RECTIFICAR, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
No hace mucho, recién restaurada la plaza de Amayuelas, opiné de ella, y de lo bien que me parecía que había quedado. Y así es, pero siempre que uno no se imagine a los cipreses recién plantados, ya crecidos, porque entonces, estos taparán toda la belleza catedralicia, con lo cual, hemos hecho un pan como una torta.
¿Qué hacer? Pues creo que quitar todos los cipreses, no, dado que los ya creciditos, dejan ver bien la catedral por su ubicación, pero los plantados ahora, ocultarán esa imagen única al salir de la bóveda pequeña que da a la plazuela.
Pero sí que ahora es el momento de los recientemente puestos, que pueden ser replantados en otro lugar y así no morirán, haciéndose esto en beneficio de la belleza de la plaza.
¿Por qué especie pueden ser sustituidos? Para solucionar eso, técnicos existen, pero desde luego seguro que, por árboles de mucha menor altura, y que den sombra a los que quieran sentarse en ella a disfrutarla, cosa que por mucho que nos empeñemos, no tenemos con los cipreses, que ni dan sombra, ni dejan ver.
Por tanto, creo que acometerlo, sería en este caso, lo más sabio que se puede hacer con la Plaza de Amayuelas. Esperemos que el consistorio se lo piense y rectifique en beneficio de todos lo que la visitan o simplemente levantan la vista al entrar en el casco histórico de la ciudad.