Ateneo Virtual Mirobrigense es un blog de opinión ubicado en Ciudad Rodrigo, en el que se expresan las inquietudes, ideas y pensamientos de los articulistas sobre temas diversos, actualidad, cultura, sociedad, con especial atención a Ciudad Rodrigo y su Tierra, y La Raya con Portugal. Opinión variada

21 noviembre 2022

VAN A MÁS, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

VAN A MÁS, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

El viernes pasado fue el concierto de la Banda Municipal de Música que da todos los años por Santa Cecilia, el cual registró una muy buena entrada de gente.

El programa de este año está basado en una música escénica, es decir, tomado de las cintas sonoras de las películas. Cada pieza resulta a cual mejor elegida y más bella que la anterior. Llega el concierto para mí a la cima, y creo que para todos los presentes, con la pieza basada en la película de El señor de los anillos. Con ella, nos eleva a todos los presentes a los cielos, pues nunca mejor dicho, parece que estamos ante lo que se suele llamar por su calidad música celestial, que llega al culmen cuando entran las voces, de cómo no las Burgos, pues son la hija y nieta del fallecido director Manolo las que cantan, cuya familia ha dado a Ciudad Rodrigo toda una dinastía de buenos músicos.     En este momento se palpa cómo la sala estaba sintiendo la música, y todo lo que de bueno aporta en nosotros.

Después, más, y también bueno, todo dirigido por José Sendín que está llevando a la Banda a muy buenos caminos, y haciéndolo con mucha soltura este joven director, que con su acertadísimo hacer, tanto en el adiestramiento de sus músicos, como en la elección de las piezas para los conciertos, en la senda del éxito a nuestra Banda.

Al salir, en todas las caras vemos satisfacción, por la categoría del concierto disfrutado y la feliz noche vivida.

El comentario general es: van a más.

20 noviembre 2022

‘LA COPA MÁS SUCIA’, por José Luis Puerto No hay logro humano, que de verdad lo sea, que pueda estar sustentado sobre el sufrimiento, la explotación y la muerte de otros seres humanos. ¿Por qué no somos capaces de cuestionarnos que el bienestar del primer mundo, si está asentado sobre el malestar de los demás mundos que hay en la tierra, no es tal bienestar, sino otra cosa? Estos días, nos llegan por correo electrónico mensajes de organizaciones no gubernamentales y de asociaciones por los derechos humanos, en los que aluden a lo mismo: a cómo el mundial de fútbol de Catar se asienta sobre no pocos miles de muertos. En uno de tales mensajes, podemos leer: “Se estima que más de 6500 personas han muerto desde que a Catar se le asignó la organización del Mundial 2022. Cientos de miles continúan trabajando de sol a sol por tan solo un dólar la hora, como auténticos esclavos de nuestros días.” ¿Cómo no hacer nuestras estas palabras? ¿Cómo nos vamos a quedar hechizados ante una belleza de estadios de fútbol, levantados sobre tanta muerte, sobre tanto esclavismo? Y continúa el texto del mensaje que recibimos: “La FIFA tiene beneficios de miles de millones de dólares, pero se niega a indemnizar a los trabajadores o a sus familiares.” Ay, tenemos la deshumanización habitando entre nosotros, y nos da igual. Nos sentaremos en nuestros confortables sofás ante el televisor, para ver a las selecciones de fútbol de nuestros países, y nos dará igual. Como una imagen, en este caso, vale más que mil palabra; el mensaje que recibimos viene acompañado por la fotografía de la cabeza, algo inclinada, de un hombrecillo escuálido y no occidental, con cara de sufrimiento, que se enjuga con su mano derecha y un paño con alguna policromía, su rostro sudoroso. ¡‘Ecce homo’! ¡He aquí el hombre!, ante nosotros, tan indiferentes a tanto sufrimiento de todos esos miles de seres humanos que han de existir en el malestar, para que lo que llamamos nuestras sociedades del bienestar sean posibles; para que nos sentemos con la cerveza y los cacahuetes a ver, tan panchos, los partidos de fútbol. Ay… ¡‘Ecce homo’! Pero nada nos conmueve ya. Pese a que, afortunadamente, alguien da alguna respuesta. El artista ruso, residente en Francia, Andrei Molodkin ha creado una obra de arte como respuesta. El trofeo de la copa del mundo de fútbol que se da al equipo campeón, que fuera diseñada en 1971 por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, ha sido recreado por el artista ruso y lo ha cubierto con petróleo catarí, en lugar del lustre de oro que lleva en su superficie. Y ha explicado así el simbolismo de su obra: “Es el icono de una victoria vacía. Porque la única victoria que entienden las petrocracias es la de la sangre y el petróleo.” Y ha titulado su obra: “La copa más sucia”. Y, en un país donde no pocos derechos humanos no se respetan, algunas selecciones europeas van a llevar en las mangas de las camisetas de los jugadores una bandera arco iris enmarcada en un corazón, como implícita denuncia de la falta de respeto hacia los derechos del colectivo LGTBI. Ah, pero las selecciones de España y de Portugal no la llevarán. ¿Por qué? “La copa más sucia”. El árbitro va a pitar el inicio de este acontecimiento. Y todos, amodorrados, retrepados en nuestros sofás, con la cerveza en la mano, a ver los partidos. Como si nada.

LA COPA MÁS SUCIA, por José Luis Puerto

No hay logro humano, que de verdad lo sea, que pueda estar sustentado sobre el sufrimiento, la explotación y la muerte de otros seres humanos. ¿Por qué no somos capaces de cuestionarnos que el bienestar del primer mundo, si está asentado sobre el malestar de los demás mundos que hay en la tierra, no es tal bienestar, sino otra cosa?

Estos días, nos llegan por correo electrónico mensajes de organizaciones no gubernamentales y de asociaciones por los derechos humanos, en los que aluden a lo mismo: a cómo el mundial de fútbol de Catar se asienta sobre no pocos miles de muertos.

En uno de tales mensajes, podemos leer: “Se estima que más de 6.500 personas han muerto desde que a Catar se le asignó la organización del Mundial 2022. Cientos de miles continúan trabajando de sol a sol por tan solo un dólar la hora, como auténticos esclavos de nuestros días.”

¿Cómo no hacer nuestras estas palabras? ¿Cómo nos vamos a quedar hechizados ante una belleza de estadios de fútbol, levantados sobre tanta muerte, sobre tanto esclavismo?

Y continúa el texto del mensaje que recibimos: “La FIFA tiene beneficios de miles de millones de dólares, pero se niega a indemnizar a los trabajadores o a sus familiares.” Ay, tenemos la deshumanización habitando entre nosotros, y nos da igual. Nos sentaremos en nuestros confortables sofás ante el televisor, para ver a las selecciones de fútbol de nuestros países, y nos dará igual. 

Como una imagen, en este caso, vale más que mil palabras; el mensaje que recibimos viene acompañado por la fotografía de la cabeza, algo inclinada, de un hombrecillo escuálido y no occidental, con cara de sufrimiento, que se enjuga con su mano derecha y un paño con alguna policromía, su rostro sudoroso.

¡‘Ecce homo’! ¡He aquí el hombre!, ante nosotros, tan indiferentes a tanto sufrimiento de todos esos miles de seres humanos que han de existir en el malestar, para que lo que llamamos nuestras sociedades del bienestar sean posibles; para que nos sentemos con la cerveza y los cacahuetes a ver, tan panchos, los partidos de fútbol. Ay… ¡‘Ecce homo’! Pero nada nos conmueve ya.

Pese a que, afortunadamente, alguien da alguna respuesta. El artista ruso, residente en Francia, Andrei Molodkin ha creado una obra de arte como respuesta. El trofeo de la copa del mundo de fútbol que se da al equipo campeón, que fuera diseñada en 1971 por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, ha sido recreado por el artista ruso y lo ha cubierto con petróleo catarí, en lugar del lustre de oro que lleva en su superficie. Y ha explicado así el simbolismo de su obra: “Es el icono de una victoria vacía. Porque la única victoria que entienden las petrocracias es la de la sangre y el petróleo.” Y ha titulado su obra: “La copa más sucia”.

Y, en un país donde no pocos derechos humanos no se respetan, algunas selecciones europeas van a llevar en las mangas de las camisetas de los jugadores una bandera arco iris enmarcada en un corazón, como implícita denuncia de la falta de respeto hacia los derechos del colectivo LGTBI. Ah, pero las selecciones de España y de Portugal no la llevarán. ¿Por qué?

“La copa más sucia”. El árbitro va a pitar el inicio de este acontecimiento. Y todos, amodorrados, retrepados en nuestros sofás, con la cerveza en la mano, a ver los partidos. Como si nada.

18 noviembre 2022

ANTE ARTE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

ANTE ARTE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

Asisto a la exposición del concurso de fotográfica de la Feria del Caballo en la Casa de Cultura. Voy pasando por las fotografías de una a otra con deleite, viendo imágenes bien traídas, todas ellas llenas de colorido y con enfoques que buscan la originalidad en el ángulo combinándolo con algún monumento de la ciudad, así como en el atuendo mismo del caballo.

Todas y cada una son tan distintas como parecidas, digamos que pertenecientes al pictorialismo, y al mismo tiempo, todas válidas para el cartelito propagandístico que anuncie la feria. Es decir, me siento ante una situación de iguales, con mayor o menor fortuna a la hora de representar el evento, con sus mismos cielos azules y su misma temática de fondo.

En esto, que de repente, ya casi en el final de la serie de iguales, dos fotografías distintas, tanto en el color, como en la forma de entender la imagen de la feria. El caballo y el jinete por sí solos, y todo ello sin más, consiguiendo el impacto de atraerte y sujetarte antes ellas para mirarlas y reparar en lo que te hacen sentir sobre qué es lo que hay en este majestuoso animal: fuerza, elegancia, entendimiento y servicio para y con el hombre, en este caso al que lo monta, y que a pesar de dejar claro que es él el que lo domina aparece como figurante secundario en homenaje al protagonista, el caballo.

Las fotografías tienen la fuerza porque contienen el dimensionismo con el cual expresa toda la esencia, belleza y el por qué del homenaje a este animal. Es decir, la imagen consigue decirnos todo aquello que a veces no alcanzan las palabras. Nos tienen pues estas dos fotografías delante del arte con toda su capacidad de expresión.

Con estas dos fotografías se resume y justifica el por qué de un concurso fotográfico en honor al caballo, pues en sus imágenes vemos toda la grandeza del animal, y la sutileza del hombre para encauzarla, y rompiendo la trayectoria de la línea de todo lo expuesto en la sala.

Viéndolas, estamos pues, ante arte.

17 noviembre 2022

POLÍTICA DE BARES, por José A. Blanco

POLÍTICA DE BARES
, por José A. Blanco
 
Me senté junto al velador invisible. Sobre la mesa, un bodegón de verdejo  y verbena de mejillones. En la paleta, policromía de chiringuito andaluz con aromas de manzanilla y “pescaíto”. Junto a la barra, hogar del costumbrismo, despotrica el pueblo desconfiado. Desencanto. El bar se calienta y los serpentines echan espuma por la boca. Si las barras hablaran contarían más que las piedras. Se apaga la luz. Unos compases de gaita y tamboril anuncian la Salve.

15 noviembre 2022

DE LA OBRA, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

DE LA OBRA, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

Que la obra tiene las dificultades propias de estas, más alguna más, por su dimensión, por el espacio en que se desarrolla y por todo aquello a lo que afecta, pues es centro clave de tráfico y negocios, además de los vecinos, como todas, está más que claro.

Creo, que ya todos saben que hablo de la avenida de España. Como no soy técnico no sé si el desarrollo de ella es normal o no, lo que no por esto dejo de ver en ella cosas que me llaman la atención. La primera, que una obra con tantas complejidades se esté haciendo con diez peones y ningún oficial, así como que en su proyecto no figurara un garaje en el que se encierran treinta coches, y otras historias ya mitigadas en parte como el dejar sin plazas de aparcamiento a una zona tan cargadas de negocios. Así como que ya se hayan metido más tubos que los figurados también en el proyecto.

Todo esto no es casi una crítica, sino más bien un repaso, el cual es muy posible que se dé en todas las obras, sobre todo en aquellas, que como esta, tienen cierta prisa por estar inauguradas antes de unas elecciones, lo que conlleva a toda su complejidad el añadido de las prisas, que siempre son malas para todo.

Y podríamos decir, que hasta aquí era todo normal, ahora, lo que ya no es tan normal, es que un puente de finales del siglo XVIII y que prestó servicios hasta principios del siglo XX, y por el cual actualmente trascurre aún el regato Torbellique aunque esté soterrado, sea primero taladrarlo de punta a punta para hacer pasar un tubo con el debilitamiento que esto supone para él, y segundo, que dicho tubo haga de pared pantano al paso de las aguas del regato.

Quizá hayan pensado ante el desvarío que el regato ya es inexistente, olvidándose que cuando se produce por su zona una fuerte tormenta aparece, y no precisamente ni chico ni despacio. Como en su día apareció en el centro de especialidades, con tanta suerte de que aún no habían entrado todas las máquinas en el sótano de éste a donde las habían destinado en el proyecto, a pesar de haber sido advertidos de la existencia de este regato, lo cual salvó de pérdidas cuantiosas, aunque no de un nuevo proyecto para situarlas en la parte superior del edificio, con los costes añadidos que esto supuso.

Bien, pues ahí están de nuevo con el regato Torbellique, ahora cerrando su paso. Veremos el día que diga: aquí estoy, dónde va a ir entonces sus aguas, creo que a la zona anterior, es decir, a las casas cercanas, y a crear problemas en la zona de mayor densidad de tráfico, si no se rectifica algo a lo que le falta una explicación lógica.

O ahora nos ponemos a salvar el desatino, o este antes o después no nos salvará de las obras de la obra, y esperemos que al menos no sea en un agosto.


QUIERO, por Clara Blázquez Sánchez


 

 

 

 

 

 

 

QUIERO, por Clara Blázquez Sánchez

Reflexión.
La Tierra está agotada, llega cansada a su fin, está exprimida, no puede darnos más, necesita nuestra ayuda para recuperarse y respirar.

Vertidos, reciclados, contaminación, capa de ozono, deshielo, cambio climático, desertización, agotamiento de riqueza natural... conceptos, conceptos tan molestos,
sí, tan molestos que nos empeñamos en no escuchar...

¿Dónde están los brazos con reflexión que rodean a nuestro Planeta?

I. Quiero.

Quiero aire puro en los pulmones
de bosques con perfume
de eucalipto y pino sin calcinar.
Ríos que canten tan alegres...quiero
que sus aguas limpias de vertidos
corran y me ensordezcan de felicidad.
Y quiero peces, con escamas de colores,
que hagan burbujas de arcoíris
en la transparencia del mar.
Que si se enredan las tortugas
sea con algas verde océano,
que la arena brille cuando rompan los huevos
y las crías caminen para echarse a nadar.
Pasear y coger moras de las zarzas
maduradas con agua y sol.
Que las cosechas tengan sus ritmos naturales,
cielos azules y lluvias,
que los girasoles vuelvan a girar.
Quiero que el fondo de los pantanos no se agriete,
que no se desorienten las aves al migrar,
que no suba el nivel del mar...


Quiero la Tierra llena de vida,
debo ser amable con ella,
reflexionar...

II. Y quiero.

Quiero que “La maja vestida” y “La maja desnuda”
se preocupen sobre el lienzo solo de posar,
de besarnos con sus pinceladas naturales
en el blanco drapeado y en la suave policromía,
de tener su expresión atrevida
despegada de las manos de activistas,
de seguir en su postura serena, sin alterar.
(Goya. Museo del Prado. Madrid)

Que “El sembrador” no vea perturbada
la luz del sol poniente,
ni su siembra despertando a la vida
en su crecimiento natural de cada estación,
por ningún puré vegetal.
Que sus trazos en óleo,
nos transporten con su paleta cromática
a campos con olor a cosechas maduras por cortar.
(Van Gogh. Museo del Palacio Bonaparte. Roma.)

Quiero que giren “Los girasoles”,
y nos inunden sus pinceladas densas, amarillas,
rápidas y ligeras
a través de su brisa suave al volver a girar,
sin tener que mirar si hay sopa vegetal detrás.
Que convivan en el ciclo de la vida,
flores y brotes nuevos. Armonía de girasoles.
(Van Gogh. National Galery. Londres)

Que vuelva hacia nosotros
la cándida mirada y el turbante
“La joven de la perla”,
sin pegarnos a sus paredes,
que no varíe nunca su pendiente, punto focal.
(Johannes Vermeer. Museo Mauritshuis. La Haya)

Quiero luchar por la crisis climática,
por el 1’5
para contener el calentamiento global,
sin destruir ni poner en peligro nada más...

Y quiero la Tierra llena de vida,
para poder respirar...

Clara Blázquez Sánchez
13/10-11/22

14 noviembre 2022

DÍAS DE CINE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

DÍAS DE CINE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

El miércoles, jueves y viernes se han celebrado unas jornadas cinematográficas, cuya temática era “Mujer rural, medios de comunicación y cine”. La presentación corrió a cargo de Juan Carlos, que la hizo de forma ordenada, trabajada, extensa y creo que con certeza.

Después las películas, y no cualquiera, sino un cine lleno de expresión.

Alcarrás, es una película hondamente humana, la que en cierta manera consigue explicar lo inexplicable de la vida humana, y la problemática creada por el poderoso del entorno del mundo rural al que subyuga.

La otra película, Lo que arde, entra de lleno también en otro de los grandes problemas de los bosques y sus entornos rurales, dejando interrogantes muy certeros, como el por qué de algunos fuegos, y de la conveniencia o inconveniencia de un turismo rural masivo. Muestra también la grandeza del amor de la madre, y las ocultas razones de su hijo pirómano, así como la identificación total de ambos con el entorno.

Después, el viernes, hubo unas ponencias, Begoña Gutiérrez San Miguel, sobre películas como temática el mundo rural; Daniel Acle Vicente, este hizo un análisis sobre la película Lo que arde; María Esparcia habló de la problemática desde la situación geográfica lejana de las ciudades para crear cine desde ellas. Maribel Rodríguez Fidalgo y Adriana Paíno Ambrosio sobre las nuevas técnicas para grabar documentales.

La asistencia, para lo que suele pasar con las cosas que no van por el carril comercial de turno, se la puede calificar de buena. Pero con una ausencia muy importante en este caso dado el entorno rural en que se proyectaba, y fue precisamente la no presencia de rurales propiamente dichos entre el público, es decir, de aquellos que tienen explotaciones agrícolas o ganaderas, que son los realmente afectados por los dramas representados en estas películas.

También apareció la prisa, esa misma que la veterinaria de Lo que arde, la venida de fuera al pueblo imprime con en su forma de trabajar en el entorno. Pues no hubo debate, porque el horario no lo permitió, el que seguro hubiera hecho más fructífero e interesante a estos días de cine.

13 noviembre 2022

LA DESCOLONIZACIÓN CULTURAL, por José Luis Puerto

LA DESCOLONIZACIÓN CULTURAL, por José Luis Puerto

Europa, como es bien sabido, ha sido un continente colonizador, particularmente Europa occidental. El proceso civilizador impulsado por este continente ha ido acompañado por un dilatado proceso colonizador que ha durado siglos. Fruto de tal proceso colonizador es la extracción de riquezas de todo tipo de los territorios colonizados en América, África, Asia y Oceanía.

Riquezas materiales e inmateriales, culturales y económicas, cuando no –como en no pocos casos ocurriera– se ha utilizado el esclavismo como modo de explotación de todo tipo de recursos de los territorios colonizados.

Hoy, a estas alturas de la historia en que el proceso político de descolonización puede considerarse prácticamente culminado (una afirmación en la que caben no pocos matices), queda aún a Europa una asignatura pendiente: la descolonización cultural.

Porque Europa sustrajo no pocas obras de arte de los territorios colonizados, que se exhiben prácticamente desde el siglo XIX en los grandes museos europeos. Y, claro, hoy, los países colonizados están exigiendo a Europa (a unos y otros países de nuestro continente) la devolución de sus tesoros artísticos.

El tema está de actualidad. Estos días, veíamos el asunto no solo en suplementos culturales de algunos de los grandes periódicos de nuestro país, sino también incluso ocupando hasta la misma portada de uno de ellos.

Quiere ello decir que estamos ante un asunto candente y sin solucionar aún. Todo ello tiene muchos matices y, desde luego, ante tal situación, no hay que conducirse con atropello alguno. Pero tal cuestión ha de ser solucionada, mediante la devolución de tales tesoros artísticos a sus países de procedencia, siempre que haya garantías de que tales tesoros no se destruyan, se pierdan o pasen a comercio alguno.

Pongamos un ejemplo, las esculturas del friso del Partenón de Atenas. Grecia es hoy un país de la unión europea; lleva reclamando a Gran Bretaña tales esculturas, pero la cuestión está, desgraciadamente, lejos de solucionarse.

El gran poeta romántico inglés John Keats escribió un hermoso poema: “Al ver los mármoles de Elgin”. Al contemplarlos, llegados de Grecia, el poeta habló de “la helénica grandeza” que despertaba “el sonido del tiempo ya pasado”. ¿De qué mármoles se trata?

Entre 1801 y 1805, llegó a Gran Bretaña una extraordinaria colección de mármoles del Partenón de Atenas, de manos de Thomas Bruce, conde de Elgin, oficial británico residente en Atenas durante el dominio otomano, que ordenara que tales piezas se retiraran del Partenón y fueran trasladadas a su país, donde, desde 1839, se exponen en el Museo Británico de Londres. Y parece que, de momento, de ahí nadie las mueve.

Es la obstinación de los países colonizadores de quedarse con los tesoros artísticos arrebatados a los colonizados. Por ello, cuando Europa ha invadido en el pasado medio mundo, es una injusta paradoja que un miembro del parlamento francés le diga a otro, que es negro, que se vaya a África. Si los echamos, ¿por qué fuimos a arrebatarles sus riquezas y patrimonios?

Todo país colonizador tiene una deuda permanente con los colonizados. Ahora estamos en esa descolonización cultural, a la que parece que le está llegando su momento. Costará trabajo llevarla a cabo. Los países que atesoran las obras de arte de los países colonizados no las devolverán tan fácilmente. Pero es una tarea histórica pendiente.

09 noviembre 2022

LAS MOSCAS, por José A. Blanco

LAS MOSCAS, por José A. Blanco 
 
Nada más desagradable que las estúpidas moscas al calor del suspiro otoñal tras la sopa boba o lo que haga falta para extraer la golosina de la supervivencia. Uno mosqueado se revela a exabruptos y mamporros con el fin de asestar el golpe de gracia que acabe con la impertinencia. No hay manera. Y es que por estas fechas de inestabilidad o locura temporal, buscan el  abrigo del último calentón desesperado y acabar con la paciencia de cualquiera.

 

08 noviembre 2022

¿ECOS DE T.S. ELIOT?, por Santiago Corchete Gonzalo

¿ECOS DE T.S. ELIOT?, por Santiago Corchete Gonzalo

Coincido plenamente con la valoración que José Luis Puerto acaba de publicar en las páginas del Ateneo Virtual Mirobrigense referidas al antes y después  de que el innovador poeta Thomas Steams Eliot (T. S. Eliot) diera a la imprenta y fuera publicado su enigmático y profundo poema-rio “La tierra baldía”, que comienza con la celebérrima expresión “Abril es el mes más cruel…” De ahí que también agradezca a J. L. Puerto haber reavivado los restos de memoria que aún mantengo viva para aproximarme a los comienzos de mi modesta obra poética. Me explico.


Influido por la lectura de múltiples poetas españoles y extranjeros, entre ellos T.S.Eliot en las fechas aproximadas a las que José Luis menciona en su texto, recuerdo que me hallaba escribiendo poemas que convergieron en mi “Proceso a la luz”, libro que fue premiado por la Asociación de la Prensa de Badajoz, y cuya presentación en Ciudad Rodrigo fue brillantemente llevada a cabo por el grandísimo poeta local Manuel Belda Rivero, quien en aquellos años ejercía el cargo de concejal delegado de cultura del Ayuntamiento mirobrigense.

Pues bien, paralelamente, el muy reconocido poeta objetual y emeritense de adopción Antonio Gómez, uno de aquellos días contactó conmigo para invitarme a formar parte de un equipo plural de poetas colaboradores en la composición de su poema objeto titulado “Pirámide”, cuya edición costeaba y editaba el Ayuntamiento de Mérida. Imposible negarme. Su proyecto consistía en construir entre todos una pirámide montada con cubos de 8 centímetros de longitud en las aristas, por cuanto la superficie total de cada cara eran 8x8=64 cm2, con todos los cubos de diferente color; en las seis caras  de los cubos quedaban impresos los poemas escritos por los autores invitados. El día de la presentación oficial en Badajoz, los poetas invitados recibíamos un pliego troquelado previamente y armábamos nuestro cubo que, llegado el turno, subíamos al escenario a depositarlo en el lugar asignado por A. Gómez. El numeroso público asistente al acto se hallaba intrigado, y entregado, por completo: ¿se les caerá la pirámide? ¿conseguirán llegar al final? El genial A. Gómez lo tenía calculado y previsto todo al milímetro y su Pirámide permaneció fija y erecta pese al intenso nubarrón de ovaciones y bravos emitidos por los complacidos espectadores.

Dirán ustedes que estábamos hablando de un poeta que cambió casi por completo la expresión poética –digamos tradicional- que imperaba no solo en España sino en toda Europa e incluso más lejanos territorios. La anécdota anterior la he referido porque, pretendiendo homenajear a Eliot, el cubo de mi participación lo titulé “Abril que nunca fue” y que, con el permiso de ustedes dado su exiguo tamaño, intentaré transcribirles en su integridad a continuación desde la I a la VI de sus caras. Muchas gracias.

I

SANTIAGO CORCHETE GONZALO

ABRIL QUE NUNCA FUE

II

PIRÁMIDE
de alturas que no cesan

espacio, corazón, lugar
de la luna en menguante y primavera,

rincón donde tu luz
depositó su huella memorable

III

DEUDOR
de tu espada de besos,
aquella plenitud
me coronó, incipiente de extravío,

larga, como un amanecer
de sueños,
así te necesito.

IV

HAMBREDAD
de tus ojos, lujuria interrumpida
cuyo acíbar quedase almacenado
en el cáliz umbrío de la pena.

¿Será el dolor
ese estrecho camino pedregoso
que lleva hacia el recuerdo?

V
          
TE ABRACÉ con el alma, mariposa
dorada que me vuela
y me acerca a tu flor inaccesible
inmediata de auroras.

Te abracé con la fe y la mansedumbre
del río que se entrega a su derrota,
e incluso con mayor intensidad
que me abrazo a mí mismo.

VI

DERECHOS a la ausencia, ya, ni apenas
retienen tu silueta los zarzales,
y el mar
apresura sus olas hasta el límite
de lo desconocido.
En el lienzo acuarela del ayer
nos haremos anécdota.


07 noviembre 2022

EL PELOTÓN, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

EL PELOTÓN, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

Se le ha escapado a los que como niños jugaban en la cima con él. Baja sin nada que lo frene por la pared casi vertical, hay muchos metros de caída, pero aunque desde arriba gritan que si llega al fondo reventará, nadie se ocupa, ni tan siquiera los que tienen todos los medios para pararlo. Ahora andan enfrascados en una cumbre del medio climático para salvar el pelotón, y por tanto, no van a pararse sólo para eso… salvarlo.

El lugar elegido para pensar qué hacer para frenar su caída, es uno de los rápidos por donde más deprisa viaja el pelotón, está envuelto en niebla por los gases, lo que dificulta la visión, y está prohibido manifestarse contra ellos mientras dure el entretenimiento, y es aquel donde la moral del fracaso está alta, pues allí embarrancó la fugaz e ilusoria primavera árabe.

El pelotón se acelera, mientras las conversaciones de salvación se eternizan, y el tiempo disponible para salvarlo, al contrario, se achica.

A este panorama le salen salvadores, con Trump a la cabeza, pues dice de su disposición a volver, él que fue el gran desregulador de las vallas protectoras de la caída libre del pelotón, pero al que mucha gente lo espera como salvador de la precipitación al vacío que él mismo provoca y acelera. Además no viaja solo, las multinacionales todas mira la precipitada caída, al tiempo que el cuadro de resultados. A mayor velocidad de caída más alza en este, ignorando que cuando todo reviente el dinero no será comestible. Mientras los gobiernos ya secuestrados incumplen sus propias normativas restrictivas de frenada.

El día que escribo esto la tarde esta nubosa sin llover, el día templado, como de primavera sin serlo, la gente va por la calle andando en calma sin tenerla. Y mientras los no sé quién dicen estar estudiando como parar el pelotón pero en la práctica sin ir a hacerlo. Entretanto este sigue en veloz caída libre, llevándose por delante, como llegue al fondo, todo el futuro de los venideros.

Miro a mis nietos y sufro en silencio, Sacha me mira y pregunta: “¿abuelo, en qué estás pensando?”. Sólo tengo una respuesta, la evasión, “en nada, mi niño, cosas de viejos”.

Mientras el pelotón cae cada vez más veloz.

[Actualizado el 8 de noviembre, a las 18:17 h]

 

06 noviembre 2022

LOS FRUTOS ADMIRABLES (LA TIERRA BALDÍA), por José Luis Puerto

LOS FRUTOS ADMIRABLES (LA TIERRA BALDÍA), por José Luis Puerto

Hay años admirables, en los que aparecen esos frutos que hacen avanzar a la humanidad, a nuestra especie. Son como dones que se nos ofrecen a todos, para que avancemos, para que nos humanicemos, para que seamos mejores.

Es lo que ocurriría en 1922, año en el que aparecen dos grandes obras literarias, que renovarían profundamente cada uno de los géneros a los que se adscriben: Ulises, del irlandés James Joyce y La tierra baldía del norteamericano que se volvería inglés T. S. Eliot.

Celebramos, en el año en curso, ya a punto de expirar, el centenario de ambas obras; ambas escritas en inglés. Y, aquí, hemos de reconocer que la literatura contemporánea en esa lengua nos ha dado muy hermosos frutos.

La edición príncipe de La tierra baldía (The Waste Land) aparecería en Nueva York, por el editor Horace Liveright, en la editorial Boni and Liveright, en 1922. Y, en el Reino Unido, por vez primera, en el número inaugural, de octubre de 1922, de la revista The Criterion que el propio Eliot editara en Inglaterra hasta 1939.

Pero estas son notas para bibliófilos y amantes de los libros. No olvidemos que el libro como objeto de estudio ha creado la especialidad universitaria de biblioteconomía. ¿Por qué? Porque es un objeto cultural, una verdadera adquisición humana, que, de momento, no está pudiendo quitar de en medio ni mucho menos hacer desaparecer ese vendaval digital que se está llevando tantas cosas.

Poema dividido en cinco partes, La tierra baldía comienza con ese hermoso y certero verso de “Abril es el mes más cruel…”, que a nosotros nos lleva a algunos hermosos cuentos de José Jiménez Lozano, sobre la crueldad del mes de abril precisamente.

La tierra baldía es un poema libre de anécdotas y de cualquier sucesión temporal de hechos. Expresa ciertos estados mentales. Si Juan de Yepes hablaba de la noche oscura del alma, acaso estemos aquí en la noche oscura de la mente; en tal noche, todos los valores están confundidos. Como si estuviéramos ante una prolongación de una de las grandes elegías de Hölderlin, “Vino y pan”, en la que el poeta romántico alemán indica que hemos llegado tarde al mundo, cuando los dioses se han marchado, de ahí que nos toque existir en esa noche; pero de ahí también que nuestro gran destino no sea otro que el itinerario hacia la luz, que la búsqueda de ella.

Pero, ¿cuál es el núcleo del contenido, del mensaje de La tierra baldía? En esa búsqueda de la luz de que hablamos, los dolores de que habla el poeta no son los de la muerte, sino los del re-nacimiento. Como indica J. M. Cohen, “El re-nacimiento del recuerdo es el tema principal del poema.”

Desde 1922, La tierra baldía ha realizado un hermoso y beneficioso recorrido para todos. Es una de las obras que ha renovado la poesía contemporánea y que más ha influido en ella; al tiempo que su dicción, su ritmo, su música, sus mensajes… nos han influido a quienes sentimos que la poesía es una creación humana que nos humaniza y nos hace mejores.

Nosotros, particularmente, accederíamos a la lectura de la obra tras finalizar nuestros años universitarios, cuando Alianza Tres, en 1978, en versión del gran José María Valverde, publicara las Poesías reunidas (1909-1962), del poeta anglo-norteamericano, y, dentro de tal reunión el hermoso poema que este año conmemoramos: La tierra baldía, cuya lectura recomendamos muy vivamente.

04 noviembre 2022

REÍR… Y PENSAR, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

REÍR… Y PENSAR, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

La tarde noche del sábado 29 de octubre, se representó en el Teatro Nuevo una obra de Alfonso Paso, titulada “Usted puede ser un asesino”. Teatro que fue etiquetado como comercial, y con ello como devaluado por su funcionalidad en sí. Pues bien, si algo puede haber en ello, también tiene mucho de necesario. Pues díganme, qué más necesario ahora en medio de la que está cayendo: guerra con peligro de ser la última por como la sobrevuela lo nuclear, una economía ya dañina para todos los jóvenes que tienen trabajos basura y trozos de pisos a precios fuera de su alcance, y con el entorno natural amenazado de ruina, es decir, de volverse hostil e invisible por los daños que recibe.

Que en este clima y entorno exista algo como ese enredo maravilloso de la obra con un crimen y con un muerto con el que en un principio hace cargar a los que no lo hicieron, y los apuros cómicos que pasan, llenos de expresiones corporales tan fantásticas como las de Ricardo Ruil, y diálogos tan cómicos por cuenta de Estrella Blanco, es algo impagable, puesto que nos olvida y aísla del mundo mientras nos hizo sentir y reír mucho y bien.

Fue por tanto, uno de esos ratos que serán tenidos y recordados como muy buenos, y de los que en estos tiempos estamos quizá más necesitados que nunca en medios de este presente tan hostil, y con un futuro amenazado de no existir. Lo mucho que la gente disfrutó lo hizo patente con sus largos aplausos al finalizar la obra para aquellos que tan magnífica representación habían hecho, con su gran manera de estar en las tablas y con una actuación que nos mostró la grandeza del teatro.

Ahora bien, terminado el rato, y después de pasado el relajante relax que provocar la representación, estaremos todos de acuerdo que no se puede vivir siempre sólo riendo, sino que más bien hoy hay que apechugar con el entorno. Por eso no estaría nada mal también la programación de alguna obra que nos ponga delante el trágico mundo actual, y nos hiciera reflexionar sobre él.

Ciertamente, nada como la risa, por el descanso que produce, entre otras muchas cosas. Pero quedarnos sólo en ella, sería una irresponsabilidad ante el arisco mundo que habitamos, por tanto, bueno, y diría que necesario es que meditemos en serio sobre él. Y para eso, creo que nada mejor que vernos en un buen espejo. ¿Y qué mejor espejo que el teatro? He aquí pues, la necesidad de obras análisis certeros, que aunque no nos arranquen risas sí puedan más bien despertar la rabia tan necesaria para animarnos a plantar cara a este mundo inhóspito al que debemos aspirar a mejorar.

03 noviembre 2022

ÚLTIMO DOMINGO DE OCTUBRE, por Clara Blázquez Sánchez


 

 

 

 

 

 

 

Más allá de las calabazas.

ÚLTIMO DOMINGO DE OCTUBRE, por Clara Blázquez Sánchez

Despierta el alba, algo lluvioso.
Entre nubes que lagrimean
vuelan palomas melancólicas.

El cementerio acicalado,
huele a flores.

El atrio espera lleno de gente,
fervor y alma son solo uno,
y escapa el órgano de la iglesia
abriendo el azul intenso.
Un mediodía luminoso asoma
al sonido de campanas y chilejas,
el reloj suelto
se baña en la fuente de los cuatro caños.
La banda toca,
el aire envuelve las notas y los recuerdos
engalanados, que a ritmo lento acompañan
la bajada del Cristo del Caño.
Calle del puente, tú vas delante,
puente románico de ojos amables,
hoy nos invita a cruzarlo
con su paseo procesional de cada año,
y al otro lado,
giras despacio mientras sonríes,
se entona un himno con corazones
ya en la Ermita.

Hay un paseo por la alameda
que abraza el Tormes.

Toca la banda...
Te lleva lejos,
un saxo bajo, gorra pequeña,
trajes de moza, sonrisas y piezas sueltas
en la plaza después de la procesión.

Fiestas del Cristo, suenan campanas,
pueblos cercanos, olor a feria,
gentío, día de toros,
de arreglarse y encontrarse
por la calle mayor.
Paseos hasta el kilómetro.

Una partida de cartas en Fabi.
Casetas y tómbola entre bombillas,
fuegos artificiales iluminan el río
al anochecer.

Tardes de otoño de las de antes
en el Casino y en el Central,
baile y miradas llevan el ritmo,
sopas de ajo antes de marchar.

Dulzaina por las calles de madrugada
porras y churros en unos juncos
y el chocolate en casa Lucio a rematar.

¡Algarabía! es lunes de mercado,
día de ventas y comerciantes,
de ganado en las eras y charlatanes,
de mantas, pellizas, lanas
y pañuelos de algodón.
Patatas revueltas en el España,
contratas de palabra, bajo el reloj.
Judías del Barco recogidas a mano,
adobos con pimentón.
Orégano recién cortado
impregna el campo con su olor.

Fachadas relucientes y cuidadas,
besan las calles en empedrado.
El sol entra en las casas con su aroma
a reineta madurada en el árbol,
a risa de niños correteando,
a tiempo lento
para limpiar las lentes
el bisabuelo Luciano,
para preparar huesos de santo y
buñuelos con cabello de calabaza.

Un saxo bajo,
en la memoria lo lleva el alma.
La banda toca...
Suena el recuerdo de los que faltan,
hoy brilla el sol.

Refresca el Tormes en la alameda...

Barco de Ávila. 30.10.22.
Clara Blázquez Sánchez.

 





02 noviembre 2022

UNA DUDA, por José A. Blanco

UNA DUDA, por José A. Blanco
 
No sé si disfrazarme de truco o de trato. De truco sería de traca por esto de romper con una tradición enquistada en la penumbra del recogimiento cartoné. De trato por lo que implica trocar la tristeza del decorado por la frivolidad  de la bruja friki con su escoba de colores tatuados. Mientras me invade la duda pasará otro año de mandangas, triquiñuelas y jolgorios globalizados. Entre tanto, habrá tiempo para desenmascarar a unos y otros.



LA VIDA SIGUE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

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