POR QUÉ, por José A. Blanco
Despierta el sol herido y se oculta tras la vergüenza más allá del horizonte, donde los dioses no pesan almas caídas en el campo de la vergüenza y, al esconderse, una estela de tristeza invade el firmamento de un gris borracho de paranoia cuya estupidez oscurece la sonrisa de tantos inocentes.
