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09 agosto 2026

LOUISE BOURGEOIS EN ÁGREDA, por José Luis Puerto

José Luis Puerto
LOUISE BOURGEOIS EN ÁGREDA
, por José Luis Puerto 

    En pocos ámbitos de nuestra península se percibe esa presencia de lo que pudiéramos llamar el iberismo como en la provincia de Soria. Es como una presencia metafísica y, al tiempo, nada más que hurgamos en el terreno, también una presencia arqueológica y, si entramos en contacto con sus gentes, hasta antropológica.

    Es lo que acabamos de percibir y de sentir una vez más en nuestra última visita a tierras sorianas, debido a una invitación que, de la mano del catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza, y poeta, oriundo de la villa, Jesús Rubio Jiménez, nos ha hecho el ayuntamiento de Ágreda, para participar con una intervención en un: “Curso de verano / Ágreda 2026 / Patrimonio cultural tradicional (Cuatro lecciones)”, junto con el propio Jesús Rubio Jiménez, Carlos González Sanz y Emilio Ruiz Sastre, con temas como los de la cultura tradicional en Castilla y León, el folklore narrativo o la figura del etno-musicólogo norteamericano de origen alemán Kurt Schindler y sus andanzas por las tierras de Ágreda para recoger su corpus soriano incluido en su ‘Música y poesía populares en España y Portugal’ (1941).

     Un curso de verano, por cierto, no solo muy bien planteado por el ayuntamiento, con Isabel Mena, maestra y concejala de cultura al frente, sino con una nutrida y ejemplar asistencia por parte de un amplísimo grupo de hombres y mujeres adultos, interesados por la cultura y con una actitud muy atenta y participativa. Y un curso desarrollado en un ámbito tan especial como es el del palacio de los Castejones, hoy ámbito municipal para el desarrollo de todo tipo de acontecimientos culturales.

    Las andanzas de estos días por Ágreda me produjeron muchas sugestiones: una, la de ese sincretismo de lo cristiano, islámico y judaico, en las huellas de sus monumentos; también, la pervivencia de esa cultura de los hortelanos y de las técnicas del riego para hacer fértil la tierra, bajo la mole del Moncayo, que, pese al enunciado de José Antonio Labordeta, que lo ve como “un dios que ya no ampara”, sí que sigue amparando esa parte de nuestra Iberia, entre Castilla y Aragón.

    Entre tales andanzas por Ágreda, nos encontramos –y aquí la sorpresa– con una pequeña y deliciosa exposición de grabados, dibujos y libros de la extraordinaria artista estadounidense de origen francés Louise Bourgeois. Una deliciosa exposición, planteada y expuesta de modo apasionado en la iglesia de Santa María de Yanguas, por su coleccionista, Pedro Ruiz Cacho, que, pieza por pieza (colocadas todas ellas en vitrinas), nos fue explicando sus significaciones, simbólicas y artísticas, dándonos las diversas claves tanto del trabajo artístico de la escultora de las arañas, de la gestación, del cuerpo humano, de la fecundidad, de los objetos colgados…, como de su pasión por esta artista.

    Ágreda… Hemos respirado, hemos sentido por todos nuestros poros, en nuestra estancia en ella, ese iberismo que da tantas señales de nosotros, tantas noticias de lo que somos, de cuáles son algunas claves de nuestras raíces.

    Esa belleza escalonada que, desde la cima del Moncayo, desciende hasta el cementerio, con su sobrecogedora línea de cipreses, después hasta los bancales de los huertos (el Viñazo), para terminar en el lecho del valle, también ocupado por deliciosas y bien labradas geometrías hortelanas, es una imagen que nos acompañará siempre.

    Era la última lección de un curso de verano, en el que también, a través de Pedro Ruiz, se coló, por sorpresa, el arte contemporáneo.

LOUISE BOURGEOIS EN ÁGREDA, por José Luis Puerto

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