SOLA SE MURIÓ, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
No recuerdo ya cuántos son los años desde que La Caridad quedó amputada, a la espera de unas resoluciones judiciales para ser definitivamente curada. Los motivos de esta parálisis, ante una enfermedad que avanza como cangrena, son la espera de esta resolución judicial, que puede no llegar nunca, pues sabido es que en el banquillo no está cualquiera, sino un poderoso grupo económico, de los que con su poder y sus abogados, siempre tienen artimañas para la dilatación de las causas en el tiempo, a veces, hasta que quedan fuera de plazo para ser juzgadas. El que para entonces, el religioso, histórico y querido monumento de nuestra ciudad, La Caridad, sea ya una ruina, me da que a este conglomerado económico le trae más que al pairo.
Pero... ¿Y a los poderes públicos? Entiéndase la Junta de Castilla y León, que, según las leyes, tiene poder para hacer las obras pertinentes y evitar la ruina así del edificio, eso sí, pasando la factura de dichos trabajos después a los propietarios, para cobrar en el momento de la resolución judicial. ¿Por qué no lo hacen viendo la ruinosa situación en que ha entrado La Caridad? Eso nos gustaría saber a todos.
Y nuestros regidores locales ¿Qué hacen quietitos sin exigirle a la Junta de forma oficial que cumpla con la ley y actúe en el edificio? Bueno sería, que además de ir a la procesión del santo y pasear la gargantilla, se ocuparan de llevar a cabo esta gestión que pudiera salvar la que siempre ha sido la casa de San Blas, al que tanto celebran.
Dicho queda desde aquí, desde donde no hacemos más que recoger lo que muchos piensan y nos piden que difundamos. Insisto, a ver si este año las autoridades pertinentes ya por fin además de ir a la procesión de San Blas, se animan a hacer dicha petición para buscar una solución y evitar la ruina del monasterio de La Caridad. Y que así, al menos, por parte de Ciudad Rodrigo, no se haga bueno el conocido dicho" Entre todos la mataron, y ella sola se murió".
