Tenía escrito un artículo el miércoles por la tarde, pero antes de
entregarlo hoy, que ya es jueves por la mañana, ya ha sido rota la
tregua que nunca existió por parte de Netanyahu. Él, muy asistido por
Jehová, sigue masacrando a los de Alá, en este caso,
a todas las personas de Líbano, consiguiendo con ello tener en pie de
guerra incluso a las mujeres a las que anulan los temibles
ayatollahs.
Todo sobrevolado por los aviones del muy cristiano Trump, que pide a su dios que después de destrozarlos, se apiade de ellos.
La cosa no es de broma, tanto, que no he encontrado otra música posible
de escuchar mientras escribo esto, que el coro de las Valkirias de
Wagner, y recordando por extensión, que estamos en el mismo camino que
ya nos llevó al desastre y a la Segunda Guerra
Mundial. Y, o hacemos algo que neutralice a los "nibelungos" de Trump y
Netanyahu, o lo sucedido con Hitler se nos va a quedar pequeño.
