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17 marzo 2026

ELEFANTES EN CIUDAD RODRIGO, por Carlos García Medina

ELEFANTES EN CIUDAD RODRIGO, por <a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=Carlos+Garc%C3%ADa+Medina+author&bbid=7163741330860553811&bpid=2836210434706462631" data-preview><a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=Carlos+Garc%C3%ADa+Medina&bbid=7163741330860553811&bpid=2836210434706462631" data-preview>Carlos García Medina</a></a> - Ateneo Virtual Mirobrigense – <a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=Ciudad+Rodrigo+images&bbid=7163741330860553811&bpid=2836210434706462631" data-preview>Ciudad Rodrigo</a>

Carlos García Medina
ELEFANTES EN CIUDAD RODRIGO, por Carlos García Medina

    Probablemente para muchos resultará novedoso saber que el Museo de la Catedral de Ciudad Rodrigo alberga un hueso fosilizado de un paquidermo prehistórico, en concreto se trata de un hueso de elefante antecesor de los actuales, aunque existen dudas sobre si este procede de estas comarcas o de tierras sorianas, como atestiguan otros eruditos. Pero estos renglones no tratan de paleontología sino del paso de un elefante por Ciudad Rodrigo, algo que igualmente resulta curioso, sobre todo si nos referimos al siglo XVI.

    Todo tuvo lugar en el otoño de 1.549, cuando una comitiva cruza gran parte de nuestra provincia, conduciendo un elefante asiático llamado Soleimán, procedente del antiguo reino de Ceylán. este fue un regalo del Rey de allí a Juan III de Portugal, dado que en aquellos años estaban muy de moda los animales exóticos importados de África o de Asia, como en este caso.

    Fue un presente muy apreciado en la corte portuguesa, sobre todo por Catalina de Austria, mujer del monarca, quien años después de mantenerlo decide regalárselo a sus parientes de la corte española. Así el elefante parte de la capital portuguesa hacia Valladolid y Aranda de Duero. Lógicamente este animal va precedido de varios ayudantes y de un cornaca (nombre que se le da a los guías y cuidadores de estos), así como una escolta militar y varios carros para la intendencia,, uno de ellos para el transporte del agua y otro, también muy voluminoso, con vegetales para su alimentación; no debemos olvidar que estos animales necesitan diariamente más de 200 kilos de verdura.

    Según parece, la comitiva entró en España por Alberguería de Argañán y lógicamente tendría que hacer escala en Ciudad Rodrigo, donde, me imagino, que aprovecharían para abastecerse y seguir camino hacia La Sagrada, Calzadilla, Aldea de Tejares, Salamanca, Morisco, Pitiegua, Pedroso, etc., hasta pasado Mollorido y Cantalapiedra, entrar ya en tierras vallisoletanas.

    Es de imaginar el revuelo que se formaría en pueblos y aldeas al ver por primera vez a tan extraño y gran animal, jamás visto hasta entonces en estas tierras de la meseta, y me imagino que en su tiempo daría que hablar y habría conjeturas de todo tipo.

    Tras el largo viaje este animal vivió plácidamente en Valladolid durante un tiempo, pero su mantenimiento era complicado y ocasionaba numerosos gastos, por lo que aprovechando la visita de Maximiliano II, el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y su esposa María de Austria, para regalárselo, partiendo estos con el grandioso presente, con una comitiva enorme, donde además de muchos nobles y lacayos, escoltaban doscientos soldados, y una banda de música abría la larga comitiva, que hacía etapas de unos 50 kms. diarios, cruzando toda la Península Ibérica, de oeste a este, embarcando en el puerto de Rosas, hasta Génova, llegando tiempo después a Viena un 6 de marzo de 1552. Sin embargo no le debió sentar muy bien a Soleimán el país austríaco, pues moriría un año después, eso sí, dejando impactada a toda la corte vienesa, que con su efigie acuño medallas y sirvió de inspiración a numerosos artistas del Renacimiento.

    La ciudad de Salamanca, que en tiempos antiguos vio pasar a Aníbal con sus ejércitos donde probablemente se incluirían algunos elefantes, tiene otro ejemplo destacable que coincide en el tiempo con el paso de dicho paquidermo por la capital tormesina; se trata de un ejemplar labrado en piedra en uno de los arcosolios de la Catedral, donde se aprecia perfectamente la trompa y la morfología de dicho animal.

    Algo parecido sucede en la sillería del Coro de la Catedral de Santa María de Ciudad Rodrigo, obra maestra de Rodrigo Alemán, aunque en este caso no se puede relacionar con el paso de este por la ciudad mirobrigense, al estar realizado este (el coro) en el siglo Xv, más de cien años antes de que ocurriera este hecho. También, y a título de curiosidad, aunque ya en el siglo XX, son cuatro elefantes de cerámica que de forma ornamental custodian dos puertas del emblemático jardín de La Florida. 

 

Coro de la Catedral de Ciudad Rodrigo, elefante en una Misericordia

 
Coro de la Catedral de Ciudad Rodrigo, elefante en una Misericordia, detalle

 

Detalle de uno de los elefantes decorativos del parque de La Florida

    Ya terminando estos renglones, debemos mucha de esta información histórica y contrastada a la recreación que hizo el gran escritor José Saramago en su novela El viaje del elefante (2008), donde con tintes literarios, el autor nos narra las vicisitudes de este largo viaje, esta aventura que comienza en el oeste de la Península (Lisboa), cruza la Península Ibérica, parte de Europa y termina en Viena. Libro muy ameno y sorprendentemente que no deja indiferente a nadie y que describe y nos introduce en aquel tiempo lejano del siglo XVI.


Documentación consultada:

- SOS BAYNAT, Vicente. Revista Zephyrus, números XIX y XX, separatas, 1968-1969

- SARAMAGO, José. El viaje del elefante, 2008

- ZAMARBIDE, Roberto. La Gaceta de Salamanca, 27-10-2024

- GARCÍA MEDINA, Carlos. Socampana, Onda Cero Ciudad Rodrigo


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