PÍOS DESEOS ANTE LA NAVIDAD, por José Luis Puert - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo
PÍOS DESEOS ANTE LA NAVIDAD, por José Luis Puerto
Nuestra
madre, que vivió de continuo en los territorios de Dios (de la
generosidad y de la entrega), rezaba a diario –y verbalizaba en voz
alta sus intenciones, dentro de una enumeración que había recibido
de sus antepasados– por la humanidad precaria.
Y
ella, a medida que vivía y que advertía los males del mundo,
incrementaba tal enumeración y pedía por los enfermos de sida, por
los inmigrantes, por las víctimas de las guerras, por los presos,
por los sin techo, por los hambrientos…
Al
llegar estas fechas, en las que tantas gentes parecen querer salir de
su normalidad rutinaria y situarse en un plano como más emotivo, más
sensible, más extraordinario, bueno es que expresemos nuestros píos
deseos, como nuestra madre los verbalizara, por la mejora de esa
humanidad precaria.
Ya
que las luces (en el barrio en que vivimos, no pocos de nuestros
vecinos exteriorizan estas fechas con luces parpadeantes, con
estrellas, con figuras navideñas…, como esperando no sé qué
advenimiento) parecen constituir una vía hacia esos territorios de
lo extraordinario, lo mismo que las migas ingenuas para los niños
perdidos de los cuentos, bueno es que verbalicemos, a través de
pequeños guijarros blancos, ese itinerario hacia un mundo mejor más
humano y más justo, donde quepan todos y todas, donde no se
discrimine ninguna de las perspectivas humanas que necesitan
salvación y dignificación.
Porque
ese territorio que estos días parece erizar la sensibilidad de
nuestras gentes, no tendría que ser el del consumo ni el del boato,
sino el territorio de la dignificación del mundo.
Y
un primer pío deseo que habríamos de verbalizar en voz alta y sin
ambages sería el de la paz. Que cesen las guerras, que cese el
genocidio del pueblo palestino, que vuelvan los rehenes a sus casas…
Que la paz sea la perspectiva de todos. Que levantemos la voz por
ella los occidentales que estamos guardando tanto silencio todo este
tiempo
Que
cesen los racismos, las xenofobias, las agresiones y ataques a las
mujeres, que la gente pueda tener una vivienda digna, lo mismo que un
salario digno y un horario de labor que no esclavice a nadie… Que
erradiquemos las hambrunas, injustificables en un mundo en el que se
desperdician a diario toneladas y toneladas de alimentos.
Que
los niños y niñas, así como todos los adolescentes, tengan derecho
a la educación, que no haya explotaciones infantiles. Que la sanidad
no sea un negocio, sino un servicio público. Que no se ponga en
peligro la democracia…
Que…
Podríamos pasarnos líneas y líneas enumerando infinidad de “ques”
sobre los que hemos de tomar conciencia para realizar ese itinerario,
orientándonos por estos chinarros blancos a los que hemos aludido (y
a otros que nos quedan por expresar), hacia la dignidad de nuestras
sociedades y del mundo.
El
poeta Jaime Gil de Biedma titulaba un poema “Píos deseos para
empezar el año”. Nosotros, hoy, al llegar estas fechas, sentidas
por tantos como tan especiales, queremos también verbalizar nuestros
píos deseos.
Busquen
la acepción del adjetivo “pío” que aquí utilizamos, tan
alejada de lo devocional, se llevarán alguna sorpresa.
Tengamos
el coraje, en estos días, de sentir que el territorio de la dignidad
de todos y de todas sigue siendo posible y alcanzable. Si nos da la
gana.