¡QUÉ GRAN MÚSICA!, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
La noche del sábado se celebró el concierto de las corales en el teatro. Y si yo, que fui invitado cuando muy joven, a poder estar en el coro, siempre que no cantara, dado mi imposible oído musical, según D. Enrique Gamito, no pude menos de emocionarme ante la actuación de los diferentes coros ¡Cómo cantarían! Lo cierto es que hicieron grande la noche, y el preludio de la Semana Santa.
Tanto las voces del coro portugués, como la coral vasca, aparecerán ya siempre en algún momento en mí, y me harán feliz.
Casi poco más que decir, entre otras cosas, porque para mi desgracia, mi cultura musical es muy cortita, y si con todo este déficit cultural musical fui capaz de sentir y gozar, con la música y presencia de las corales, deja esto claro que tenían que tener muchos méritos musicales.
Por cierto, que lo que sí me llamó la atención, es la mucha más participación de voces femeninas en todos y cada uno de los coros, pues ésta siempre triplicaba con mucho el número de los hombres. Todo un síntoma de cómo cada vez más, la cultura está pasando a ser y estar en manos del género femenino, al que se le dejó acceder a ella tarde. Valga la muestra por ejemplo en el hecho cultural que nos ocupa, las voces femeninas las tuvieron prohibidas en la iglesias hasta el siglo XVII. Será por eso, por lo que ahora lo cogen con más gana y fuerza.
Ahora ya, lo mejor que puedo hacer es callarme, y así hacer valer la gran frase de Theodor Amadeus Hoffmann " Dónde acaba el lenguaje empieza la música". ¡Y qué gran música la de estas corales!
