SI LOS AHORCADOS FUERAN ELLOS, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
Día tras día, estamos asistiendo a un nuevo terrible acontecimiento que invade el del día anterior, con el que ya creíamos haber llegado al límite de lo posible, pero no, inmediatamente aparece otro disparate mayor. Y así, hasta estar, digamos vacunados de lo que nos llegará mañana, aunque esto sea una aberración disparatada, que tendría que dejarnos llenos de indignación y ganas de plantar cara.
¿Cómo hemos llegado a esta situación de indefensión e indiferencia? Pues de la mano del hundimiento moral capitaneado por nuestros regidores. Vivimos en un mundo que no está sostenido por ninguno base ética, que carece de ideología, y cuyos representantes sociales no sienten vergüenza de mostrarse desnudos ante el mundo que gobiernan. Lo cual no trae solo rechazo, si no miedo, y con toda la razón pues adonde hemos ido a parar, lo tenemos ahora mismo delante con todo lo que está sucediendo en Oriente Medio.
Allí donde reina el talibán Netanyahu, haciéndole ver a la marioneta de Trump lo muy bueno que es el estar metido en el lío en que está metido, y con él, por extensión, el mundo entero. Y para que no falte de nada, los diputados israelíes han decidido darles la muerte menos digna a sus víctimas, pues ya no les vale con bombardearlos, dejarles sin viviendas, destruir sus hospitales, matar a sus hijos... o como vienen haciendo desde hace muchos años los colonos israelitas, dándoles tiros a quemarropa para quedarse con sus tierras. Si no que ahora tienen que ser ahorcados para mayor escarnio y diversión. Y todo esto se va de hacer con la aprobación de una mayoría del parlamento israelí, donde gozosamente sus diputados lo celebraban brindando con champán.
Cuando se llega aquí, mala solución tiene todo, pues no hay duda de que nuestra civilización a través de nuestros elegidos "líderes", está tocando fondo.
Claro que si los ahorcados fueran ellos, o sea el tonto útil de Trump, el peligroso talibán Netanyahu que lo guía y los desalmados y esperpénticos diputados israelíes, a lo mejor nos salvábamos todos.
