LOS ABRAZOS DEL AGUA, por Santiago Corchete Gonzalo
LOS ABRAZOS DEL AGUA
para ADENEX
Entrados ya en la fértil primavera,
el verano se acerca paso a paso
madurando el terror en sus entrañas
del fuego de los fuegos a traición,
que arrasarán los bosques cada año.
Te estás leyendo a la velocidad
de un cuaderno de cuna y sepultura, con trechos de entusiasmo y decepciones
que pugnan entre sí con la razón,
por ser el cielo abierto que te espera.
No estás anochecido, pero casi,
y ves correr el agua redentora
camino de sí misma, así que adórala
como si fuera de cristal sonoro,
y en cuyo pedestal de estatua líquida
se hallaran las respuestas necesarias
para entender la vida y compartirla.
Sácanos de este fuego abrasador
que sembrará a agosto por doquiera
de humo funeral y desperdicios,
de ayes irredentos que ennegrecen
de llanto la alborada, y enlutecen
a la fertilidad de aquestos sotos,
abundosos antaño y hoy estériles
por causa de la infame cobardía,
de los nuevos caínes que, perversos,
actúan con instinto de deicidas.
¿Hay algo más aterrador
que ser persona libre y convertirse
de pronto en criminales asesinos
del bienaventurado bosque?
Perdón, perdón, perdón:
porque con su capacidad
de regeneración y de bautismo,
el agua nos da nombre y nos rescata.
actúan con instinto de deicidas.
¿Hay algo más aterrador
que ser persona libre y convertirse
de pronto en criminales asesinos
del bienaventurado bosque?
Perdón, perdón, perdón:
porque con su capacidad
de regeneración y de bautismo,
el agua nos da nombre y nos rescata.
