechazo la entrada en la asociación, pues no se trata sólo de un reconocimiento cervantino sino de poner en valor todo lo que literariamente se cocía en el siglo XVI en Ciudad Rodrigo, que era mucho y bueno.
En fin, piénsenlo, aunque sólo sea para no pasar a la historia como unos ciegos ignorantes e interesados.
Pues sí, fue Don Quijote quien ya postrado en su lecho de muerte dijo: Ya soy enemigo de Amadís de Gaula y de toda la infinita caterva de su linaje; ya me son odiosas todas las historias profanas de la andante caballería; ya conozco mi necedad y el peligro en que me pusieron haberlas leído; ya, por misericordia de Dios escarmentando en cabeza propia, las abomino.
Nosotros, los ciudadanos de este Ciudad Rodrigo, deberíamos esforzarnos en que todas las causas posibles de su mal o buen encantamiento sean estudiadas, valoradas y puestas en el sitio que le corresponden en la historia, y con respecto a nosotros, sus hostigadores del loco más cuerdo que dieron los siglos; que dada su hondura e importancia no son dignas de que la dejadez o las estrechas miras económicas las queden en el olvido.














