LAS HORAS DESNUDAS, por Santiago Corchete Gonzalo
LAS HORAS DESNUDAS
Chirrían por sus ejes, temerosas
de no llegar en punto a la tarea
que se habían impuesto de vivir.
Andan desmelenadas, sin saber
qué ropa vestirse para asistir
con decoro a los actos programados.
Pero la vida no consiente pausas,
veleidades e indecisiones frágiles,
y aun menos, faltas de puntualidad.
...Se esfumaron las posibilidades
de sentir el calor de la existencia,
pues el amor con desamor se apaga.
