UTILICEMOS CON CONRRECCIÓN EL LENGUAJE, por Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo
UTILICEMOS CON CONRRECCIÓN EL LENGUAJE, por Juan de Dios Ramírez-Heredia MontoyaYolanda Diaz no ha sido quien mejor ha administrado el ministerio de trabajo de España
Estos días estamos viendo la abundancia informativa con que todos
los medios de comunicación, televisiones, prensa escrita, digitales y
hasta las redes sociales están dando la anunciada noticia de que la
vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz Pérez, no será
quien encabece las listas de las próximas elecciones generales para
aspirar a ser presidenta del Gobierno de España. Es una decisión que
muchos analistas políticos han considerado muy acertada, porque la
señora Díaz no parece que haya logrado el consenso imprescindible de las
restantes fuerzas políticas cercanas a su ideología para liderar a
quienes se sitúan a la izquierda del PSOE.
Yo estoy de acuerdo en aceptar que ella ha sido la mejor ministra
de Trabajo porque ninguna otra mujer ha ostentado en democracia tan
alta responsabilidad. Y sorprende que quienes así se manifiestan no
hayan dicho “ministras y ministros” igual que tantos
comentaristas, empezando por ella misma, que nos están dando la tabarra
permanentemente con el lenguaje inclusivo (los trabajadores y las
trabajadoras, los enfermeros y las enfermeras, los ciudadanos y las
ciudadanas…)
Nuestra Constitución así lo ordena
La Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, en su artículo 14 proclama
el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo.
Pero esa igualdad es un principio jurídico universal reconocido en
diversos textos internacionales sobre derechos humanos, entre los que
destaca la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer”, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre de 1979 y ratificada por España en 1983.
Que nadie ponga en duda pues mi aplauso a Yolanda Diaz por los
importantes logros que ha conseguido para quienes integran la clase
trabajadora española. Lo que yo pretendo decir es que no estoy conforme
con quienes han dicho que ha sido la “la mejor ministra de Trabajo de la historia de nuestro país” o quien para mayor precisión ha escrito que “Yolanda Diaz ha sido la mejor ministra de trabajo de la democracia,” como si en ese Ministerio sólo hubiera habido mujeres.
Trataré de explicarme mejor
No lo digo yo, lo dice la Real Academia Española (RAE)
porque considera que el valor inclusivo del género altera
artificialmente la morfología del español y vulnera el principio de
economía del lenguaje. Lo que trae como consecuencia una confusión entre
género gramatical y sexo biológico. La alta institución que da brillo y
esplendor a nuestro lenguaje afirma que los sustantivos que designan
seres animados, el masculino gramatical no se usa solo en referencia a
los individuos de sexo masculino (valor específico), sino que puede
usarse también para designar la clase, es decir, a todos los individuos
de la especie, sin distinción de sexos (valor genérico o inclusivo): “Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto”.
Pero, atención, porque la Real Academia Española entra más en
detalle para que no tengamos duda de que quienes sostienen que la
vicepresidente es la mejor ministra de trabajo de la historia de España
lo hacen en el convencimiento de que en ese ministerio solo ha habido
mujeres. Lo que justificaría tan gran alabanza; pero resulta que no es
así.
Si se dijera que el titular del Ministerio de Trabajo es el mejor de
España, el uso inclusivo del masculino no determina la oposición entre
hombre y mujer. En cambio, el género femenino es un término marcado y,
por ello, se refiere en exclusiva a referentes de sexo femenino.
Así pues, concluye la RAE., para aludir a un grupo mixto, con
independencia del número de individuos de cada sexo que lo integren, ha
de usarse el masculino gramatical, que es la forma que puede abarcar a
todo el conjunto. Así, se dirá, por ejemplo, los alumnos para referirse a un grupo formado por varones y mujeres, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.
Los tiempos cambian y las personas también
Yo he sido Diputado muchos años, tanto en España como en el
Parlamento Europeo y siempre que he intervenido en alguna Comisión o
Grupo de Trabajo me he dirigido a los presentes respetuosamente
diciendo: “Señores parlamentarios!”, y basta. Nunca se me habría
ocurrido decir: ”Señores parlamentarios y Señoras parlamentarias”. Cosa
distinta es utilizar al principio de cualquier intervención en el Pleno
de la Cámara el saludo inclusivo de cortesía consistente en decir:
“Señoras y Señores Diputados” Y a continuación iniciar el contenido del
discurso.
Pero volviendo a la señora vicepresidenta segunda del Gobierno y
Ministra de Trabajo yo quiero reiterar, tal como he manifestado al
principio de este escrito, mi máximo reconocimiento por su excelente
trabajo. Pero igualmente debo decir que yo he conocido a otro Ministro
de Trabajo (hombre, ese sí) que merece ser recordado como el ministro de
Trabajo más valiente y comprometido con la clase trabajadora de cuantos
han pasado hasta hoy por la sede de los Nuevos Ministerios.