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13 abril 2026

CHELAS RUIPÉREZ, TODA UNA VIDA SORTEANDO Y DISFRUTANDO CUMBRES, por Antonio Castaño Moreno

Antonio Castaño Moreno
CHELAS RUIPÉREZ, TODA UNA VIDA SORTEANDO Y DISFRUTANDO CUMBRES, por Antonio Castaño Moreno

    Unos años mayor que yo, lo recuerdo entrando y saliendo del Paraninfo del instituto, donde un curso le adjudicaron ese espacio a un grupo. Vivía en la ciudad, en otro mundo distinto del mío, por lo que no coincidía con él, hasta llegué a pensar que no habría nacido en el pueblo.

    Para charlar de esto y mucho más, quedamos el lunes santo con el fin de conocer unas pinceladas de la trayectoria vital de José Luis Sánchez Tosal, por todos conocido familiarmente por Chelas. Una vida muy intensa, con una gran cantidad de caminos, muchos con demasiadas cuestas, por los que ha transitado, con más o menos fortuna, pero en todos ha ido dejando su huella. Su bagaje, ha hecho, que a estas alturas de la vida, se haya convertido en un personaje bastante popular en la ciudad.

    Por lo general, detrás de cada persona hay una historia familiar, un entorno, que ha ido moldeando su personalidad. Su familia tanto materna como paterna, le transmitieron el emprendimento, una palabra de estos tiempos, pero que sus antepasados ya lo practicaban. Raíces familiares en Peñaranda, Tenebrón, donde ejercieron como administradores de fincas (encargados),comerciantes de albarcas, tratantes de ganados, gente por lo general poco dados a llevar una vida convencional. Si a ello, se une la guerra civil que impactó de lleno en su entorno, escapando cada uno como podía, después de sufrir incluso la cárcel, represalias, envidias, terminaron asentándose en Ciudad Rodrigo.

Sería en la calle Madrid, la más comercial de todas, en el palacio de Orive, donde su padre abriría la tienda de Tejidos Ruipérez, donde durante muchos años atendieron a la gente de la ciudad y la comarca. Por aquellos años, las tiendas eran espacios con una connotación social, el suyo siempre estuvo abierto a todos, fue una de sus señas de identidad. Recuerda Chelas que la gente de los pueblos les dejaban las cestas, mientras hacían las compras los martes.

    Según me va contando, por cierto muy entusiasmado, se movió de pequeño en un entorno muy distinto al que teníamos la mayoría en aquellos años de la posguerra.Y en ese entorno había libros, tampoco no muy común en la mayoría de las casas, despertando desde muy pequeño una de sus grandes aficiones:la lectura. Como suele ocurrir muchas veces, su gran curiosidad por aprender para andar por la vida, no se correspodía con su rendimiento académico, chocando muy pronto con profesores que no entendían que un alumno, por aquel entonces, le pudiese rebatir en clase, haciendo preguntas con mucha chicha.

    Terminada la secundaria, se matricula en Magisterio, más por la oportunidad de estudiar en el pueblo que por vocación. Ahí coincidimos como compañeros. Pronto se dio cuenta que lo suyo no era el estudio reglado, así que abandonó los estudios,comenzando a explorar nuevos caminos en busca de un futuro laboral. Viajante, vendedor, representante… y opositor a la banca. Dedica un apartado intenso a su aventura para ingresar en la banca, una opción muy socorrida para muchos de su generación que abandonaban los estudios.

    Después de intentarlo en distintas entidades, consiguió una plaza, que llevaba incluída, una responsabilidad, con lo que tuvo que hacer frente a una preparación extra, lo que le llevó a experimentar un mundo bastante artificial, cumplidos, comidas… comprobando que no era el suyo, volviendo a Ciudad Rodrigo. Dándose cuenta que en casa tenía su futuro laboral.

    Así fue como sin haberlo pensado, se vio dirigiendo el negocio familiar, sustituyendo poco a poco a su padre en la tarea de pedidos y llevar la tienda por donde a él le parecía más rentable. Pronto pudo comprobar que vendiendo ropa podía llevar a cabo una función social, muy de acuerdo con su pensamiento político. En aquellos años, las tiendas también tenían una etiqueta clasista, él se muestra orgulloso de su labor atendiendo y ayudando a la gente de los pueblos, a gente sencilla que llegaba rebotada, después de haber sido marginados en otras tiendas.

    Empiezan unos años de crecimiento familiar, de seguir desarrollando sus grandes pasiones: la lectura, la escritura, la conversación, la montaña, la naturaleza. Siempre dispuesto a expresar su opinión sobre la actualidad, ya sea local, provincial, nacional, internacional, ha ido plasmando en distintas cabeceras sus artículos de opinión. Siente nostalgia por la desaparición de El Adelanto, en cambio, me comenta que hubo cabeceras que no supieron respetar sus reflexiones siempre repetuosas.

    Poco motivado para la informática, sigue escribiendo con lápiz y papel. Escribir, reconoce que es un trabajo que te deja exhausto, debe recurrir a su nuera y amigos para poder seguir publicando en el Ateneo Virtual Mirobrigense, un blog de opinión, que recibe bastantes visitas semanales.

    Es Chelas un observador de la realidad cercana o lejana, gan aficionado al senderismo, una persona que fácilmente se puede localizar paseando por la ciudad o el río. Es uno de los últimos paseantes de la plaza, plaza arriba, plaza abajo,acompañado de amigos y acompañantes, muchos de los cuales se han marchado. Ángel Caño, uno de ellos, lector de este blog, me recomendó que le escribiese un relato.

    Su carácter, su humor, su talante, su chispa graciosa, está presente en nuestra conversación, habilidades que le han permitido subir y bajar sus montañas personales con garantías, para llegar hasta esta cima, en forma de penillanura donde se encuentra ahora. Detrás ha ido dejando varias tiendas de ropa, con un trabajo complicado, porque la ropa de vestir se pocha me decía, ropa de mesa, de cama, ropa de fiesta, escaparates virtuales que se cuelan en las redes sociales, formas de vender que han ido evolucionando con los tiempos, desde la antigua Tejidos Ruipérez a la actual Quattro.

    Tiene cuerda para rato, difícil de sintetizar en un relato para no cansar a los lectores. Ya caminando, le pregunto si no tuvo tentación por la política local, respondiendo con un no rotundo, ha preferido ser espectador, condicionado por su negocio.

    Nos despedimos compartiendo nuestra pasión por la montaña, comentando cumbres que hemos disfrutado, actividades con jóvenes… Tiene mucho aún que sacar de su mochila, se ha encargado de irla llenando con experiencias que ha tenido, tal vez la tenga que cambiar por una mayor, pues con esa aptitud que tiene no le faltará un día que pueda seguir guardando nuevas experiencias, nuevas aventuras. Gracias Chelas.

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