Ateneo Virtual Mirobrigense es un blog de opinión ubicado en Ciudad Rodrigo, en el que se expresan las inquietudes, ideas y pensamientos de los articulistas sobre temas diversos, actualidad, cultura, sociedad, con especial atención a Ciudad Rodrigo y su Tierra, y La Raya con Portugal. Opinión variada

16 septiembre 2025

SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXVII): “NUESTROS ARTÍCULOS” NO SE ENCAJAN “EN NUESTROS LIBROS” DE INVESTIGACIÓN (II), por Ángel Iglesias Ovejero

SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXVII): “NUESTROS ARTÍCULOS” NO SE ENCAJAN “EN NUESTROS LIBROS” DE INVESTIGACIÓN (II), por Ángel Iglesias Ovejero - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

Ángel Iglesias Ovejero
SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXVII): “NUESTROS ARTÍCULOS” NO SE ENCAJAN “EN NUESTROS LIBROS” DE INVESTIGACIÓN (II), por Ángel Iglesias Ovejero

[Como se prometió en la última entrega de las opiniones “sin ética ni estética” (XXVI), se prosigue hoy con algunas apostillas sobre publicaciones del CEM, por supuesto, sin mayor transcendencia].

6. De la realidad (o de la apariencia) histórica del territorio mirobrigense se ocupan varios colegas especializados desde hace tiempo en la materia (Historia de Ciudad Rodrigo, vol. I y II). Gracias a ellos se conoce mejor, sobre todo, lo que, en sus clases de los años sesenta, el historiador palentino Julio González (profesor de la Universidad Complutense) solía calificar de “historia externa”, en general. Concretamente, en esta Historia de Ciudad Rodrigo se describe la condición fronteriza de la Ciudad y su entorno, frente a Portugal y, antaño, la Transierra musulmana (norte de Extremadura). Por así decir, de un modo simplista, lo que define la cabecera y su alfoz administrativo, en el plano civil y eclesiástico, es una lucha secular entre vecinos, hermanos (o primos) que, como en las mejores familias, se disputan el patrimonio de padres y abuelos con tal ahínco que, en una continua labor de zapa, lo reducen a su mínima expresión (“Pleitos tengas, y los ganes”, decía una castiza expresión refranera). Las causas del estado de cosas en estos pagos son múltiples, pero las monarquías cristianas tienen gran parte de la responsabilidad.

7. Los reyes cristianos de la Plena Edad Media, incluso cuando la amenaza de los “moros” estaba lejos de ser un peligro remoto, se peleaban entre sí por las parcelas de poder y de tierra, invocando la voluntad divina (con “milagrosas” victorias) y buscando la bendición eclesiástica (raramente desinteresada). Los nietos de Alfonso VI se enfrentaron por el condado de Portugal, que conseguiría su independencia como reino (1143), al ser derrotadas las tropas del “emperador” Alfonso VII por los partidarios de su primo Afonso Henriques, o Alfonso I de Portugal. Desde entonces hasta el s. xvii los reyes de León (o de Castilla y León) y de la Monarquía Hispánica trataron de anexionarse, por las buenas o, sobre todo, por las malas, del reino vecino, sin que fuera óbice para ello el tratado de Alcañices (1297), que supuso el desplazamiento hacia el este de la frontera, en detrimento del territorio “leonés”, que, además de perder Ribacoa, quedó encajonado entre el emergente reino portugués y las aspiraciones de Salamanca, tanto concejiles como eclesiásticas. El capítulo de agravios de los “hermanos” portugueses, vengados o no, incluye también la sonada derrota del ejército de Juan I de Castilla por el de Juan I de Portugal, en la batalla de Aljubarrota (1385). Diversa fortuna tuvieron las intervenciones de la Corona de Portugal en las guerras civiles de Castilla y León en el s. xiv (1369-1479) y, sobre todo, en el s. xv (1474-1479), en que el rey portugués Alfonso V defendió, sin éxito, los derechos de su esposa Juana (“la Beltraneja”, hermanastra de Isabel la Católica). Más dolorosa para el nacionalismo portugués sería la anexión de la metrópoli y su imperio a la Monarquía Hispánica, desde Felipe II (1580) hasta sus descendientes, Felipe IV y Carlos II, en que Portugal recuperaría su independencia, en la Guerra de Restauración (1640-1668).

[Entre los vestigios probables de las visitas de los portugueses en esta guerra, cabe recordar las caídas de los dos pontones de Posaíllas, y no solo uno, que había entre El Sahugo y El Bodón (sobre el Águeda), y entre el mismo pueblo y Robleda (sobre el Olleros). Las comunicaciones con Extremadura y los otros pueblos del antiguo partido judicial resultaron muy dañadas. Los viajes con carretas a Ciudad Rodrigo, debido a las crecidas torrenciales, solamente serían seguras mediante un rodeo enorme por el puente de El Villar (El Payo) hasta principios del s. xx, cuando se inauguró el puente de Vadocarros, sobre el Águeda, entre Robleda y El Bodón].

8. En los ríos revueltos de la Edad Media y la Moderna pescaron la nobleza y las órdenes religiosas, que no prestaron de balde sus “servicios” a unos y otros monarcas (en el territorio mirobrigense hay apellidos de probable origen portugués, como Chaves y Pacheco) y contribuyeron a la situación actual. Otro tanto cabe decir de la epopeya ibérica compartida en la guerra de independencia contra la invasión napoleónica (1808-1813), ruinosa, que también generó una nobleza nueva y “nuevos ricos”, que beneficiaron de los previsibles enjuagues por parte de los “héroes” reconocidos. La gran hazaña bélica, en su principio, también estuvo determinada por la condición fronteriza de este territorio, pues tuvo su prólogo en 1807, debido a que Napoleón, en connivencia con España, para castigar la falta de colaboración lusa en el bloqueo de Gran Bretaña, envió un ejército que ocupó Lisboa. Algunos colegas mirobrigenses participaron en las parodias bélicas (y en las posteriores celebraciones del II Centenario). Algunos incluso se prestaron a los simulacros (casi oficiales) de aquel año (2007) en Peñaparda, donde dejaron constancia del “encuentro” con los franceses, según reza una placa fijada en una de las paredes de su ayuntamiento. En las explicaciones de entonces (y la opinión local de hoy) se daba por hecho que los intrépidos vecinos peñapardinos (unos 50 hogares hacia 1750) habían causado un centenar de bajas al ejército del general Junot. Con ello quedó probado que el ridículo es una anomalía sin efectos mortales, como en plan algo lúdico expusimos por entonces (Iglesias: “Los anecdotarios de bravuconadas y la gran mojaína de 1807, Carnaval, 2009). Sospechamos que esta humareda estaba destinada a neutralizar la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, publicada aquel año (2007).

9. Dicho esto, en el tercer volumen de esta Historia de Ciudad Rodrigo y su tierra se describen y analizan, con detalle y pertinencia, no solo aquella guerra, sino otros alardes posteriores y variados aspectos de su intrahistoria, y sobre todo de su inmenso patrimonio cultural. Sin embargo, nos tememos que esta llamativa riqueza, puesta de relieve por investigadores, y escritores conocidos ellos mismos a veces, mirobrigenses o foráneos, paradójicamente, pueda tener un efecto no deseado, como sería ocultar la realidad palpable de la Raya hispano-portuguesa por estas latitudes. En efecto, a ambos lados de la frontera existen dos entidades históricas “hermanas”, que configuran uno de los espacios más deshabitados, peor comunicados, desasistidos, esquilmados y expuestos a incendios recurrentes de Europa. Esa es la realidad palpitante de este rincón de la provincia de Salamanca, en la Comunidad Castilla y León, donde el “leonesismo” cultural (sobre todo lingüístico) está en regresión y la diócesis de Ciudad Rodrigo en vías de desaparición. A esta situación han contribuido los desastres bélicos (no solo fronterizos, sino “civiles”) y las políticas inoperantes, inadecuadas o inexistentes sobre la natalidad y la emigración. Echamos de menos un estudio profundo y actualizado sobre la diáspora migratoria, que es, de por sí, una catástrofe y una epopeya.

10. A defecto de proponer soluciones, otras publicaciones (dentro o fuera del CEM) coinciden en proponer una visión edénica del campo y de la Ciudad, que si no son emanaciones de las oficinas de Turismo, consideran este como una panacea eficaz y casi único remedio. Es el caso de estudios locales, por otro lado meritorios e incluso cuidados, que tienden a la acumulación de datos, para satisfacer el espíritu de campanario, y no solo porque “lo sacro” no suele faltar en ellos, sino porque lo hacen en detrimento de “lo profano”, a no ser que sea festivo y gastronómico (“La danza sale de la panza”). A la manera de las emisiones mediáticas, los pueblos de la España “vaciada” aparecen saturados de vitalidad, con un tipismo redivivo, llenos de tradiciones seculares. De hecho, a veces su vigencia apenas se puede comprobar más allá de los abuelos o bisabuelos, y al contrario, con frecuencia, se trata de fenómenos muy extendidos antaño, que ya eran generalmente obsoletos hace medio siglo. El intrusismo, que acecha a los autores que se salen de su parcela, se manifiesta en la anacronía con que tratan los hechos de lengua, dialectos y hablas, gracias a la osada ignorancia de autoridades locales y mediáticas, quienes, al margen de peregrinas etimologías, no tienen inconveniente en citar como “precursores” a quienes son, propiamente, seguidores o copistas de otros anteriores.

11. En síntesis, el jardín florido de la España vaciada se construye con el paisaje idílico y el armónico desarrollo de la agricultura y de la ganadería, que darían sus frutos sin el esfuerzo humano y sin riesgo de coces o cornadas, con un tiempo climático propicio y sin las prisas del ámbito urbano. Así queda tiempo para las dosis de turismo culinario, artístico y folclórico rejuvenecido, que se propone a los oriundos del país, llegados de lejas tierras, antiguos desertores de las faenas penosas, o improvisados senderistas, ávidos de no dejar un palmo sin la huella de su pie. En este contexto el neoturista descubre (o simula descubrir) que los frejones no crecen en los árboles y las encinas no dan aceitunas ni los olivos bellotas. Es un fenómeno parecido a lo que R. Sánchez Ferlosio denominó el efecto Turifel, cuando el descubridor de maravillas artísticas ve el modelo de la imagen conocida (¡Anda, mira cómo se parece esta torre la tarjeta que nos mandaron de París). De esta clase de paletos hay muchos en el mundo, y nosotros mismos hace mucho tiempo que hemos renunciado a ver todas las maravillas artísticas del mundo, todas las puestas de sol, y nos contentamos con lo que hay por aquí. Por si alguien no lo sabe, en estos pagos de la España vaciada, el jardín edénico florece entre San Juan y Santu Ferinu. Y se machita en San Miguel, aunque ofrece “brotes verdes” en ciclo festivo del año turístico: los Santos (con su culto a los “pacíficos” muertos), las Navidades (con sus “entrañables” loterías, regalos, salidas y entradas de año, juguetones Reyes), Carnavales (descafeinados y sin jorramachis), compungida Semana Santa (con encapuchadas procesiones). El común denominador es el ruido y la música ruidosa (de campanas, bombos y tambores, tamboriles y gaitas, panderos y castañuelas, carracas y matracas, trompetas y clarines, petardos y cohetes, etc.), que sería soportable, si no fuera acompañada, con frecuencia, del insufrible, obsceno y escatológico pon-pón y botellón.

12. La visión del edénico jardín rural, entrevisto en la propaganda mediática del turismo, tiene otro efecto perverso, en los consumidores de mediana edad, que podría formularse en un lema hasta ahora no acuñado, por lo que tiene de paradójico: “Envejecer para rejuvenecer”. La gente activa, entre 40 y 60 años, suele ser muy sensible al señuelo de unas vacaciones permanentes, vividas en lugares amenos y con medios para costearlas. Se supone que, aparte de quienes por naturaleza nacieron vagos y su estado social o su astucia se lo permiten, ese privilegio solamente lo alcanzan los jubilados, con una pensión digna. Si cumplen esta condición, estarían dispuestos a envejecer rápido para jubilarse. El modelo parece encarnarse en los jubilados, que donde resultan más visibles es en los pueblos, pero no se lo recomiendo a nadie, por las razones que ya expuse al tratar de los “aspirantes a Jubiletos/-as” (v. XXII). Así que, a guisa de conclusión, baste recordar que el edénico jardín puede revelarse en lo que dice un dicho vulgarizado: “El saco vacío no se mantiene en pie”.

15 septiembre 2025

UNA INFANTILIZACIÓN, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

UNA INFANTILIZACIÓN, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

osé Luis Sánchez-Tosal Pérez
UNA INFANTILIZACIÓN, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    Días atrás me entero por la prensa de que el ayuntamiento de Ciudad Rodrigo está dispuesto a llevar al juzgado a la empresa que presta los servicios de limpieza. Desconozco las razones, aunque solo debe haber una, incumplimiento de contrato, o lo que es lo mismo, la prestación deficiente del servicio. No sé las cláusulas que incluye el contrato, ni cuáles por parte del ayuntamiento, son consideradas no cumplidas. Pienso que todo se reduce a una mal servicio en la recogida de basuras, dada las muchas veces que veo los contenedores atascados, y las basuras alrededor de los mismos.

    No sé cómo acabará la disputa judicial, ni lo que tardará en solucionarse, dado el atasco que padecen los juzgados. Lo que dudo es que el ayuntamiento esté capacitado para hacerse cargo del servicio y lo que es peor, creo que no solamente el nuestro, si no cualquier otro. El por qué de esto, es la vía que eligieron hace tiempo los ayuntamientos, llamada "externalización", la cual todos sabemos, consiste en entregar la gestión de los servicios a empresas particulares mediante un pago por estos.

    ¿Han mejorado, están mejor gestionados que antes de esta externalización? Pues visto el resultado, no lo parece.

    La pregunta ahora es ¿Está el ayuntamiento en condiciones de hacerse cargo de la gestión del servicio, o de cualquiera de los otros servicios que se han entregado para ser gestionados por empresas particulares? Pues me da que no, puesto que ya no dispone del adiestramiento preciso ni de los conocimientos por parte de los funcionarios a los cuales se les ha tratado como a menores y se les ha vaciado de toda acción y responsabilidad. Es decir, se ha producido en los ayuntamientos una infantilización en todos sus responsables, tanto políticos como funcionarios, los que les deja sin capacidad de respuesta ante cualquier problema. Y por tanto en manos ajenas al control público.

    Ante este panorama, ya veremos cuál es la solución final, tanto del problema de los servicios de basuras, como el de tantos otros externalizados, cuando las empresas incumplen. ¿No sería el momento de repensar si lo que se debería hacer es coger el toro por los cuernos y ser los concejales y los funcionarios los que ejercieran las misiones que les da el sentido por el qué y para qué obtuvieron el puesto dejando así de ejercer la infantilización de quitarse las responsabilidades de encima?

    Aquí queda dicho, pero me da que dado lo lucrativo que está siendo el pastel, las empresas beneficiarias no se lo van a dejar arrebatar. Otra cosa es cómo estas contemplen el servicio, si como un bien público o como un negocio a explotar al máximo aún a cuenta de perdidas de calidad.


14 septiembre 2025

TODO PUEDE SER TODO, por Santiago Corchete Gonzalo

TODO PUEDE SER TODO, por Santiago Corchete Gonzalo - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo
Santiago Corchete Gonzalo

 
 
 
 
 
 
 
 
TODO PUEDE SER TODO, por Santiago Corchete Gonzalo
 
TODO PUEDE SER TODO
 
                     "por la palabra, el hombre puede ser
                      una metáfora de si mismo"-
                      OCTAVIO PAZ.- El Arco y la Lira.

     Vivir resulta ser acomodarse
para no parecer un fracasado,
que va de puerta en puerta mendigando
premisas de futuro y decisiones.

     Nadie es más que su sombra
camino de la noche, sueño plácido,
que termina al amanecer el día.

  ...Continúan creciendo amaneceres
mas siempre muy adentro de uno mismo,
chisporroteando claridades albas,
y que, por falta de vocabulario,
las llamamos destino.

MITO Y DESOLACIÓN, por José Luis Puerto

MITO Y DESOLACIÓN, por José Luis Puerto - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Puerto
MITO Y DESOLACIÓN, por José Luis Puerto

    Este pasado miércoles, la vuelta ciclista a España, con final de etapa en lo alto del Morredero, transcurría por uno de los enclaves más hermosos del Bierzo leonés: el conocido como Valle del Silencio, que, aparte de una naturaleza excepcional, cuenta con dos enclaves histórico-religiosos de una gran antigüedad y belleza, así como con una tradición eremítica medieval, poblada de santos anacoretas, amigos de un ascetismo antiguo y de una vida retirada en un enclave paradisíaco.

    Tales enclaves son los del monasterio de San Pedro de Montes, no muy alejado de la carretera por donde transcurría la carrera ciclista; y la bellísima iglesia mozárabe, del siglo X de nuestra era, de Santiago de Peñalba, uno de los templos más hermosos de ese estilo con los que cuenta nuestro país; sin olvidar tampoco el de San Miguel de Escalada, no muy alejado del río Esla, en la propia provincia de León.

    Hasta aquí, arte y el mito; plasmado este último en esa hermosa leyenda de San Genadio de Astorga, religioso benedictino eremita, que viviera entre los siglos IX y X, que llegara a ser obispo de tal diócesis, y que se retirara a una cueva, ubicada en el Valle del Silencio, para retirarse a una vida ascética, siguiendo las huellas de San Fructuoso y de San Valerio.

    Y, fruto de esta vida retirada, eremítica, en pleno corazón del paraíso, surge esa leyenda, poética y hermosa. San Genadio se halla meditando en su cueva, pero el rumor de las aguas del río le impide concentrarse. Entonces, golpea su cayado contra el suelo y le exclama al río: “–Cállate”. Las corrientes del agua, entonces, dejan de murmurar, Guardan silencio, siguiendo el mandato del santo eremita.

    Una naturaleza paradisíaca, como ocurre siempre con los enclaves elegidos por los seres humanos que optan por el retiro, la ascesis y la santidad; ya sean benedictinos, como los antiguos frailes de San Pedro de Montes, o ya carmelitas descalzos, como los del enclave salmantino de Las Batuecas.

    Pero, en el transcurso de la etapa de la vuelta ciclista, este pasado miércoles, los helicópteros que seguían desde los cielos la carrera nos mostraban con sus cámaras un panorama desolador: toda la montaña berciana arrasada por el fuego, negra por las voraces llamas de los incendios de este verano.

    Y, enseguida, ya que en este vuelta ciclista ha habido no pocas protestas –como bien es sabido–, por la participación en ella de un equipo israelí, nos surgió una analogía, que se nos impuso: Gaza es un territorio desolado, arrasado, por los bombardeos israelíes, que, además, está sometiendo al pueblo palestino a un genocidio que no condenan los gobiernos, sino solo la conciencia de los ciudadanos conscientes; mientras que las montañas bercianas, las hermosas y míticas montañas bercianas se hallan arrasadas, asimismo, por los voraces incendios de este pasado agosto, mostrándosenos, desde las cámaras aéreas, un panorama desolador, un hermoso territorio devastado, calcinado, teñido de negro, al haber devorado el fuego ese verde vegetal, símbolo de vida y protector de toda una bio-diversidad vegetal, animal y humana.

    Acaso, como hiciera San Genadio con las aguas del río, tendríamos que golpear el bastón de la dignidad, de la paz y de la vida, para exclamar y ordenar:

    –Basta de incendios, basta de guerras, basta de genocidios, basta de tantas expresiones de barbarie en nuestro mundo; respetemos la dignidad y la existencia de los pueblos; respetemos la belleza de la tierra; guiémonos por la concordia, la fraternidad, la paz y el respeto hacia todos y hacia todo.

12 septiembre 2025

LOS FRUTOS DE DICHA FRUTA, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

<a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=LOS+FRUTOS+DE+DICHA+FRUTA+Jos%C3%A9+Luis+S%C3%A1nchez-Tosal+P%C3%A9rez&bbid=7163741330860553811&bpid=6395373448301888134" data-preview>LOS FRUTOS DE DICHA FRUTA</a>, por <a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=Jos%C3%A9+Luis+S%C3%A1nchez-Tosal+P%C3%A9rez&bbid=7163741330860553811&bpid=6395373448301888134" data-preview>José Luis Sánchez-Tosal Pérez</a> - <a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=Ateneo+Virtual+Mirobrigense&bbid=7163741330860553811&bpid=6395373448301888134" data-preview>Ateneo Virtual Mirobrigense</a> – <a target="_blank" href="https://www.google.com/search?ved=1t:260882&q=Ciudad+Rodrigo&bbid=7163741330860553811&bpid=6395373448301888134" data-preview>Ciudad Rodrigo</a>

José Luis Sánchez-Tosal Pérez
LOS FRUTOS DE DICHA FRUTA, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    Días atrás Feijoó, el presidente del PP, hizo la gracieta de volver a decir en público "Me gusta la fruta". En principio, en medio ya de tanta bajeza en la política, pues como que no tiene importancia y tienden a pasar el hecho como desapercibido, lo que es aún peor, como normal, cuando lo cierto es que la banalización de la palabra va contra la verdad.

    Pero el asuntito tiene su importancia y mucha, pues la realidad es que con ello, lo que se está haciendo es llevar al partido conservador al terreno de Vox, que le está comiendo el espacio. Es decir, no trata de distinguirse de la extrema derecha, si no de igualarse en las formas de expresión, y con ello pudiera ser que luego con los hechos. Con lo cual dejaría huérfano al país de un partido de centro derecha, con todo lo que esto supone y puede arrastrar para mal, por la mediación, en este caso de Rajoy, en razón de una función portadora de sus propios intereses.

    Lo siguiente preocupante, es que desde sus filas, no he oído una sola voz discordante, contra el hecho, lo que coloca a todos los suyos en una situación de poder vertical en la organización del partido. Y lo más preocupante es que si él lo dice, es porque piensa que los receptores lo reciben con agrado, con lo cual, tales para cuales, cerrando así un círculo tan vicioso como peligroso, en lo que ataña a una sociedad democrática.

Y en estas estamos, jaleando masas que con los exabruptos se creen poderosos, y en el fondo no son más que personajes confundidos por el bombardeo de las nuevas tecnologías, y lo que en realidad han hecho con ellos es ser esclavos que utilizan como instrumentos, teniéndolos apartados fuera de la verdadera libertad individual, la que nos exige tratar a los otros como un fin en sí mismo, y nunca como un medio.

    Claro que pensándolo bien, qué se puede esperar de quién en los ciegos duros años de la droga, se paseaba en barco con el más conocido capo gallego, mientras los jóvenes, que eran su medio de riqueza, morían como moscas, y al que todo el mundo conocía, temía y odiaba, menos Feijoó.

    Dicho esto, creo que a toda persona cabal, lo que le ha de disgustar y rechazar, son los frutos de dicha fruta.


09 septiembre 2025

¡QUÉ BUEN DÍA HACE!, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

¡QUÉ BUEN DÍA HACE!, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Sánchez-Tosal Pérez
¡QUÉ BUEN DÍA HACE!, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    Nació el día nublo en la sierra, y en el trascurso de la mañana se volvió lluvioso. Primero tímidamente, como si el agua ya se sintiera fuera de su sitio después de tanto tiempo sin llover. Luego cogió algo de confianza y durante un rato, cayó como hace algún tiempo atrás, con fuerza y con ganas. Después volvió a la calma, es decir, a llover como si no lo estuviera haciendo, para terminar ese agüina, volviéndose niebla, y envolviendo la mañana en un velo blanquecino que no deja rastro de sol, y nos mete de lleno en un sentimiento triste e invernal.

    Tiene toda la pinta de resistir así todo el día, mientras, yo, desde mi ventana, miro al parque y pienso que si será el agua caída la suficiente para devolver a los árboles un brillo que les de la medida de gozar de buena salud. De momento, con el agua entre sus hojas lo ha recobrado. Veremos si la mantienen.

    El silencio es casi total, y con él los sentimientos que acarrea cuando va unido a cielos grises, que son de tristeza y nostalgia. Todo ello, así, de sopetón y seguido a los ruidos y los calores insufribles por los soles cegadores vividos estos días de atrás. El contraste es tan grande que nos pone ante la necesidad de pensar cuándo estamos mejor, si en los luminosos o calurosos días pasados, o ahora en medio de esta neblina que trae aires fríos y tristeza.

    Dado lo exagerado de los calores pasados y de la larga duración sin ver llover, a pesar de ser un día con tanta carga nostálgica, creo que no me queda más remedio, ante la vista de los canalones vertiendo agua con fuerza, que desear la existencia de más días así, trastocando el concepto calificativo que tenemos del tiempo, mientras veo como pintea el agua con el cielo gris, me atrevo a decir ¡Qué buen día hace hoy!


CANCIÓN DE CUNA, por José A. Blanco

CANCIÓN DE CUNA, por José A. Blanco - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José A. Blanco
CANCIÓN DE CUNA, por José A. Blanco

Astros alineados al compás. Canta la luna, comadrona, una nana. Ocho de septiembre y la luna, caprichosa, insiste con su  tarareo hasta que un soplo de paz ilumina la esperanza, espero que la vida sepa agradecerlo. Mediodía. Ya son tres “florecillas” de amor, humildad y alegría en mi jardín. Verbena de carantoñas y pareceres. Día de celebración, instantes de felicidad. Otro verso en mi poesía inacabada.


07 septiembre 2025

CUENCO DE LA MANTECA, por José Luis Puerto

CUENCO DE LA MANTECA, por José Luis Puerto - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Puerto
CUENCO DE LA MANTECA, por José Luis Puerto

    El pasado 29 de agosto, nos reuníamos varios poetas y profesores, en La Bañeza (León), para participar en la tercera jornada del curso de verano, organizado por la universidad de León, con el título de “Antonio Colinas. Poesía: palabra e imagen”, junto a la Casa de la Poesía. Fondo Cultural Antonio Colinas.

    Nos reuníamos, sí, diversos poetas amigos, cada cual con su cometido en tal jornada del curso. Por la mañana, realizaron lecturas de sus poemas el granadino Antonio Carvajal, un clásico contemporáneo, sabio en varios asuntos y materias, presentado por el palentino-madrileño Javier Lostalé, quien leería a continuación, presentado por el zamorano Ezequías Blanco, el tercer poeta en leer y al que yo mismo presentaría, ya que nos conocemos, pues coincidimos en nuestros estudios salmantinos de bachillerato y universitarios, en la facultad de letras.

    Un encuentro, al tiempo amistoso y bajo el signo de la palabra poética, que, si seguimos el razonar heideggeriano, actúa y se constituye como verdadera casa del ser, ya que nos ilumina y da sentido, nos proporciona belleza y nos acoge y nos sana, al tiempo que nos da cobijo, ante tanta intemperie.

    Antonio Carvajal, al tiempo que leía sus poemas, dando un repaso a su dilatada y hermosa obra, indicaba dos cosas llamativas: la importancia del no, de decir no y de practicar el no, frente a tanta barbarie como nos asola en este tiempo en que vivimos; y recordaba esa recomendación que, como profesor universitario en su Granada natal, hacía a sus alumnos: leer dos libros decisivos, como son los Evangelios y el Manifiesto Comunista, de Marx y Engels.

    Javier Lostalé, poeta de la búsqueda del amor, a través de una palabra iluminadora y cordial, amigo de Vicente Aleixandre (a la sombra de cuyo paraíso creció como ser humano y como poeta), periodista en Radio Nacional de España y creador de ese programa mítico como es ‘La estación azul’, nos transmitió una palabra acariciadora y suave como la seda.

    Y, en fin, Ezequías Blanco, en su lectura, trazó un repaso de su propia obra poética –no olvidemos que cultiva la poesía y la narrativa–, en la que el ser y el mundo se dan la mano, a través de una palabra, aparentemente marcada por la extrañeza, pero, sobre todo, para nosotros, bajo el signo siempre de la cordialidad y el afán de entender lo que somos y lo que nos ocurre.

    Uno de sus poemas aludía al cuenco de la manteca; sin duda, a partir de una experiencia campesina, de su origen zamorano, en la comarca benaventina del Valle. Ese cuenco de la manteca que, en principio, alude a la subsistencia, a la nutrición…, pero que, transformado por el telar de la memoria, se convierte –y así ocurre en su poema– en verdadero símbolo de la poesía.

    El cuenco es acogimiento, frente a cualquier intemperie. La manteca es sustancia que, como la palabra, proporciona vida, frente a cualquier inanición y a cualquier desamparo.

    Como el curso aludía a esa doble condición que imanta la poesía, de palabra e imagen. Esta última, encarnada en la llamada poesía visual, estuvo representada –en sesión de tarde– por el poeta leonés-catalán Gustavo Vega, quien realizó un taller sobre la visualidad con los alumnos matriculados en el curso. Y por las disertaciones del profesor universitario leonés, de origen gallego, Roberto Castrillo y mía, sobre la poesía visual a lo largo del siglo XX y arranque del XX.

    En la Universidad de León, co-dirigí la colección ‘Plástica & Palabra’, con el profesor Javier Hernando, que editó quince libros de artistas y de poetas visuales; y, en el presente, co-dirijo, con Roberto Castrillo, la colección ‘Caligramas’, más inclinada hacia la poesía visual.

    Antonio Colinas, presente en todos los actos, ya que tales cursos universitarios de verano, gravitan en torno a su obra, tuvo palabras muy atinadas y conocedoras, en el taller de poesía que tuvo lugar también por la tarde y en el que participaron los alumnos con aliento creador.

    Fraternidad de la palabra, fraternidad de la poesía. La poesía como casa de la fraternidad, en la que –como indicara la revista malagueña ‘Caracola’, dirigida por Bernabé Fernández Canivell– cabemos todos.

05 septiembre 2025

SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXVI): “NUESTROS ARTÍCULOS” NO SE ENCAJAN “EN NUESTROS LIBROS” DE INVESTIGACIÓN (I), por Ángel Iglesias Ovejero

SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXVI): “NUESTROS ARTÍCULOS” NO SE ENCAJAN “EN NUESTROS LIBROS” DE INVESTIGACIÓN (I), por Ángel Iglesias Ovejero - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

Ángel Iglesias Ovejero
SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXVI): “NUESTROS ARTÍCULOS” NO SE ENCAJAN “EN NUESTROS LIBROS” DE INVESTIGACIÓN (I), por Ángel Iglesias Ovejero

Con la entrada en los recodos septembrinos del verano se recupera algo de la calma necesaria para valorar las publicaciones y actividades del Centro de Estudios Mirobrigense o de instituciones análogas. De algún tiempo para acá son tan copiosas que, a menos de leer a destajo, no queda tiempo para volver la vista atrás, en esta paradoja vacacional de agosto, sobre todo para las personas mayores “autóctonas”, en cuya agenda, la participación en jornadas culturales, presentación de libros, homenajes, campañas cívicas y colaboraciones diversas, matutinas y vespertinas, se imbrica en las ocupaciones de la gente joven o no muy madura, generalmente foránea y noctámbula, cuyo horario se ajusta al sugestivo lema: “Fiesta de noche y descanso de día”. Es tan castizo que debería estar subvencionado y declarado patrimonio inmaterial de la Humanidad, e incluso, por parte del cronista, merecerían un voto de confianza si se fueran con la música ruidosa, el baile y las libaciones, con sus secuelas, adonde se fue el padre Rosa (personaje elucidado en Iglesias, Diccionario, 2024: 487). Se admite que puede haber cierta reciprocidad en la desafección de quienes practican este modus vivendi y los “investigadores” aguafiestas, entre los que se cuenta el que esto escribe, que de dichos avatares suele salir con la cabeza caliente y los pies fríos. Tanto es así que, si de él dependiera, el agua sería bienvenida, mayormente para la extinción de incendios, aunque hubiera que sacrificar unas cuantas agotadoras fiestas agosteras.

Por otro lado, también se debe admitir que “nuestras investigaciones”, personales o en grupo, no siempre destacan por una profundidad abismal, sino que manifiestan una tendencia acumulativa y con eventual olvido de “nuestras” propias contribuciones en publicaciones periódicas. Sin embargo, vaya por delante que no se trata ahora de sermonear a quienes se han investido, laboriosamente, en trabajos colectivos de envergadura, para no hacer como el cura que se desahoga con los fieles asistentes a la misa porque otros no van por la iglesia. Ahora bien, conviene matizar que se aprende más de una crítica (o autocrítica) acertada y sincera que de los elogios oportunistas y superficiales. Para empezar, pueden venir al caso algunas observaciones sobre la Historia de Ciudad Rodrigo y su tierra, en tres volúmenes, publicados por el CEM (y el Ayuntamiento de C.R.) en otros tantos años (2021, 2023 y 2024). Como el tema es algo pesado, lo saltaremos en dos trancos.

1. Si dicha Historia fuera un árbol tendría forma de canuto más que de cono, con el grueso cepellón, el tronco alargado y extensible, la copa de ramas frondosas y dispersas, no exenta de tupida hojarasca. Esta percepción, a pesar de la aparente formulación lúdica y desenfadada, en modo alguno pretende desvirtuar los méritos innegables que atesora, empezando por el hecho mismo de ofrecer una visión de conjunto sobre la Ciudad y su entorno. Quizá el cronista tenga algún ignorado motivo que lo lleve a percibir una estructura arbórea en los seres vivos y portadores de nombres personales (autónimos) en la cultura hispánica, basándose en una socorrida metáfora que aflora en sus “árboles paremiológicos” (dos diccionarios y varios artículos). Como está muy lejos de los conocimientos de los especialistas en arqueología y geografía, encuentra demasiado grueso el cepellón de la prehistoria y casi de la historia antigua, en la que no percibe claramente unos antecedentes de la entidad histórica posterior (hispanidad, españolidad, ¿salmantinidad, o mirobrigidad?). Entiende, sin embargo, que la Tierra tiene su propia naturaleza y pasado (¿“historia evenemencial”?), como los seres humanos sus ascendientes. Sobre los habitantes de estos pagos y su cultura, como lingüista, no se ha aventurado más allá de las manifestaciones o razonables conjeturas de la toponimia y la documentación conocida hace un cuarto de siglo, de lo que, hace más de 20 años, dejó constancia en la “Breve semblanza histórica de El Rebollar” (Giraud-Iglesias, Cahiers du PROHEMIO, 2004), que los eruditos colegas no han visto.

2. El análisis de los materiales residuales de los tiempos remotos, inmemoriales, no resuelve, al parecer, la identidad de las agrupaciones humanas, que vagamente se vislumbran en la Toponimia y la Antroponimia. Por principio, la Historia es un gran relato que, geográfica y cronológicamente, aglutina numerosas historias (o microhistorias) en que se narran hechos y dichos realizados por agentes (considerados personas), identificados individual o colectivamente en una época anterior, eventualmente tributarios de una “memoria histórica”, vivida pero ajena, a no ser que el historiador sea agente o, al menos, testigo de lo que se relata. Los pueblos primitivos (no alfabetizados) memorizan su “historia”, pero esta, por definición, generalmente se fija en la escritura. Los arqueólogos analizan otros productos, que suponen saberes más o menos desarrollados, pero a menos que la epigrafía venga en su ayuda, no son muy fiables cuando proponen identificaciones nominales preexistentes (antropónimos, topónimos; ellos a veces han creado los cronónimos geológicos y prehistóricos). Los mismos historiadores de la Edad Antigua y gran parte de la Edad Media, quienes se basan en documentos auténticos (no necesariamente infalibles), se aventuran por el campo de la onomástica (con azarosos riesgos sobre etimologías y motivación). De hecho, hasta la Edad Moderna, seguimos sin saber a ciencia cierta qué realidad histórico-geográfica designaba Miróbriga, cómo se llamaba el asentamiento humano de Ciudad Rodrigo y quién fue el referente epónimo de este topónimo complejo.

3. El topónimo latino, de origen céltico, Mirobriga (compuesto de mers, ‘ilustre, famoso’, y briga ‘fortificación, población’) tiene homónimos en la Península: Mirobriga celticorun, en la antigua Lusitania, identificado con Castelo Velho de Santiago (región portuguesa de Alentejo); Mirobriga turdulorum (u oretanum), en la Bética, población ubicada en el término de Capilla (Badajoz); y Mirobriga vettonum, en la Vettonia lusitana, identificable con el asentamiento de Ciudad Rodrigo, por indicios augustales de los deslindes de la localidad con Bletisama (Ledesma) y Salmantica. En una de las inscripciones epigráficas se reconoce la raíz del topónimo en un probable etnónimo (Mirobrigenses, comprobado en otros homónimos de Mirobriga) precedido de otro término en latín que podría corresponder a la designación antigua de la Ciudad (Valuta). Esta teoría debió de promoverse con el descubrimiento de las tres columnas (1557). A. Sánchez Cabaña le dio el soporte de verosimilitud a la leyenda, decorada con no poca fabulación, que le llevaría a proponer Rodríbriga como alternativa de Miróbriga o Augustóbriga, en la deriva de Civitas Augustae y de soluciones onomásticas propuestas por otros historiadores y cronistas, que entre sus fundadores ancestrales incluían al rey Mirón o Brito, Augusto y Rodrigo (Iglesias 1996a: 223, 243-244). [La autoridad socorrida para estos topónimos es Mª Lourdes Albertos Firmat, “Los topónimos en -briga en Hispania”, Veleia, 7, 1990, 131-146].

4. Los avatares onomásticos medievales de Ciudad Rodrigo quizá remonten a una forma Agata / Agada, relacionada con el hidrónimo Águeda, conforme expusimos en los “apuntes para un esbozo de hidronimia serragatina” (Carnaval, 2006, 425-438). En la Plena Edad Media el referente hidronímico presenta un polimorfismo considerable debido a la declinación latina: fluvio Algada, fluvium Agade, Agadam, fauce de Agada, fluvio Algada; después río de Agada. Es probable que, ya de antes (s. VIII), en el sitio de la actual Ciudad Rodrigo se hallara el emplazamiento de Agata, que en la Crónica de Alfonso III se menciona entre las conquistas efectuadas por Alfonso I de Asturias (739-757) en una expedición militar que le permitió ocupar Viseu, Chaves, Agata, Ledesma, Salamanca y Zamora. Allí existía un monasterio dedicado a Santa Águeda (sanctae Agatae), donado por Fernando II a los monjes de Cluny (1169). Este hagiónimo motivaría, pues, el topónimo y el hidrónimo, hipótesis formulada en el Bastón de Ciudad Rodrigo (1770). Sánchez Cabañas (cap. XI) lo pone en relación con el orónimo sierra de Gata (“por hallarse en ella la piedra preciosa llamada ágata”), que también recoge el citado Bastón y desarrolla G. Velo Nieto (1956: 4, nota 4), suponiendo que toda la homonimia o paronimia referencial (hagiónimo, hidrónimo, orónimo y topónimo cacereño Gata) se resuelve con una hipotética iglesia en lo alto de la sierra de Jálama, dedicada a santa Águeda (de la que no se tiene constancia alguna). Para no alargar la compleja síntesis, preferimos la cita de textual (p. 434, con algún recorte):

En suma, no parece que Gata, nombre de sierra (orónimo) y de pueblo (topónimo), y Águeda, nombre de río (hidrónimo), deriven del mismo nombre de Sancta Agatha o Santa Águeda. Solamente el nombre del río remonta a dicho hagiónimo (< Santa Águeda). En cuanto al orónimo Gata, Antonio Llorente considera que, al igual que Jálama, es secuela de un étimo preindoeuropeo (Llorente M. 2003: 100), pero sin argumentar esta afirmación. Si no se quiere remontar tan lejos, podría pensarse en la metáfora gata ‘nubecilla’, que registra el primer diccionario de la Academia : “gata, la nubecilla, o vapor que se pega a los montes, y sube por ellos, como gateando, por lo que le dan este nombre”(Aut.: gata); pero otros prefieren relacionar Gata con el uso metafórico de gata ‘elevación’, análogo al del latín cápita ‘cabeza’ (Albaigès 1998: 279), correspondiente a una visión animada de las montañas o y alturas que recuerdan la morfología animal, de las que son testigos por estos pagos Cabeza del Águila (Robleda), El Espinazo (Navasfrías), El Lombu (en Robleda), etc. Ahora bien, si se puede dar por descontada la existencia de un étimo común para el hidrónimo Águeda y el orónimo Gata, no se puede ignorar la analogía de ambos significantes y el papel que puede haber desempeñado la paronimia en estas designaciones o sus derivados. Basta con señalar el enredo, verdaderamente lúdico, del río Agadones (Cespedosa) y el Agadón (Monsagro), afluente del Badillo, que a su vez desemboca en el Águeda (ant. Agada) y forma con el Burguillos (Agallas) el espigón donde se ubican las ruinas de Lerilla. Pues bien, este Burguillos también se denomina río de los Gatos, como si en términos festivamente etimológicos, se insinuara la posibilidad de que estos nombres de afluentes fueran derivados tanto del nombre del río Agada (> Agadón, Agadones) como del nombre de la sierra de Gata (> Gatos)”.

Sobre la etimología de Águeda y Agadones, se pronuncia A. Llorente en estos términos (cita, p. 436): “Esos dos hidrónimos (Águeda y Agadones) muy probablemente son de carácter indoeuropeo, pues se pueden remontar a un apelativo que signifique ‘agua’, ‘río’, con etimología semejante al latín aqua, gót. apa” (Llorente 2003: 112-113, nota 201). Y el autor del artículo formula, entre otras conclusiones, la siguiente (ibíd.):

“La existencia de un étimo prerromano indoeuropeo, relacionado con aqua y otras formas análogas, propuesta por Antonio Llorente, resulta tentadora y razonable. Pero no pasa de mera conjetura para una época remota de la que no se poseen datos fehacientes. Por otro lado, si tal forma se comprobara, habría que entenderla como una etimología remota sobre la cual ha operado, en definitiva, el nombre de (Santa) Águeda, que en todos los casos (incluido el antecedente greco-latino Agatha, que postula Menéndez Pidal) parece ser un motivo necesario para llegar al hidrónimo actual Águeda.

Esta es la razón por la que el río de Ciudad Rodrigo tiene nombre de mujer. Pero como la etimología es cambiante y tornadiza, la conclusión podría cambiar también, si se aportaran las pruebas de la existencia de otras formas antiguas, nobles y leales que vinieran a aumentar el caudal etimológico del hidrónimo Águeda”.

5. Los genealogistas, en efecto, manejan materiales nobles, acordes con la divisa de “antigua noble y leal” (lema heráldico de la Ciudad). Pero hasta ahora tampoco han dado con la tecla del epónimo fundador o refundador de la población, cuya designación latinizada ya era Civitatem Roderic, en la primera mitad del s. XII. Sin necesidad de una competencia específica, por mera lógica y consulta de manuales escolares, el candidato tradicional (en Sánchez Cabañas y otros), Rodrigo González Girón (hijo de Gonzalo Rodríguez Girón, nieto de Rodrigo Gutiérrez Girón, y yerno del rey Alfonso VI), resulta inviable, por falta de referente histórico en aquella época. Así que difícilmente habría podido asumir la repoblación de la ciudad del Águeda, por liviana que fuera. Tampoco se comprueba la posibilidad, entre otros homónimos portadores del autónimo: Rodrigo Fernández, Rodrigo Girón, Rodrigo González de Cisneros, Rodrigo García de Cisneros. Es el caso de Rodrigo González de Lara (hijo de Gonzalo Núñez, de incierta ascendencia), alférez de Alfonso VI, con cuya hija Sancha estuvo casado; pero de sus hazañas por estos pagos no hay constancia. El genealogista Luis de Salazar y Castro (s. XVII-XVIII) rechaza esta posibilidad, al tiempo que promociona la de Rodrigo González de Cisneros, cuya existencia otros niegan, a pesar del perfecto encaje de la leyenda explicativa del linaje de los Girón (Se non è vero, é ben trovato / ‘Si no es cierto, está bien compuesto’). Según la misma, este nombre de familia estaría motivado por la ayuda que dicho personaje habría prestado a Alfonso VI en la batalla de La Sagra (¿inexistente?, 1086,), donde el rey cayó debajo de su caballo muerto; Rodrigo le prestó el suyo para que huyera; pero en el cambio de montura el rey se hizo un jirón en la sobrevesta, que sería el motivo heráldico recordado en una conocida copla y, en este supuesto, de la sustitución de Cisneros por Girón en el nombre de este linaje (Iglesias 2018b: 222). Ahora habrá que esperar a ver si la hipótesis del conde Rodrigo Martínez (h.1090-1137), que en el segundo volumen de la Historia de Ciudad Rodrigo y su tierra se formula (2022: 94), queda confirmado con algún documento fehaciente.

[Como las apostillas resultan más largas de lo previsto, se continuará, si el Tiempo que corre lo permite]

04 septiembre 2025

SEPTIEMBRE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

SEPTIEMBRE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Sánchez-Tosal Pérez
SEPTIEMBRE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    Escribir ahora, una tarde no de un mes cualquiera, si no de septiembre, es un ejercicio de nostalgia en grandes dosis. Y por tanto, todo un riesgo y no chico.

    Vuelan sobre mi cabeza días con luz propia, días de brillo y calor, mucho calor. Y ya se sabe, éste siempre atrae el deseo de amor, como la miel a las moscas. Los ratos con los peques de la casa, compartidos o vistos desde fuera con el mismo gozo que si uno fuera partícipe. Esas mil y una mujeres que han alegrado tu vida al mirarlas. Y esas largas tardes que añaden vida a la vida. Esos ruidos sin aparente sentido pero cargados de explosiones vitales. Esa puesta de sol entre el pinar, aún sin arder, de tu pueblo, esos reflejos plateados del atardecer que se resiste a hacerse noche en el océano, y esas ganas de vivir aún en medio de la maldad que no se toma vacaciones ni en estos días.

    Ahora es septiembre, los niños están más recogidos, las tardes se hacen antes noches. Ellas están más tapadas y todos estamos más, como ya hace muchos años nos dijo la canción "en septiembre melancolía de ti", que cantó Peppino Dicapri, hace ya toda una vida.

    Y tanto que así es, melancolía envuelta en recuerdos de cosas que acaso ni fueron, si no en visiones que nos hicieron soñar lo que podían ser. Melancolía por lo soñado más que lo vivido. Melancolía tan cierta como incierto es lo que provoca melancolía, por sueños más que por aconteceres. Melancolía infinita, como el universo, por lo que adivinamos y soñamos que puede albergar más que por lo que podemos abarcar a conocer. Septiembre, mes de la melancolía vital en estado puro.

    Y yo aquí, escribiendo sobre ello, como si eso me librara de ella, y de la edad, que la aumenta al ver como no solo se va el sol del verano, si no viendo como con más prisa se va la trayectoria vital. Así es septiembre, melancólico y peligroso.


03 septiembre 2025

PEPO, por José A. Blanco

PEPO, por José A. Blanco - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José A. Blanco
PEPO, por José A. Blanco

Amistad. Con la que ganas tiempo coincidiendo en lo esencial. A nuestras edades, dice, no estamos para bailar aguas. Tal cual. Nos encontramos con la fresca y nos despedimos con el compromiso de un café y esa charla rebelde arreando estopa porque el paseo duró menos que la intensa conversación. Del Puente Viejo  hacia la Cuesta Santiago, yo a la Pesquera. Buena gente y gratos recuerdos.


01 septiembre 2025

TODO UN ACIERTO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

TODO UN ACIERTO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Sánchez-Tosal Pérez
TODO UN ACIERTO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    El viernes pasado se llevó a cabo una reunión de los accionistas del Centro Recreativo el Porvenir, los cuales decidieron aceptar la propuesta de compra del ayuntamiento. En principio, que todo ese edificio sea solo vendido en quinientos mil euros, es un precio muy bajo, ahora bien... ¿Dónde está quien dé más? Me da que en ninguna parte. Por tanto, no es tan desacertado el precio, y menos aún, a las manos a las que ha ido a parar, el ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, es decir a todos los mirobrigenses. Con lo cual, esto hace que la venta ya se ennoblezca, pues no ha podido tener mejor destino. Recuperando una sala con dimensiones suficientes para muchas actividades para las que la Casa de la Cultura se queda pequeña, y además, está pegada al teatro, tanto, que en tiempos, tuvo una puerta que comunicaba ambos edificios.

    Por tanto, creo que debe haber satisfacción por las partes. Una, la de los accionistas, de no solo conseguir la venta de un local, con el que ya no se sabía qué hacer, si no que además lo han trasmitido a las manos más convenientes para toda la ciudad. Y la otra, el ayuntamiento, por hacerse cargo de lo que siempre fue un bien de todos, y se supone que con el pensamiento de darle el sentido y la actividad cultural que siempre tuvo.

    No me queda más que darle la enhorabuena a ambas partes, pues con su hacer, ha sido todo un acierto para Ciudad Rodrigo.


UN LUGAR QUE NOS PROTEJA, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

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