Ateneo Virtual Mirobrigense es un blog de opinión ubicado en Ciudad Rodrigo, en el que se expresan las inquietudes, ideas y pensamientos de los articulistas sobre temas diversos, actualidad, cultura, sociedad, con especial atención a Ciudad Rodrigo y su Tierra, y La Raya con Portugal. Opinión variada

08 octubre 2022

NADIE ES PERFECTO, por Santiago Corchete Gonzalo


 

 

 

 

 

NADIE ES PERFECTO, por Santiago Corchete Gonzalo

   Siempre se caen las cosas importantes:
una verdad, algún secreto antiguo,
las rosas y los vidrios de Murano
cinceladas con tanta perfección.

     No se caen las maldades, los errores,
ni el triángulo isósceles, que está
ya aburrido de serlo sin provecho...
Solo se cae al suelo lo que es útil.

     Un día, por la calle, tropezaste
con algo que no viste y te caíste;
da gracias a que no eres importante
y solo te rompiste las narices.


Santiago Corchete Gonzalo
7 octubre 2022

07 octubre 2022

TE EQUIVOCAS EN TODO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

TE EQUIVOCAS EN TODO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

Contestación al artículo “Los señores comisionados”, de Román Durán

Si veinte años de lucha tu los consideras vida efímera reduciéndolos a un viaje a Madrid, te equivocas. Y en esta no se trataba sólo de expansión económica, sino, primero, porque había en juego vidas humanas. A Madrid fuimos muchos más que dos, todos vestidos con normalidad, y los gastos de los muchos desplazamientos fueron más las veces costeadas por nosotros que por los fondos de la Federación. Tan parcos fuimos en gastos que hubo un montante de sobrante económico que nos trajeron el problema de cómo dárselos a una institución benéfica toreando la ley que no lo permitía. No nos sirvió a nadie de trampolín político para ningún tipo de cargo, como tanto se dijo. Los periódicos tenían mucho antes un seguimiento de la Federación como movimiento popular que desde el viaje a Madrid, entre otras cosas porque desde alguno de ellos no conseguían asustarnos ni dominarnos. No nos doblegamos no porque fuéramos unos temerarios que no teníamos nada, pues presiones y acciones sufrimos que eran de temer y no pocas, pero ya no había macha atrás, hubiera sido una traición a todos los miles de gente de nuestra tierra que nos apoyaban tan generosamente y habían puesto toda su confianza en nosotros. Fueron muchas las reuniones cargadas de trampas y tensión de las cuales afortunadamente fuimos salvándonos. No nos saludamos en Madrid, precisamente con Feijóo, así como lo cuentas, sino desde la distancia y encontrándonos con las habituales triquiñuelas con el fin de que no se alcanzara nuestra meta.

De esta no fácil reunión, por el clima en que se desenvolvió, llegaron los millones necesarios para la creación del Centro de Especialidades. Por aquellos años también se consiguió la autovía a Salamanca, a pesar del mayor peso de ésta que nos dejaba solos y en inferioridad a su fuerza, pero una idea certera valió para trazar un plan, que desde AFECIR con el entonces presidente Liduvino Barbado al frente dio su resultado mucho antes de lo que hubiera sido esperado, por las presiones populares, de la que sabe bien Liduvino Barbado, que hizo que se construyera ésta antes de la que quería Salamanca a Madrid, cosa que hubiera retrasado años la de Ciudad Rodrigo y con lo que se evitaron muchas muertes. Tuvimos también por primera vez UVI móvil, con lo que ha significado este bien, pues a veces me cruzo con algunas personas que si esta no hubiera existido ya no estarían.

Ciertamente, siempre recordaremos a todos los implicados esos años de brega y lucha popular por algo que creíamos necesitábamos y era justo obtener. Por pudor nunca hablo de ello, ni cuento entresijos que nos harían crecer en la estima de todos.

Cuando todos y cada uno de los miembros de la Federación (Fernando, Justi, Manuel Bernoy, José Corredera, Jesús Hueso y Javi, Rosa y Paco de Fuenteguinaldo, José María y Luis de La Encina) junto con los ayuntamientos de los pueblos, las asociaciones de mayores, las asociaciones de vecinos con Felipe Sevillano a la cabeza, Victoriano Báez, Julia Garduño, Alfredo Ramajo, y la importantísima ayuda del obispado de Ciudad Rodrigo, y también la de la Asociación de Vecinos del Barrio de Buenos Aires con Emiliano Tapia a la cabeza, desde la cual teníamos colaboración jurídica a cargo del abogado Maximiliano Vallejo, María García sindicalista y el impagable, constante y sabio asesoramiento en materia de Sanidad, del para nosotros inolvidable José María Francia; pasen por delante de la unidad de diálisis, todos y cada uno, no podrán sentir más que orgullo de ver como una persona de cualquiera de nuestros pueblos de la comarca, lejanos de Salamanca, ya no necesitan levantarse a las seis de la mañana para volver, después de la paliza de dializarse, de noche a casa.

Te equivocas también en cómo escribes mi sobrenombre comercial, y mucho más te equivocas, no llamando por su nombre a José Antonio, dándole el apodo del “pescadero”, a modo de desprecio. Sí, eso fue, en su vida laboral, que empezaba a las cinco de la mañana, y terminaba cuando ya todo el mundo había comido. Y como él casi todos los miembros de la Federación PROSALUD supieron tener tiempo, paciencia y trabajo durante años para obtener mejoras sustanciales en aquello que tanto nos iba a todas las gentes de esta Comarca, la salud y la vida. Por cierto, que nunca hemos dado por cerrado el asunto, pues cuando hemos detectado algo llamativo hemos vuelto a aparecer, como cuando la desaparición de los aparatos de oftalmología. Cierto es que ya no nos enteramos de muchas cosas, pues cuando dejé de estar en el Consejo de Salud, para cumplir con la ley que no me permitía estar allí más tiempo, poco después fueron convocándose muy espaciados, restando valor a la representatividad de los colectivos e instituciones, pasándose la ley que obliga una periodicidad por donde ustedes están pensando.

Como verán, y verás, está todo muy lejos de ser un esperpento como se representa en el escrito, pues todo él es un equívoco. Te equivocas, por tanto, en disparar contra quienes defendieron la sanidad pública, con el mayor o menor acierto, pero con honradez, esfuerzo y ahínco. Te equivocas, pues cuando con ello tratas de desdibujar a quienes trabajaron altruistamente en favor del bien común, haciendo así el caldo gordo a quienes nos lo niega y quitan. Y te equivocabas también y mucho, cuando me dices: “a ver si lo publicáis”, reincidiendo en ello en la terraza delante de una persona cuando yo te había dicho que sí lo haría, pues este blog, del que soy titular, es serio. No obstante, tú reincidiste y diciendo: “entero, y si no nada”, y yo te contestaba, “se publicará”, pero te equivocas, y te decía esto no por temor a lo que pudieras decir de nosotros, sino como intuía de qué iba por salvarte a ti de ti mismo.

Te equivocas, por tanto, en todo, con la publicación de este artículo, por cierto, tan igual a otro escrito por uno de nuestros famosos escritores del siglo pasado, cuando se viajaba sólo en tren, se tenían las reuniones con frac y las muelas se las orificaban allí.

Cuando he escrito estas líneas, lo hago con la tranquilidad y la satisfacción de haber trabajado por el bien tan preciado de la salud de todos y para las metas que se alcanzaron. Otra cosa es que las destruyan, como está sucediendo actualmente, con el silencio de nuestras autoridades locales.

La Federación PROSALUD, José Antonio y yo sabemos dónde hemos estado, cómo, por y para qué se hizo; pero de dónde, por y para qué del equívoco de este escrito, tú sabrás.

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[Artículo actualizado, 8 de octubre de 2022, a las 13:30 horas]

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Aprovechando las dulzuras primaverales, coincidiendo por lo menos con ellas, un crecido número de provincias española ha enviado a Madrid comisiones para la solución de infinidad de heterogéneos asuntos. La abundancia de viajeros con misión oficial es tan grande, que obliga a reconocer el prestigio de que aún goza esta vieja manera de perder el tiempo. Y esta misma extraordinaria concurrencia de comisiones invita a parar un momento la atención en el transparente psicología de estos microorganismos de vida tan efímera como inútil.

Un día  se percata un pueblo de que su expansión está en unos kilómetros de vía férrea o de que su porvenir consiste en el abaratamiento de unas tarifas. Algunas cartas cruzadas con el diputado no han tenido una contestación categórica o no han dado el fruto apetecido. Entonces se conviene en alguna sesión solemne la apremiante necesidad de ir a Madrid; el Ayuntamiento o la Cámara de Comercio paga los gastos. Cinco o seis señores, radiantes, realizan el sacrificio de meterse en el tren y de ponerse en camino para la Corte. Ante las maletas que esconden las levitas de moda fantástica, tanto tiempo en sosiego en la placidez provinciana, los comisionados estrechan la mano de las gentes que los despiden. Tienen un gesto decidido y jurarían todos en aquel momento que la felicidad de la provincia va entre sus manos pecadoras, y que su empresa tiene más resonante trascendencia que la que llevó a unos héroes al inexpugnable jardín de las Hespérides.

El presidente –siempre un señor de cierta edad, casi siempre con lentes de oro, invariablemente un ex alcalde o un candidato a la alcaldía– no ha creído de más prometer desde la ventanilla del vagón:

-¡O traemos la carretera o me voy a mi casa!

Desde aquel día, los periódicos de la localidad abren una sección nueva: ‘Nuestra Comisión en Madrid’. Por regla general, el primer telegrama contiene sensacional noticia de que los expedicionarios llegaron bien y se han hospedado ya en el Hotel Palace.

La labor de la Comisión comienza a realizarse, agobiadora, desde el siguiente día. Los comisionados visitan al ministro que tiene inmediata jurisdicción en el asunto, y al director general, y un día al presidente del Consejo. Algún periódico de Madrid reproduce sus lamentaciones en un suelto que se titula: ‘Una ciudad en el olvido’; oros, fotografía a los comisionados al visitar la casa de fieras o viendo caer la bola de Gobernación.

El ministro, hombre habituado a estas maneras de solicitar, ha tenido la habilidad de aprenderse los nombres de los cinco o seis señores, y en la segunda entrevista los aluda ya con cierta familiaridad encantadora:

-¡Hola, Pérez! ¿Qué tal, señor Gómez? ¿Gusta Madrid?

Y el presidente tiene ocasión de observar:

-¡Oh, ya lo conocía!... estuve aquí por el ochenta y cinco.

Al fin, en la ciudad, donde sus pasos son seguidos ansiosamente, se recibe el último telegrama optimista:

‘El ministro ha prometido…’. ‘Los próximos presupuestos…’. La ciudad arde en júbilo. Los comisionados emprenden el regreso y, como el correo llega muy de mañana al pueblo, se apean en cualquier estación inmediata para entrar en el mixto a media tarde, cuando la apoteosis puede ser más brillante.

Después, en el Ayuntamiento hay un lunch; se pronuncian discursos; se vacían los sacos de promesas, que no se ven nunca exhaustos. El ferrocarril directo, el puente, la rebaja de tarifas, un cuartel…, ¡una locura! El presidente, al fin, desmontará sus gafas de oro, dejará sus notas sobre la mesa y limpiará los lentes diciendo:

-El pueblo dirá, señores, si hemos cumplido nuestro deber.

Y más tarde, asomado al balcón de su casa, no podrá resistir a la tentación de recomendar que se disuelvan en orden los grupos que le han acompañado, vitoreándole.

Luego… pasará un año, y en los presupuestos no habrá consignación para el puente ni para el tren, ni habrán sido rebajadas las tarifas de este o de otro artículo, y de todo aquello no quedará más que un número del ABC, cuidadosamente guardado, donde aparecen los comisionados en una borrosa fotografía, y el recuerdo de Pérez o de Gómez, que dirá, en toda ocasión, en el casino:

-Pues esta muela me la orifiqué en Madrid cuando lo de la Comisión…

Y pasados dos años, saldrá una nueva representación popular para la Corte”.


Wenceslao Fernández Flórez
19 de junio de 1914
(Obras Completas, tomo VIII, pp. 77-79)


06 octubre 2022

LOS SEÑORES COMISIONADOS, por Román Durán Hernández

LOS SEÑORES COMISIONADOS, por Román Durán Hernández

Aprovechando las dulzuras del verano, coincidiendo por lo menos con ellas, un crecido número de ciudades españolas han enviado a Madrid comisiones para la solución de heterogéneos asuntos. La abundancia de viajeros con misión oficial es tan grande, que obliga a reconocer el prestigio de que aún goza esa vieja manera de perder el tiempo. Así lo ha entendido nuestra ciudad, y la Plataforma de Salud ha querido mostrarnos la transparente psicología de esos microorganismos de vida tan efímera como inútil.

Un día, la Plataforma descubrió que su expansión estaba en la autovía, el hospital… y dijo: manos a la obra.

Algunas cartas cruzadas con el diputado no han tenido una contestación categórica o no han dado el fruto apetecido. Entonces se conviene en alguna sesión solemne la apremiante necesidad de ir a Madrid; se hace una colecta para los gastos. Tres o cuatro señores, radiantes, realizan el sacrificio de meterse en el tren y ponerse en camino para la corte. Se colocan sus levitas de modo fantástico, tanto tiempo en sosiego en la placidez provinciana, y estrechan la mano de las gentes que han acudido a despedirlos. Tienen un gesto decidido y jurarían todos en aquel momento que la felicidad de la Ciudad va entre sus manos pecadoras, y que su empresa tiene una resonancia que la que llevó a unos héroes al inexpugnable jardín de las hespérides.

El jefe de la comisión, generalmente un ex alcalde o un candidato a la alcaldía, no ha creído de más prometer desde la ventanilla del vagón:

¡O traemos el Hospital o me voy para casa!

Desde aquel día los periódicos de la localidad abre una sección nueva: “Nuestra Comisión en Madrid”. Por regla general, el primer telegrama contiene la sensacional noticia de que los expedicionarios llegaron bien y se han hospedado en un buen hotel.

La labor de los comisionados comienza a realizarse, agotadora, al día siguiente. Los comisionados visitan al director general que tiene jurisdicción en el asunto, e incluso al ministro, para el que llevan una recomendación. Algún periódico de Madrid reproduce sus lamentaciones en un suelto que se titula: “Una ciudad en el olvido”; otro, fotografía a los comisionados al visitar la casa de fieras o viendo caer la bola de gobernación.

El ministro, hombre habituado a estas maneras de solicitar, ha tenido la habilidad de aprenderse los nombres de los comisionados y en algún caso los apodos, y en la segunda entrevista los saluda con cierta familiaridad encantadora:

- Hola Ruiz Pérez. Qué tal, señor Pescadero? ¿Gusta Madrid? - Oh, ya lo conocía! Estuve aquí con otra comisión.

Al fin, en la ciudad, donde sus pasos son seguidos ansiosamente, se recibe el último telegrama optimista:

“El ministro ha prometido…” “Los próximos presupuestos…” La ciudad arde de júbilo. Los comisionados emprenden el regreso y, como el Correo llega muy de mañana a la ciudad, se apean en cualquier estación inmediata para entrar en el mixto a media tarde, cuando la apoteosis puede ser más brillante.

Después, el Ayuntamiento le prepara un lunch en Barrigana; se pronuncian discursos, se vacían los sacos de promesas, que no se ven nunca exhaustos. La autovía, el hospital, el matadero… ¡una locura! El presidente, al fin, desmontando sus gafas de oro, dejará sus notas sobre la mesa y limpiará sus lentes diciendo:

- El pueblo dirá, señores, si hemos cumplido nuestro deber. Y más tarde, asomado al balcón de su casa, no podrá resistir a la tentación de recomendar que se disuelvan en orden los grupos que le han acompañado, vitoreándole.

Luego… pasará un año, y en los presupuestos no habrá consignación para el hospital, ni para la autovía, y de todo aquello no quedará más que un número del ABC, cuidadosamente guardado, donde aparece los comisionados en una fotografía borrosa, y el recuerde de Ruiz Pérez o del Pescadero, que recordarán en el casino, después de una partida de mus:

- Pues esta muela me la orifique en Madrid cuando lo de la comisión…

Y pasados dos años, una nueva representación popular saldrá para la corte.

NOTA: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

TRAS DE TI, por Clara Blázquez Sánchez


 

 

 

 

 

 

 

TRAS DE TI, por Clara Blázquez Sánchez

Caminabas delante de mí.
Con tus pasos crucé mi horizonte.
Me quité los zapatos deprisa,
paré las manillas del tiempo, al abrirlo,
y entré a alcanzarte despacio.

Te busqué,
entre el vuelo de aquellas gaviotas
que marchaban en círculo
y rasgué los naranjas del cielo al ocaso
siguiendo tu estela.

Crucé nieve al subir las colinas.
Y al dormir en los bosques
me estreché en su abrazo.
Y sentí el agua en mi piel,
al atravesar el susurro de prados.
Y oí en el color de las flores
el sonido de alas aterciopeladas.

Me perdí, en el vuelo del águila blanca.
Descubrí planeando, el verde turquesa
que salpican sus ojos al mirarse en el agua.
Me encontré, agarrada a tu mano
cuando abría mi alma. Me encontró.

Le encontré
en el copo, en la hoja, en las gotas,
en el trino de pétalos de alas en flor.

Y agarré los relojes de vuelta
y perdí la tristeza en esferas,
sonreí y solté sus manillas
y atrapé los latidos al tiempo
ganándole el pulso. ¡Sonrisa!

Y ahora sigo descalza sonriendo.
Y la hierba y su risa me guardan.
Y el sol ilumina sonrisa en mi cara.

Las montañas están llenas de vida
y si sientes su eco latir en tu alma
el tiempo no cuenta,
sonríes
y los pasos avanzan...

Clara Blázquez Sánchez.
01/05.10.22



02 octubre 2022

EL “PASOTISMO” Y LA JUBILACIÓN DE LA TRISTEZA, por Román Durán Hernández

EL “PASOTISMO” Y LA JUBILACIÓN DE LA TRISTEZA, por Román Durán Hernández

He estado unos días en Madrid. Estaba cansado de muchas cosas. De escribir a veces de una manera demasiado solemne. De ponerme triste porque Sócrates fuese el primero que habló de la inmortalidad del alma, tan solo unos instantes antes de la muerte; de que las únicas palabras que Jesucristo escribió las hubiera borrado una pequeña ola y de que Descartes hubiese muerto a los cincuenta y tres años. Entonces decidí irme al Zoo a ver a los animales.

Los hombres no tienen naturaleza. Tienen historia, decía Ortega. Los animales -pensaba yo- no tienen historia. Tienen naturaleza. Y nosotros tenemos nuestra historia, la nuestra y la de los otros, la de los demás, enredándose con la nuestra. Vivimos en medio de un torbellino de historias personales que otros van construyendo a nuestro lado. ¡Qué incómodo es vivir sumido en un revoltijo de historias propias o ajenas, que realizamos o que otros realizan a cuenta nuestra!

Los animales me miraban indiferentes. Como yo a ellos. A mí no me gustan demasiado los animales. Y supongo que ellos me correspondían en la misma medida, negativamente. Cuando empecé a contemplarlos en el Zoo descubrí que me miraban sin verme. No sabían aquello que yo era: acaso una cosa más del paisaje, un trozo de piedra o un vegetal. Yo no les interesaba nada. Porque la naturaleza animal -aparte del sexo y la comida- es el sumo desinterés. El interés consiste en reclamar, en exigir, en buscar algo o robarlo. El hombre vive en una sociedad de intereses encontrados, de exigencias recíprocas –de ahí el código penal-. Todos vivimos entre códigos, cercados de leyes, de preceptos, de prohibiciones, de normas que acotan y señalan las vías admitidas, por las que otros nos dejan caminar.

Por eso me fui al Zoo. Y acerté en ir en la época y en la hora en que los animales se hallaban en su momento de mínimo interés vital. No era uno de los meses de celo, ni la hora de la comida. Y así pudimos vernos. Ellos sin “encontrarme”; yo tratando de encontrar en ellos algo que hace tiempo he perdido: el ejempl0 de su indiferencia.

Paseando llegué a un sitio acotado, donde había un luminoso revoloteo de palomas. Un viejo y un muchacho estaban allí, sentados en un banco, casi envueltos tras aquel revuelo de blancura. Traté de identificarlos. Me di cuenta de que no se conocían. El viejo era, por su aspecto, acaso un reciente jubilado. El joven tenía algo de alegre, de sencillo y de indiferente a la vejez. Quiero decir que era un “pasota”. Me han interesado mucho el fenómeno del “pasotismo” que ha llegado a identificarse con la “epoge” griega. Me atrae poderosamente la figura del que todo le importa tan poco que no quiere comprometerse con los criterios o con las realidades que otros le ofrecen ya elaborados.

El que pasa de las cosas tiene valentía –imperdonable para la sociedad burguesa- de intentar hacer lo que le gusta. Y lo que de verdad le gusta hacer a los jóvenes es… no hacer nada. No tener obligaciones, horarios fijos, relojes con fichas a la entrada de la oficina. El “pasota”, a fuerza de no querer nada, no quiere ni dinero, sólo le importa lo más caro del mundo, lo más peligroso y lo más inalcanzable: la libertad.

Él aspira a ser dueño del tiempo. Amo de la mayor riqueza de la tierra. Propietario inexpropiable de años y días. Para hacer lo que quiera de ellos. Para usar y abusar de sus horas, llenándolas de cosas irrealizables de sueños e ilusiones, o rompiéndolas en la nada. Y resistirse a todas la solicitaciones con que el mundo le cerca para cogerlo en su rueda material en la gran máquina del progreso industrial, como a Charlot en una de las secuencias más geniales de “Tiempos podernos”.

El “pasota” es un jubilado a priori. Está de vuelta de todo a lo que no ha ido nunca. Desprecia una vida que desconoce. Por eso aquel joven hacía una buena pareja con aquel otro “pasota” viejo, de las palomas y de la jubilación. Porque, el que de verdad, está a punto de acabar en gran viaje de su vida se da cuenta de que le han caído en el vacío las mejores horas de sus antiguos y olvidados calendarios. De que la existencia se le ha escapado de las manos como bajo un soplo de viento. Que ha perdido miles de mañanas de sol para pasear por el campo, para inundar su alma de la belleza de la luz de un atardecer junto al mar, para mirar pasar las nubes y, pensando serenamente en Dios, reírse de los que corren detrás de un autobús, de una jefatura de negociado o de una cartera de Ministro. Y allí se encontraban, tan felices, sin hablarse, sin conocerse aquellos dos pasotas. Cercados de palomas que acudían a sus manos, se les subían a los hombros, a la cabeza, atraídas por el encanto de unos granos de maíz.

No he visto, desde hace mucho tiempo, dos seres humanos tan felices como aquellos. Habían tomado lo mejor de la vida. Uno, demasiado tarde. El otro, a su debido tiempo. Pero a los dos se les descubría el júbilo de haberse jubilado de la tristeza. Habían conquistado un tiempo del que no tenían que dar cuenta a nadie. Habían alcanzado la cumbre del señorío humano. No tenían jefes… Tenían… palomas.

Cuando se cansaron, cada uno de ellos se fue por un camino distinto. Al alejarse el joven miró al viejo y le dijo adiós. El viejo le contestó silenciosamente, con una mirada de quien está en el secreto.

Hacía una mañana gris, como de invierno. Unas nubes negras oscurecían el horizonte; mientras, las palomas parecían entristecerse con la marcha de los “pasotas”.

LA TAUROMAQUIA Y UNAMUNO, por José Luis Puerto

LA TAUROMAQUIA Y UNAMUNO, por José Luis Puerto

La labor docente universitaria e investigadora de José María Balcells es dilatada y, a lo largo de los años –ahora que ya se encuentra en el territorio de la jubilación–, ha ido cosechando muy importantes frutos; y, aunque solo los cifráramos en sus libros de investigación y en sus ediciones críticas de escritores clásicos y contemporáneos, obtendríamos una envidiable y amplísima cartografía de nuestras letras.

Si nos atenemos a sus libros de investigación y de crítica literaria, dos son los rasgos más sobresalientes que advertimos en ellos: una documentación muy precisa y rigurosa, descubriendo en muchos casos fuentes no conocidas, fruto, sin duda, de un gran conocimiento de la literatura, así como de un trabajo constante, que hace honor al juanramoniano lema de “sin prisa, pero sin pausa”; así como una lectura sutil del autor o del motivo que aborde, para darnos visiones inéditas y no convencionales ni trilladas de nuestras letras.

Es lo que ocurre ahora con su nuevo libro de investigación, publicado este mismo año por la Universidad de Jaén, en su colección de Estudios literarios. ‘El niño de la noche’, 10, –dirigida por el profesor Rafael Alarcón Sierra–, y titulado Tragedia en juego. Toros y tauromaquia en Miguel de Unamuno (Jaén, 2022).

El de los toros, en nuestra cultura, es un tema espinoso y arduo. Presenta mil aristas y se aborda a través de mil prejuicios. Se quiere instrumentalizar desde determinadas direcciones políticas –como desgraciadamente hoy ocurre– y, salvo estudios lúcidos, como, por ejemplo, los Ángel Álvarez de Miranda, Julián Pitt-Rivers o Julio Caro Baroja, casi todo lo demás son posturas pasionales mantenidas desde diversos ‘forofismos’.

A las perspectivas los autores indicados, se suma este libro de José María Balcells, al abordar la tauromaquia y los toros en la vida y en la obra de Miguel de Unamuno. Balcells sabe que, para Unamuno, que mantuviera siempre –pese a paradojas y contradicciones– una actitud antropológica abierta, pues nada de lo humano le era ajeno, y menos la tauromaquia, viviendo en una provincia, como la salmantina, en la que predominan las dehesas de toros bravos, el motivo de la tauromaquia tiene una gran importancia, como sobradamente documenta en su libro.

Para mostrarnos tal asunto –que configura una visión caleidoscópica– en la obra del escritor vasco-salmantino, se sirve de sus artículos periodísticos, de sus cartas, de sus poemas; analiza también el lenguaje unamuniano relacionado con la tauromaquia; y dedica un hermoso y documentado recorrido a las “amistades taurinas” del propio Unamuno.

Tales amistades van desde figuras vinculadas con el ámbito salmantino, como Venancio Gombau, José Sánchez Gómez ‘El Timbalero’, o Juan Antonio Cavestany; hasta el hispanista francés Maurice Legendre; pasando por Ignacio Zuloaga o Vicente Blasco Ibáñez; y, cómo no, el propio José María de Cossío.

Un apartado también documentado y de gran interés es el relativo a “toreros y ruedos”, pues traza una cartografía de ese mundo taurino en vida de Unamuno, de relaciones que el escritor mantuviera con toreros y picadores y, por tanto, nos otorga una visión más amplia de la personalidad del propio Unamuno.

Cierra el libro una selección de textos unamunianos relativos a la tauromaquia y dentro de los géneros que enunciáramos al principio: artículos periodísticos, cartas y poemas; a través de los cuales podemos formarnos también una precisa idea de los pensares y sentires unamunianos en torno a la tauromaquia y los toros.

La amplísima bibliografía citada es un exponente más de esa rigurosidad y penetración con las que Balcells ha abordado el tema.

Balcells ha cogido el toro por los cuernos. Ha dejado al margen todo tipo de prejuicios que mantenemos de continuo en torno a este asunto y nos ha dado una visión, nueva, de uno de nuestros grandes escritores contemporáneos; pero, también, de un importante capítulo de la historia y de la cultura españolas de nuestro tiempo.

No olvidemos que el mito y arquetipo del toro y de la tauromaquia están en la raíz de Europa, desde el mundo clásico y que ha impregnado y sigue impregnando nuestro sustrato vital. Las filias y las fobias quedan aparte.

 

01 octubre 2022

ALLEGRO, por Clara Blázquez Sánchez

 

 

 

 

 

 

 


Cruje la hoja, a coro el canto
del petirrojo, baile de violas…

ALLEGRO, por Clara Blázquez Sánchez

Trinan los solos con violines,
Uvas maduras se recolectan.
Remolques llenos de melodías
en contrabajo, de los tractores.

El día recita ritmos cobrizos
en la madera, algún oboe
deja vibrar el viento en su interior.

Y cae la hoja, danzan colores,
robles y hayas maclan alfombras,
tejen con hilos de violonchelo.

Huele a lluvia, mimbres y setas,
bajo continuo con arroyuelos.
Se integra el alma y brota Allegro
en los sonetos que trae Otoño.

Clara Blázquez Sánchez
29/09/22

 
Obra de José A. Blanco

30 septiembre 2022

PACIENCIA, por José A. Blanco

PACIENCIA
, por José A. Blanco
Sentado, descansa bajo la higuera fresca del jardín. El sombrero de paja cubre las cuatro greñas rebeldes mal peinadas. Un par de gorriones descarados picotean invisibles migajas entre la hierba y los latigazos de luz que serpentean para confundirse con el baile de las sombras y el aroma del café. Tras el último sorbo de la taza esmaltada, abrió el libro viejo de pastas duras y comenzó a leer… El vals de la poesía dibuja un rojo tan intenso como la esperanza de una flor en primavera…
 
 
Interpretación plástica,
José A. Blanco

 

TODO ESTO Y MÁS, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez



 

 

 

 

 


TODO ESTO Y MÁS, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

Aquí estoy
en la mesa
prácticamente desnudo,
sin atreverme a salir al infierno del día,
de cielos sin azules,
con colores cubiertos de nubes
polvorientas y acechantes,
esperando una tormenta que deje un cielo limpio.

Estamos ante el mundo que ya es el nuestro
o el preludio de lo que viene,
que no queremos ni imaginar
y que es
todo esto y más.

Y de repente, ahora el frío madrugador
para confirmarlo todo,
nos deja un haz de luz al fondo…


 

25 septiembre 2022

ACTUALIDAD DE LO BLANDENGUE, por José Luis Puerto

ACTUALIDAD DE LO BLANDENGUE
, por José Luis Puerto


Varios amigos me envían por ‘guasap’ artículos y pequeños textos periodísticos en que aparece el adjetivo ‘blando’, acompañado por el sufijo despectivo ‘-engue’, que una presidenta de comunidad autónoma ha aplicado al presidente del gobierno.

Ello me lleva a deducir que lo blandengue está sobre el tapete de la actualidad. Y, de nuevo, desgraciadamente, entre nosotros, como insulto. En una pasada columna, reflexionábamos, sobre la decadencia moral en la que se halla cualquier sociedad (en concreto, la nuestra) que utiliza el insulto como recurso para debilitar al adversario.

Nada tiene que ver lo blandengue con ese concepto de ‘lo líquido’ con el que el pensador judeo-polaco Zygmunt Bauman (1925-2017) define nuestra contemporaneidad, basándose en elementos como la fluidez, el cambio, la flexibilidad, la adaptación… en que hemos de vivir permanentemente.

Lo blandengue es un término y concepto despectivo para descalificar al otro. Pero a quienes lo han creado para atacar a los oponentes se les vuelve lo blandengue en contra como un verdadero bumerán.

Porque ¿no son blandengues quienes proponen que se den becas a las familias con más posibilidades económicas, dejando en la estacada a quienes más las necesitan?; ¿no son blandengues quienes, desde sus gobiernos autonómicos proponen que dejen de cotizar las familias con un mayor patrimonio económico?

¿No son blandengues quienes recortan y recortan y recortan recursos –debido a las anteriores tomas de decisión y al mantra falaz de ‘bajar impuestos’, que no es a todos– a la sanidad y a la educación públicas?

Como blandengue es también el convocar a trescientos mil reservistas para que vayan a una guerra absurda e insensata como la que han desencadenado en Ucrania. Como si la juventud y primera madurez de un país se crearan por arte de magia y de la nada; con el sacrificio y el esfuerzo que cuesta a los padres el sacar adelante cada uno de sus hijos.

Lo blandengue está en todo eso y en otras actitudes por el estilo Así como lo sensato, benefactor y correcto está en tomar medidas para que las sociedades vivan en paz y avancen, y en las que tengan todos los ciudadanos las mismas oportunidades de salir hacia adelante, de tener vivienda y trabajo dignos.

Porque, cuando se toman estas últimas opciones, por ejemplo, en política, se está a favor del bien común. Y, entonces, solo entonces, desaparece lo blandengue, un término estos días tan en boga y que, como marcado por la deriva despectiva e insultante, tendríamos que desterrar, como sociedad, de nuestro horizonte.


24 septiembre 2022

MARES DE MARIPOSAS, por Clara Blázquez Sánchez








El verano se lleva sus tintes…

MARES DE MARIPOSAS, por Clara Blázquez Sánchez  

Mariposas de un día,
vuelan en los sueños,
guardianas de los colores
y los tintes de los mares.

Mares de mariposas
en pétalos de amapolas,
sobre hojas de girasoles
dejan sus alas girar.

Mares
con fragancia a lavanda,
repletos de uvas
en intenso verde vid.

Dorados, baile de espigas,
olor a alpacas y rocío al despertar.
Peinados mares de maíz sin cortar.

Mares
morados, flor azafrán,
colza amarillo intenso,
trigo verde por dorar.

Mares de fresas, cerezas,
zarzas rojas en mares
coloreados con brisa y sol.

Campos de mariposas,
mares de sueños con alas
del color de todos los campos,
extienden cada mañana
de azul, la luz del mar
con mariposas para soñar.

Mares coloreados de verano
en campos de mariposas.
¿Quién pinta el mar?...

El verano se lleva sus tintes…
Abren mares de otoño, tinta ya.

Clara Blázquez Sánchez. 21/09/22.


23 septiembre 2022

SUS FRÍAS JAULAS DE ORO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

SUS FRÍAS JAULAS DE ORO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

El agradable sol se extiende sobre la hierba, volviéndola aún más tierna. el cielo ni está solo de azul ni con nubes que lo anulen. La brisa es tan fresca como agradable y de vez en cuando levanta de la cascada del río unas cortinas de agua cuya luz el sol vuelve multicolor. El rumor del agua compite tranquilizador con el sonido de las copas de los árboles, mientras la alegría la ponen los dulces trinos de los pájaros al compás del griterío de algunos niños.

Por el lugar deambula gente: la justa para no sentir soledad ni tampoco asedio de muchedumbre, pocos hay ya en bañador, muchos aún en mangas cortas, todos pasean relajados extendiendo la vista sobre lo que surcan. La terraza tiene aún gente, la suficiente para hacer varios corrillos que parlan animadamente. Hay algunos niños que juegan a la orilla del río con la arena y de vez en cuando corretean dándole así alegría al calmoso entorno. En medio de este paraíso de tarde tranquila con soles y aire bonancible, en el que todo invita a estar sin más, de repente mi cabeza se sale de él y se va al mundo, entonces toda la paz idílica se escapa, no soporta el chillido del mundanal ruido que ha entrado en mí, mientras ella reinaba vestida y amparada por el entorno. Yo me estremezco por marcharme, aunque sea mentalmente, de un lugar lleno de bella paz a otro lleno de escalofriantes temores: el Mundo. Me consuelo diciéndome que antes o después esto sucedería y por tanto no he hecho más que situarme en el lugar real en el que estamos.

¿Pero qué es lo que hace al mundo temerario, la existencia de los muchos lugares maravillosos con días cargados de bondades o la forma de estar nosotros en él? Si todos los que habitan en despachos cargados de tensión a base de crear y forzar escaseces inexistentes, por su acaparamiento innecesario, no salieran solo a sus jardines cercados y domesticados sino a lugares naturales como el descrito y pasearan entre la gente de a pie, quizás el mundo mejoraría. La pregunta es ¿qué males le retienen en sus frías jaulas de oro?

22 septiembre 2022

INOCENCIA DANDO PASO AL DESENCANTO, por Mara Guadalix








INOCENCIA DANDO PASO AL DESENCANTO, por Mara Guadalix

Tanto ha cambiado todo,
que los vestigios de azul,
tienen posos de rojo,
y el deseo ya no es arrebatador,
se siente por partes,
ambiguo y sin sentidos,
desnudos como un cuadro,
mudos, mirando las imperfecciones,
de las consentidas amapolas marchitas,
carne mortal, perecedera en un instante,
arruga de papel mojado negro.
Temblor desangelado en la pereza
de un cuarto vacío de esperanzas,
repleto de tristezas,
sin ganas del rojo que provoca,
ni del negro que encierra,
en cáliz que liban las abejas,
seda que muere,
beso de lluvia,
caricia obnubilada
Me conoces y sabes
hacer conmigo,
lo que hace con la flor  la primavera.

21 septiembre 2022

LOLA, por José A. Blanco

LOLA
, por José A. Blanco
 
De un fucsia chillón, tacón de aguja a juego y salga el sol por Antequera. Pateaba garitos porque la generosidad del mundo de la farándula da lo que da y ya no queda tanto para tan poco talento. A portazo limpio cerró el plantón del ridículo chiringuito por  sobrecarga mediática y falta de ese ingenio que entretenga al gallinero harto de “colegueos”. Ahora flirtea loca por los pasillos de las productoras en busca del papelón perdido, eso sí, remuneración a toca teja. Una joya sin edad para hacer ascos a nada y menos dar palo al agua.

20 septiembre 2022

LAS SOMBRAS LENTAS, por Santiago Corchete Gonzalo


 

 

 

 

 

LAS SOMBRAS LENTAS, por Santiago Corchete Gonzalo 

- I -

   …Y querías crecer para ser dócil
a todo lo que el mundo representa
de milicia y malicia;
por eso es que jugabas a estar vivo
sin saberlo de fijo, aunque con ello
te arriesgabas a malinterpretarlo.
 

Era solo un proyecto de otros tiempos,
mas tú perseverabas en la euforia.
Cierto día nacieron sombras lentas
en tu entorno y por dentro. Sorprendido,
tocaste la urticante realidad…:
te dio miedo la vida.  

- II -

    Ya estás en la irisada plenitud
del rasgueo volátil de la pluma,

y has salido al encuentro de palomas
que surcaron el aire con su vuelo.
 

La actualidad no debe interpelarse,
solamente sufrirla y disfrutar
la huella que dejaron al volar
los caminos del aire.
 

Por eso saboreas a hurtadillas
los instantes dotados de belleza,
con el solo propósito de hacerlo
para seguir viviendo.

- III -
    Un espacio cargado de futuro
presentías allá de tu ventana,
mas una densa niebla lo ocultaba
llenándote de esquirlas ambos ojos.

     ¿Hacia dónde mirar y no ser visto
por nada ni por nadie? ¿Existirá
de veras el oficio de poeta
para borrar las sombras del misterio?
 

En este correlato también hay
muchas formas de amar y de ocultarlo;
por cuanto donde solo existe luz
es en el territorio de encontrarse.
 

Santiago Corchete Gonzalo

20 setiembre 2022


LA VIDA SIGUE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

LA VIDA SIGUE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo LA VIDA SIGUE , por José ...