EPIDEMIA ULTRA, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo
EPIDEMIA
ULTRA,
por José Luis Sánchez-Tosal Pérez La
noche del pasado viernes tuvo lugar en Ciudad Rodrigo, el mitin de
Vox, con Santiago Abascal como cabeza de cartel. Acudieron a él un
numeroso grupo de personas, quizás unas quinientas. Entre ellas,
había una gran cantidad de chavales, y otro tanto, menores de edad.
Todo un acontecimiento, pues a tanta juventud nunca se le ha visto en
un mitin de nadie.
El
mitin fue un clásico, pues se señalaron, como un patrón a seguir,
las carencias, debilidades y pecados de los demás, y se garantizó
que con ellos eso no pasaría.
Habló
en primer lugar el aspirante a representante en las Cortes de
Castilla y León por Salamanca, haciendo una pequeña caricatura del
centro de salud, y lo acabó adobando, con el "carnaval,
mucho carnaval", invitando a Santi. Éste recogió el guante
y ha prometido venir por carnavales. Eso sí, los toros que los
corran otros.
Después
el que va como cabeza de cartel para la presidencia de las Cortes
Generales de Castilla y León, que qué curioso, nadie conoce su
nombre, permaneció impávido, cuando su jefe Abascal, decía, "que
después de la que lían, no dimite nadie", cómo no lo hizo
él, al romperse el pacto con el PP en Castilla y León, siendo
presidente de las Cortes. Y luego recordó a Mañueco la despoblación
acaecida con él.
Y
por fin Abascal, que habló mucho y mal del gobierno y de Pedro
Sánchez, del que dijo que está demasiado preocupado de la guerra en
Irán, y despreocupado de España, como si a nosotros nos importara
más esto que España. Y como si la guerra de Irán no nos afectara,
precisamente hoy que yo ya he pagado la gasolina a más de
1,80€/litro. Señaló el problema ecológico, que lo resuelve él
enseguida con sentido común, con tanto, como es no reconocerlo con
la que nos está cayendo por este problema. Y advirtió a los jóvenes
que no hicieran caso de nadie, más que de él y lo que les llega por
sus teléfonos móviles, no sea que leyendo se infecten y aprendan a
distinguir.
Después
señaló como lugar emblemático la Plaza de Herrasti, por su defensa
heroica en la francesada. ¡Y tanto que el lugar es emblemático!
Pues fue el momento en que España se confundió y nos trajo al
Deseado, o sea, a Fernando VII, y con él la anulación de la
constitución de las Cortes de Cádiz y la monarquía absoluta que
nos aisló de la Ilustración y nos puso a la cola de Europa. También
estuvo en ese lugar la sede en que la Falange tenía el sindicato
vertical, el cual un día ardió, de sus mismas manos para hacer
desaparecer todos los expedientes que en éste se guardaban, de sus
andanzas por la comarca, y a cuya sede se podía acceder desde un
puente de la muralla mirobrigense, el cual había quedado en pie,
aunque sus vigas estuvieran todas quemadas. Todavía recuerdo, cuando
de niño accedí al lugar, la cantidad de documentación y folios,
todos quemados, por suelos y estantes, que parecían estar intactos.
Cuando los toqué se volvieron cenizas. Luego nunca volví a entrar,
por miedo a que las vigas del puente se hicieran lo mismo, cenizas, y
yo cayera de él.
También
tiene el lugar un seminario que extendió su poder por toda aquella
España franquista, tanto que en los años sesenta, el 50% de los
canónigos de España habían estudiado en él.
Eran
los tiempos en que las mujeres andaban siempre medio enlutadas y con
velo, bajo el mando absoluto del hombre. Al tiempo que de la Catedral
salía un obispo con una larga capa roja, que necesitaba varios curas
para alzarla, y él poder caminar.
De
todo ello, nada vivieron y conocen los chavales, que ahora mismo
mientras escribo esto, me dicen que pasan en pandilla cantando el
Cara al Sol por las calles en Salamanca.
Después
Abascal se refirió a la emigración y dijo de ella que "quieren
quitarnos nuestra identidad", entendiendo como tal la España
de la emblemática plaza religiosa de muy derechas, y "con
carnaval, mucho carnaval". No dijo, sin embargo, que los
necesitamos para hacer funcionar nuestro motor económico principal,
la hostelería, y hacer toda clase de trabajos, que nosotros no
queremos hacer, para hacer posible crecer nuestra economía, más que
ninguna en el entorno europeo.
Finalizó
su discurso, pidiendo a esos jóvenes que estaban allí en libertad,
que solo se informaran por los teléfonos móviles.
Después,
me retiré con preocupación por tales dogmas que donde se imponen,
niegan todo lo social y ciega a los jóvenes y los encamina así a su
propio precipicio, menos trabajos, más inestables y peor pagados,
además de la falta de derechos laborales y sociales. Como
tristemente sucede en todos los países donde la gobierna la
ultraderecha.
Tristeza,
por que los cogidos, pueden ser los míos propios, y pena, por todo
lo que a este mundo se le está viniendo encima con la reciente
epidemia ultra.