LA BARBARIE QUE VIENE, por José Luis Puerto
Una de las herramientas que Europa, a partir del renacimiento y, sobre todo, de la ilustración, ha creado, como recurso esencial de dignidad y de humanización de los seres y de las comunidades humanas, es la del espíritu crítico.
Ese término griego de ‘crineo’ que es el de juzgar, el de enjuiciar, a partir de la propia conciencia, de la propia cultura, todo lo que ocurre en el mundo y lo que le ocurre al ser humano, ha sido, y sigue siendo, el principal recurso que nos ha permitido crear sociedades democráticas, marcadas por los derechos humanos, por las libertades, por el goce por parte de todos de recursos sociales tan importantes como la educación o la sanidad… Esta es la obra de la Europa moderna y contemporánea.
Que tiene sus ‘pecados’, como el del colonialismo, de los que aún no se ha arrepentido del todo.
Pero tal espíritu crítico ha tratado de ser barrido, destruido, eliminado, a través de todo tipo de estrategias, violentas también en ocasiones, para que tal espíritu crítico y reivindicativo dejara de existir, principalmente en los sectores populares.
Y, frente a esa labor histórica civilizadora, han surgido los supremacismos, las limpiezas étnicas, los genocidios…, recursos siempre de los poderosos para eliminar cualquier perspectiva civilizadora.
Primero fue el nazismo, con el supremacismo de la raza aria y los exterminios de judíos, gitanos, minorías sexuales, etc., con la barbarie de los campos de concentración y todo lo que por historia conocemos.
Pero ahora estamos asistiendo a nueva barbarie con varios frentes; primero fue (y sigue siendo) el genocidio al que el gobierno israelí está sometiendo en Gaza al pueblo palestino; y, ahora mismo, el supremacismo blanco, a través de esa nueva gestapo, que, en Estados Unidos, y, en concreto, en Minneapolis, está violentando, amedrentando y deteniendo, sin más, a una población latina, inmigrante, que trata de buscar una vida mejor y que han abandonado sus países, por la imposibilidad de llevar una vida digna.
Una vida digna que ahora se les niega en Estados Unidos, por un supremacismo de los poderosos, de los señores del dinero, que no soportan la diversidad de los seres humanos en la tierra.
Todo lo que se pueda decir es poco. Todos conocemos este nueva barbarie a través de los medios de comunicación.
¿Y no correremos nosotros el peligro de deslizarnos, por nuestra inconsciencia, debido a ese trabajo sistemático, que también se ha realizado en nuestro país, de votar, de modo inconsciente, imprudente e irresponsable, el deslizamiento hacia tales derivas de barbarie, en que los derechos y libertades se nos nieguen y en que todo lo conseguido se vaya a pique?
Todo este tiempo, ha habido y sigue habiendo respuestas. El clamor mundial, desde la vuelta ciclista a España, contra el genocidio palestino por parte de Israel; la postura de los países europeos y Canadá contra las pretensiones sobre Groenlandia; la ayuda solidaria del pueblo norteamericano para con sus vecinos acosados y perseguidos, así como las manifestaciones contra esa nueva gestapo.
El sentido del mundo, en cada momento histórico, lo sostienen esos seres humanos que se la juegan siempre, y a pesar de todo, porque la luz de la civilización, de la dignidad, de la tolerancia y el destino de todos los seres humanos y de todos los pueblos, se sostengan, y no nos precipitemos en la barbarie.
De nosotros depende. De nosotros depende.
