NO SE AVISTAN, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
En estos tiempos que corren, estamos habituados a leer este tipo de titulares: "Trump insulta y planta a un periodista que le lleva la contraria", "Los talibanes detienen a decenas de afganos por violar las reglas de vestimenta", "Marruecos mata a un alto cargo del Polisario en un ataque con drones en el Sáhara", "El PP urge a los obispos a actuar ante la plaga de pederastia", "Aulas a 35º y patios sin sombra", "La tensión en Oriente próximo agita al fantasma de un petróleo caro durante el verano", "Las casas de segunda mano también se ponen imposibles", "Los conflictos identitarios de los estados son una constante en todo el mundo"...
Si a todo esto, que son titulares reales de medios de comunicación, le añadimos las advertencias de los ecologistas sobre la situación de asfixia en el lugar donde tenemos situada la casa donde habitamos, es decir, la Tierra, pues como verán todos, nos llevan a recordar la consabida frase "Que pare el mundo que yo me bajo".
Y como esto, ahora, más que nunca, es un no parar, además de caminar en las direcciones equivocadas, pues como que uno no sabe ni por dónde tirar, ni hacia dónde quiere mirar. Y, además, estoy sin la suerte de tener eso que os iluminados llaman fe, y que, a su decir, con ella fluye la esperanza. Pero a mí lo de la fe, no me lo ha solucionado, ni la visita del Papa, a pesar de señalar éste los problemas actuales con acierto. Eso sí, las soluciones que traigan esas esperanzas no se avistan.
