BLUES AND BLUS: LA MOCHILA, por José A. Blanco
Vuelve el ajetreo académico tras los últimos latigazos de un verano sofocante e insoportable. La infancia, deseosa de compartir experiencias vacacionales, más que cargar, tira de un carro que, arrastrado, se desliza inseparable entre la multitud cual perrito faldero por las dependencias del edificio. Compañera de fatigas que guarda en su interior la carga del conocimiento, la sobrecarga de una “responsabilidad” repleta de deberes incomprensibles y la magia de la intimidad y la inocencia infantil, entre tantos secretos. Compañera del alma que, además, rueda a sabiendas del papel y su importancia, o sea, seña de identidad que esconde y revela a la vez formas de ser y estar discentes. Objeto que muestra criterios de personalidad inviolable y sirve de vehículo de transmisión formando parte esencial de los recursos materiales del contexto educativo. Y en el aspecto o la solapa, de manera visible, una rúbrica la distingue del resto.
