UNA DE CÁBALAS, por José A. Blanco
El sol no luce de la misma manera. Nubes de pólvora ciegan las sonrisas infantiles. La cordura, rota en mil pedazos, desaparece, ya no queda. Arde Troya y el caballo trapichea dando bandazos. El mundo camina a trompicones. La luna llora porque la luz se apaga y las sombras oscurecen con el miedo. Quién eres tú, perversidad, para manejar los hilos de la noche... ¿No te da vergüenza?
