EL VALLE ENCANTADO, por José A. Blanco
El valle amanece tranquilo. La nieve derretida baja torrencial al compás del madrugón primaveral. Fumata blanca en la ladera donde el silencio se rompe con el trino del ruiseñor y el coro polifónico de aves cantoras. Verbena engalanada con flores blancas, luces de colores y reflejos que despiertan la imaginación.
