DEL CONCIERTO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
Un acalorado día que instaba más a estar en el río que en el teatro, donde se celebraba el concierto de fin de curso de OSCIR.
Ver en el escenario a tantos niños, teniendo en sus manos instrumentos tan difíciles de dominar, intimidaba, como creo que a estos le podía a su vez intimidar el escenario, pero todo afortunadamente transcurrió por el buen camino.
El programa tenía tanto de acierto como de variado, y de la mano de la directora Raquel Romero Toro, que, con sus intervenciones entre las piezas, nos fue situando en éstas, y aportándonos un conocimiento tanto histórico como musical, que ayudaba a su comprensión.
Luego sonaron todas y cada una de ellas, y qué bien las hicieron sonar, y qué bien estuvieron esos muy jovencitos en su intervención e interpretación, de todas y cada una de ellas.
Enhorabuena pues, tanto a ellos, como a su resuelta directora. Esperemos que se creen ocasiones de poder volver a escucharlos, pues para todos los presentes fue un verdadero placer el hacerlo.

