ÉRASE UNA VEZ, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez
Una tarde cualquiera, de estos días cualquiera, que siendo primavera nacen invernizos y atardecen veraniegos, en la que tuve el acierto de ir al acto que se celebraba en la casa de la cultura, consistente en que una conocedora del tema, iba a contarnos la vida y obra de las hermanas Brontë.
Todo el clima que esta mujer creó entorno a ellas, su obra y vida, fue como una realidad que era casi vivida como si estuviéramos en el momento, y en el lugar dónde sucedían sus vidas y acciones, en aquellos páramos de "Cumbres borrascosas".
De su mano, mejor dicho, de su ilustrada voz, conocimos los sentimientos y las angustias vividas por aquella familia, los Brontë. Tan singulares como creativas, en aquella época victoriana nada fácil para ello, ni para las mujeres a las que con todo el entorno, en principio contrario a ser creativas, fue vencido, por existir en su casa libros, y por tener un padre culto, además de servirle de inspiración aquellas "cumbres borrascosas" en las que estaban envueltas, las cuales terminaron siendo la sangre que dio vida a la inclasificable novela así conocida.
La tarde no solo me proporciona un mayor conocimiento de estas singulares escritoras, y del entorno que las marcó, sino que en ella descubrí el enorme poder de la narración oral, cuando ésta es hecha de forma tan magistral como lo fue por parte de Verónica Pensosi, que hizo de esta hora y media, un tiempo para recordar para siempre.
Y colorín, colorado, esta narración-cuento aquí se ha acabado.
