Ateneo Virtual Mirobrigense es un blog de opinión ubicado en Ciudad Rodrigo, en el que se expresan las inquietudes, ideas y pensamientos de los articulistas sobre temas diversos, actualidad, cultura, sociedad, con especial atención a Ciudad Rodrigo y su Tierra, y La Raya con Portugal. Opinión variada

16 julio 2025

LA CASA, por Santiago Corchete Gonzalo

LA CASA, por Santiago Corchete Gonzalo - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo
Santiago Corchete Gonzalo

 
 
 
 
 
 
 
 
LA  CASA, por Santiago Corchete Gonzalo
 
LA  CASA 

     Las casas son sus propias asesinas;
¿por qué ni para qué buscar culpables? 

     No el desgaste voraz de cada día
ni el daño que provoca la intemperie,
o la herrumbre velada de otras trampas
y el acoso tenaz de la hipoteca.

     Se mueren a ojos vistas porque sí,
para mostrar su muerte prematura
a cualquier viandante adormecido
por la droga de la monotonía...

     Huye, vete a tu casa verdadera;
ya estáis solos los dos: el mar y tú.


EN EL PUEBLO, por José A. Blanco

EN EL PUEBLO, por José A. Blanco - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José A. Blanco
EN EL PUEBLO, por José A. Blanco

Colgué la cachava en el choco, junto a la chapela y me di un garbeo con la cuadrilla hacia la única taberna, el día que falte el pueblo se irá con ella. A chiquitos de verdejo (no hay chacolí) perdimos el control hasta que un pincho de chistorra y unos huevos con farinato nos devolvieron el sentido a eso de las tantas de la madrugada, justo cuando el sol más ciega.


15 julio 2025

LO QUE ESTÁ OCURRIENDO EN TORRE PACHECO ES UNA VERGÜENZA, por Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

LO QUE ESTÁ OCURRIENDO EN TORRE PACHECO ES UNA VERGÜENZA, por Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya
LO QUE ESTÁ OCURRIENDO EN TORRE PACHECO ES UNA VERGÜENZA, por Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

Y digo que es una vergüenza por no decir algo más fuerte y ofensivo para los malditos racistas que están llenando las calles de este precioso y próspero pueblo murciano del odio y la violencia de la que son maestros.

Me he decidido a efectuar este comentario a la vista de que los altercados no cesan y las fuerzas de orden público, al menos hasta el domingo pasado, estaban actuando con manos de algodón.

Cada día, viendo los noticieros de las diferentes cadenas de TV, oigo a los comentaristas decir: “ya hay un detenido”. Y yo me digo: ¿uno solo?, cuando son muchísimos los desalmados que están causando destrozos y daños en los vehículos y en las propiedades de los ciudadanos pachequeros.

El racismo tiene una difícil cura

Efectivamente. Y bien lo sabemos los gitanos que hemos padecido –y seguimos padeciendo– las consecuencias de quienes piensan y dicen que todos los gitanos somos seres despreciables que rechazamos la convivencia en paz con los ciudadanos “gachés” (no gitanos) con quienes convivimos desde hace siglos.

Los sucesos de Torre Pacheco merecen un análisis detenido muy fácil de realizar. Un miserable agresor –me da igual que sea magrebí o español– ha lesionado gravemente a un anciano de 70 años. Y la respuesta ha sido culpar a todos los ciudadanos extranjeros que viven y trabajan desde hace decenas de años en los campos de Torre Pacheco. La Asociación Marroquí para la Integración de los Inmigrantes ha recordado que en los últimos días, decenas de vecinos de origen marroquí están siendo “acosados, amenazados e incluso agredidos en plena calle, mientras sus familias viven encerradas en sus casas por miedo”.

Tengo entendido, en el momento en que escribo estas líneas, que el agresor ha sido detenido cuando intentaba cruzar la frontera para huir a Francia. ¡Basta ya de manifestaciones y violencia! Este es el momento de la Justicia. Justicia para lograr la pacificación de los ciudadanos de Torre Pacheco. Justicia para que los marroquíes que trabajan de sol a sol en los fértiles campos murcianos no se vean señalados como cómplices o culpables de los delincuentes. Porque, al final, siempre pasa lo mismo: cuando algún gitano o gitana es autor de algún delito, los culpables somos todos los gitanos. La sociedad mayoritaria debe saber que solo el autor, o los autores, del delito es quien debe pagar su mala acción, no el conjunto de sus hermanos o conciudadanos del mismo origen cultural.

Y una vez más, los medios de comunicación tenemos la llave

La policía debe ser contundente. Ellos son los que tienen las armas, los escudos, las porras y los grilletes. A los racistas ni agua, sean del color que sean y de la cultura de la que provengan. De lo contrario lo que está sucediendo en Torre Pacheco, mañana puede suceder en cualquier lugar de España donde la variedad cultural debe ser entendida como un aspecto enriquecedor de nuestra común condición de europeos y españoles.

Desde la Asociación Marroquí han llegado a una alarmante conclusión: “este clima de terror no surge de la nada: es el resultado directo de años de normalización de discursos de odio, bulos y mensajes políticos irresponsables que han señalado a toda una comunidad como delincuente por su origen o religión”.

Lo que empieza con insultos y mentiras en redes sociales termina con agresiones físicas, amenazas y familias aterrorizadas. Torre Pacheco hoy es el espejo de lo que pasa cuando se tolera y blanquea el racismo”.

 

Agentes de la Guardia Civil, durante los altercados en Torre Pacheco. J. M. Rodríguez / AGM

 

14 julio 2025

UN MINISTRO GITANO ¿POR QUÉ NO?, por Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya
UN MINISTRO GITANO ¿POR QUÉ NO?, por Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

Que nadie se espante. Un ministro que forme parte del gabinete socialista, o del que pudiera crear el líder del Partido Popular, y que fuera gitano o gitana, sería en estos momentos una muestra de normalidad.

Tal vez no lo fuera hace 47 años cuando algunos periodistas bien intencionados, y un tanto ilusos, escribieron artículos instando al presidente del Gobierno a que me nombrara a mí ministro de lo que sea. Y no fueron solo periodistas, sino que hasta Lola Flores, la gitana más famosa del mundo —que junto a Carmen Amaya han sobrevolado todas las cotas de popularidad— reclamó públicamente que un gitano, firmante de la Constitución Española, debía estar al frente de un ministerio.

Estos días ando empeñado en redactar algunas páginas que tal vez se pudieran convertir en un libro de “Memorias” donde refiera con mayor detalle circunstancias como las que acabo de señalar y otras más singulares y sorprendentes por estar circunscritas al mundo gitano.

La Ley Electoral es un desastre

España está experimentando una convulsión política que no tiene precedentes. Testigos para la historia son los medios de comunicación tradicionales y las cadenas de radio y televisión. Políticos corruptos que han hecho uso del dinero público en su beneficio personal, descubiertos por la Guardia Civil, o líderes de otras formaciones políticas contrarias que hacen uso de las Redes Sociales para extender toda suerte de bulos y calumnias.

Tenemos en España un ejemplo palpable del poder que tienen algunos partidos políticos que con un escasísimo número de parlamentarios pueden imponer al presidente del gobierno la satisfacción de sus aspiraciones. Y no pasa nada porque ese deseo es legítimo y así lo permite la Ley Electoral.

Yo siempre he sostenido que el cambio de la Ley Electoral es urgente porque solo con esa herramienta se podría poner freno a quienes aspiran a estar en el poder y que solo cuentan con los medios afines que hacen más ruido del que se corresponde con sus verdaderos seguidores.

Mis primeros pasos en la vida política los di siguiendo las directrices que marcaba quien más tarde salió elegido presidente del Tribunal Constitucional de España. Fue precisamente don Manuel Jiménez de Parga quien criticó que el carácter provisional de la ley electoral de 1977 se transformara en definitivo en 1985. El gran jurista dejó escrito que «El único sistema electoral relativamente aceptable es el de Alemania, que sin ser bueno, es de los menos malos. Se vota a un candidato cercano por confianza y a un partido grande por proyecto nacional. Las listas abiertas no solucionarían nada, pero si no se modifica la ley electoral, la apatía seguirá extendiéndose». ¿Tan difícil es de entender?

Pero ahora es urgente que se produzca ese nombramiento

Estas palabras del profesor Jiménez de Parga son las que me dan pie para, salvando las distancias, pensar que la Ley Electoral, como la alemana, podría propiciar que se “votara a un candidato cercano por confianza”. Y que mutatis mutandi el presidente del Gobierno tuviera en cuenta esa realidad para nombrar ministro “cercano por confianza” a quien demostrara que su trayectoria pública ha sido no solamente eficaz sino novedosa.

Y es ahí donde los gitanos y las gitanas nos podemos manifestar. El Ministerio de Cultura ha decidido sustituir al director del Instituto de Cultura Gitana, Diego Fernández Jiménez.  Está en su derecho de hacerlo toda vez que se trata de un alto cargo de una institución que forma parte de la propia estructura del ministerio.

Diego Fernández Jiménez

Nosotros podemos decir, desde la Asociación que representamos, que Diego Fernández Jiménez, doctor en Derecho por la Universidad de Córdoba, es uno de los miembros de nuestra comunidad que ostenta un palmarés de realizaciones de magníficas iniciativas que le colocan muy en cabeza del de líderes y lideresas de la comunidad gitana en su conjunto.

Su lema, “España también es gitana”, ampliamente difundido durante los 18 años que ha estado al frente del Instituto, merecería que en cualquier gabinete gubernamental, Diego fuera nombrado Ministro del Gobierno de España.

HASTA DÓNDE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

HASTA DÓNDE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Sánchez-Tosal Pérez
HASTA DÓNDE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    Me levanto más que desayunado y algo sorprendido, aunque no del todo, pues el hecho tiene precedentes. Me refiero a la noticia de que Netanyahu quiere que Trump sea nombrado premio Nobel "de la paz".

    Y es que no hay freno posible cuando los poderosos cogen carrerilla, y empiezan a alabarse unos a otros, tratando de elevar sus fechorías a triunfos de estado y de todos.

    ¿Cuándo, cómo y por qué pierden el sentido de la decencia y el ridículo? No lo sé bien. Días pasados leí un artículo de Irene Vallejo, la autora del gran libro "El infinito en un junco", en el que hablaba sobre esto, retrotrayéndose nada menos que al imperio romano, haciéndonos un claro retrato de Julio César y sus andanzas, contándonos para qué le sirvieron sus pillajes bélicos, que eran al final, para salvar sus delicadas situaciones económicas por gastos realizados en campañas electorales. Y cómo no, para auto vanagloriarse a sí mismo.

    Después, y más cercano ya en el tiempo, tenemos el ejemplo de Kissinger que fue nombrado premio nobel de la paz luego de haber bombardeado Vietnam. Por tanto, nada nuevo bajo el sol. ¿O sí? Porque esta vez desde los medios hay las suficientes e irrisibles críticas ante el desatino esperpéntico que este Nobel supondría, como para que se lo piensen, o no es esto posible porque consideran todo tan controlado que saben que no encontrarán respuesta social en EE.UU.. ni en ningún otro sitio, como entonces encontró la negra guerra del Vietnam.

    Todo está por ver, y visto ya lo visto, todo es posible, hasta esta bajada de calzoncillos por parte de la institución que otorga el premio.

    ¿Y nosotros, la sociedad, hasta dónde estamos dispuestos a tragar?


13 julio 2025

LA PROTECCIÓN DE LOS BOSQUES, por José Luis Puerto

LA PROTECCIÓN DE LOS BOSQUES, por José Luis Puerto - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Puerto
LA PROTECCIÓN DE LOS BOSQUES, por José Luis Puerto 

    Todo este último tiempo, marcado por constantes y devastadoras olas de calor, por noches tropicales cuando no tórridas, que parecen estar cambiando, para mal, la realidad climática de nuestro país, escuchamos de continuo utilizar un sintagma que se está poniendo sobre el tapete social: refugio climático.

    Una pradera con chopos, junto al leonés río Torío, en la que hay mesas para sentarse y departir tranquilamente, en medio del frescor de una vegetación de ribera, con paleras, chopos, álamos, arbustos de todo tipo, sebes o paredes vegetales vivas, es, de repente, un refugio climático.

    Cuando, circunvalando La Alberca, por la Carretera Nueva, contemplamos ese enorme valle que va desde la Sierra de La Alberca hasta las Quilamas o Sierra Mayor, nos damos cuenta de que hay una privilegiadísima vegetación conformada por un tapiz de miles y miles de árboles, caducifolios por lo general.

    Y, al tiempo, escuchamos que España es el tercer país de Europa con mayor masa boscosa. Es algo que, en el fondo, nos protege, en muchos sentidos, entre otros el de conformar un pulmón ecológico que es fuente de vida. Pero no cesan los incendios. Y, además, creemos que en nuestro país faltan políticas de protección de los bosques.

    Proteger los bosques requiere cuidarlos, limpiarlos, habitarlos –cada caso puede ser diferente– con rebaños de ganados que los aseen al tiempo que los pastan y ramonean. Requiere una compleja labor de mantenimiento que es muy necesaria y que requiere una planificación y una labor de gobiernos (municipales, autonómicos, estatales) que hagan posible la preservación y mantenimiento de los bosques.

    Bosques –tanto caducifolios, como perennifolios, que de todo tipo hay en nuestro país– que son una fuente de salud, como también de economía, de ecología equilibrada, de paisaje, de disfrute y que se trata de un recurso que en España es abundante.

    Pero hay que tener conciencia de ello y de su importancia. Frente a tantas piromanías de todo tipo que, por desgracia, crispan nuestra vida pública y debilitan una convivencia sana.

    Aunque se trate de una obra muy conocida y publicitada ya, eso sí, de un escritor francés digno de frecuentar, estaría bien que releyéramos, con los niños y adolescentes, esa deliciosa historia de ‘El hombre que plantaba árboles’, de Jean Giono. Y, ¿por qué no?, también, con nuestros pequeños y de este mismo autor, podíamos leer ‘El niño que soñaba con el infinito’; un emotivo relato de árboles, pájaros, naturaleza… y del ser humano en medio de ese cosmos, que siempre es misterio y armonía.

    Pero –y son sugerencias para leer en el verano– también podíamos viajar a Italia, en busca de ese fascinante escritor que fuera Dino Buzzati (autor de esa bellísima y enigmática novela de ‘El desierto de los tártaros’), y leer, ya que estamos hablando de bosques, ‘El secreto del bosque viejo’ (1935), traducido a nuestro idioma. O, en fin, siguiendo con los bosques, ¿cómo dejar para atrás ‘El bosque animado’, esa poética historia desarrollada en la fraga galaica, que creara Wenceslao Fernández Flórez?

    Tampoco, claro está, podríamos olvidar la poesía. El canto que cierra uno de los más hermosos poemarios de Antonio Colinas, ‘Noche más allá de la noche’ (1983), comienza con este hermoso verso: “Me he sentado en el centro del bosque a respirar”. Porque, situarse en el centro del bosque es hacerlo en el centro del mundo, ese ‘axis mundi’ de que hablara Mircea Eliade. Y, para acceder a ese centro, donde somos y existimos en plenitud, hay que respetar lo otro (la naturaleza, el bosque, la tierra) y a los otros (nadie ha de ser objeto de expulsión de ningún lugar de ese bosque sagrado que a todos nos pertenece).

    Leamos, caminemos, adentrémonos hasta el corazón del bosque, verdadero corazón de la vida, con sus extraordinarios simbolismos. Porque solo cuando nos cultivamos ensanchamos el territorio de la humanidad de todos.

12 julio 2025

SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXII): EPÍSTOLA PREMONITORIA A LOS ASPIRANTES A JUBILETOS /-AS, por Ángel Iglesias Ovejero

SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXII): EPÍSTOLA PREMONITORIA A LOS ASPIRANTES A JUBILETOS /-AS, por Ángel Iglesias Ovejero - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

Ángel Iglesias Ovejero
SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXII): EPÍSTOLA PREMONITORIA A LOS ASPIRANTES A JUBILETOS /-AS, por Ángel Iglesias Ovejero

Querido lector o lectora, me gustaría escribirte para interesarme por tu visión del Tiempo, no el que hace, por el cual no se pregunta, porque se comprueba (¡Qué calol jadi!), sino el que corre sin parar, aunque no tengas reloj (¡Joel, cómu pasa el tiempu!). Pero como la percepción de esto último depende mucho del tiempo que tienes y de tu empleo del tiempo, o sea, de tu Vida, solamente siento una curiosidad relativa por saber la edad que tienes y qué piensas hacer con el tiempo que te espera (si tienes esa suerte), aunque solamente sea para comprobar si el tiempo ha cambiado tanto como se dice, desde “nuestros buenos tiempos”. Si, por casualidad, más que por méritos propios, perteneces a la generación de “Mis Sobrinos”, te diré que, probablemente, estás en una edad en que pronto percibirás el roce de la carrera del Tiempo con cierta perplejidad, cuando culmines la cumbre entre las cincuenta y las sesenta primaveras (la época de madurez, que seguramente no te satisface, porque aspiras a mejor vida). Si vives de tu trabajo, no me sorprendería que aspirases a estar mejor sin tener que trabajar. Lógicamente, si vives sin trabajar (y te lo pagan bien), no necesitas cambiar de modus vivendi. Ya estás en la jubilación, que es aquello por lo que suspiraban los actuales Jubiletos o Jubiletas, que se llaman así por eso, por el júbilo con que vivían o casi viven el paso del tiempo, cuesta abajo hacia la vejez, ya sin la etiqueta de personas mayores, cuyo episodio siguiente no necesita presentación (Aquí yace Juan Español, / que, estando bueno, / quiso estar mejor. F. Rodríguez Marín le ponía esta glosa: Suponen que fue epitafio puesto en la sepultura de un aprensivo que, creyendo siempre estar muy enfermo, se curaba y cureteaba tomando mil meringotes y potingues (1926 RM: 44, S-P: 58, Ju 1996: 66, IO: 1514, Iglesias 2022: 318).

Para no precipitarse antes de tiempo por este camino sin vuelta, quizá convenga detenerse un poco en averiguar en qué consiste pasar a mejor vida. Eufemísticamente, en el lenguaje de los creyentes de nuestro entorno, esto equivale a estirar la pata, o irse al otro barrio, entre otras muchas expresiones con que el español coloquial se refiere al hecho de morirse y consumir la carrera de la vida, pero con el añadido implícito de tener otra vida en el más allá, digna, placentera y en buena compañía. En esta supuesta creencia, asentada con pie firme en quien la tenga, no hay problema de momento. El mismo refranero recuerda que cuantos menos achaques y cuanto antes se produzca el trance, mejor: “Poco mal y buena muerte”. Sería como ganar el premio gordo de la lotería y llevarse de propina un jamón. Sin embargo, entre lo que se predica y lo que se practica observamos una sospechosa distancia. ¿A qué viene, si no, pedirle a Dios la salud de uno mismo o de la gente querida o admirada, si puede pasar a mejor vida? Cualquier predicador algo enterado de la casuística moralizadora (católica) te dirá que, viviendo más tiempo, puedes hacer más méritos para ir al Cielo. Este razonamiento, un tanto mercantil, encaja en la idea que teníamos los niños, en el remotísimo siglo xx (ya mediado), de ese utópico lugar, sin frío ni calor, donde no habría que hacer nada, ni siquiera ir a la escuela o al colegio. La vida eterna consistiría en estar repantigados en buenas butacas, en una sala de cine inmensa y de sesión continua, con películas de moros y cristianos, piratas, espadachines, indios, con alguna chica romántica, pero sin mucho besuqueo, para evitar los cortes. O bien, algo parecido con la tele, a base de partidos de fútbol o alguno de baloncesto, aunque fuera en blanco y negro, para no distraerse con los colorines.

Una vida estrictamente contemplativa quizá no se corresponda exactamente con la ocupación (o sea, la desocupación) ideal de los aspirantes a Jubiletos /-as, si no tienen la fe inquebrantable del carbonero, en la tradición católica. Por si fallan las promesas de una vida perdurable y festiva, o si no están tolerados en el paraíso celestial ciertos placeres de la carne o del espíritu, la mayoría prefiere experimentarlos aquí, al sol o a la sombra; de pie, sentados o acostados; en casa, en la calle o zascandileando por ahí (turisteando); en pareja o desemparejados, pero en grupo (el mismo Adán se aburría en el edén terrenal, y Dios le dio una compañera, y él le puso el bonito nombre de Evita, muy adecuado, por cierto, al futuro de su descendencia). Los Jubiletos /-as son gente pacífica, en el atardecer vital, algo nostálgica del Carpe diem (incluso sin haberlo estudiado en latín) que, por experiencia, disfruta con la comida y la bebida (“Comamos y bebamos, que en el comer va la ganancia”), el canto y el baile (“Que me quiten lo bailao”), la conversación sin ton ni son (“¿Cómo voy a pensar al mismo tiempo que hablo?”), y, ya después, si se da la convergencia recíproca (y con los medios necesarios “para no quedarse a medias”), dispuesta a aceptar el convite de alguna forma de postre inesperado, compartido con otro u otros mayores.

El mayor impedimento, para el disfrute de la reverdecida concupiscencia, les viene a estos a Jubiletos /-as de lo que en su nombre específico se define, porque son y se llaman Barrigoletos /-as (y perdona, querido lector o lectora, por ser tan explícito y enrevesado al mismo tiempo). Ello es debido a que, en su geografía humana, corren el riesgo de llevar el embarazo que los castiga con las curvas de la gula, “por do más pecado habían”, y les pueden bloquear por las intimidades, sin llegar por ello a la realidad hiperbólica, evocada en frases oídas o leídas. Como el gastador cansino, que se pisaba las joyas testiculares al desfilar, según la experta apreciación del sargento director de la orquesta en la Escuela de Aplicación y Tiro de Artillería (Km. 11 de la Carretera de Madrid a Irún, una mañana cualquiera de 1970); o los adornos delanteros de una señora ficticia, cuya exuberancia, en alguna lectura algo clandestina, era tal que, cuidadosamente doblados, le llegaban a las rodillas (y el picarón del autor, piadosamente olvidado, añadía: “¡Cómo serían, estando sencillos!).

Como se puede comprobar, no hablamos a humo de pajas, nos remitimos a la experiencia y a la observación. Por ello insistimos en que dicho nombre (Barrigoletos), de consonancia musical italiana (G. Verdi / F. M. Piave, s. xix), alude a la curva de la felicidad, que en la geografía corporal humana se desarrolla por delante y por detrás, y, para ser exactos, por arriba y por abajo, lo cual requiere el desplazamiento de la línea de flotación umbilical, más bien al sur de esta marca original. Dicho trazado requiere un entrenamiento que viene de lejos y se añade al componente de la herencia genética de estas personas, a quienes sin remedio acecha la desgana del ayuno y la abstinencia de las golosinas y de la carne. La obesidad y sus efectos estéticos o sanitarios se acentúa con la entrada en el gremio de los Jubiletos /-as. Quizá porque entre ellos y ellas, existen bastantes optimistas que piensan adelgazar con el recurso al paseo o las caminatas. Me recuerdan a un vecino francés, recién jubilado de la Policía, que me llevaba de acompañante en el trote dominical, con una travesía de unos 20 Km (o menos, pero parecían así de largos), por montículos y valles boscosos. En la hazaña pedestre echábamos la mañana entera (unas tres horas), porque en las subidas teníamos que descansar, a su demanda. Él no tenía prisa ninguna, pero cuando avistábamos la última cuesta arriba, aceleraba para llegar primero, y me esperaba con dos jarras de cerveza, previstas para el caso y darnos ánimo (“¡Nos lo hemos merecido! ¡Que tengamos salud!”). A ver quién puede resistir esta clase de tentaciones…

Aparte de los Jubiletos /-as que se parecen a los gorrinus de mala medra (no engordan ni con el pienso de cebada o de bellota, y así se acarrean de inmediato la sentencia de muerte), solo hay una minoría que consigue adelgazar. Lo hacen gracias a la dieta, con desabridas comidas y cenas, vegetarianas y escasas, que se añaden a la contemplación ascética del paisaje, y no suele ser especie autóctona, sino advenediza y foránea. En todo caso, con la fórmula empleada, su físico consiste en hueso y pellejo, más o menos visibles, en la parte superior e inferior, tronco y piernas. Son y se llaman Costilletos /-as o Canilletos /-as. Los hay más raros, que les da por la manía de perseguir o acompañar, en sus aventuras amorosas o escatológicas, a las mascotas perrunas, de las cuales son fieles servidores y las resarcen de las fatigas, llevándolas en coche y vestidas de gala, con gafas, sombrero y demás parafernalia. Les encantaría que los transeúntes a pie les cedieran el paso y aceptaran el privilegio de recoger sus desechos intestinales. En el tren o el autobús, puede que los disimulen en una especie de cestu del remendiju con tapadera, en cuya situación, Dios te libre de la tentación de desplazarlos, si ocupan un asiento libre (y sin pagar), porque, aparte de la excomunión verbal, te santiguan con el paraguas o lo que pillen a mano. Suelen ser Jubiletas, o sea, del “género femenino” y de ambiente urbano. Menos mal.

En el medio rural, con más frecuencia, también hay Jubiletos /-as que se descubren o redescubren, tardíamente, una vocación de agricultores (y a veces de ganaderos), a la que se entregan de tal modo que los deja exhaustos. El mismo cronista, durante una década larga, le dedicó cuerpo y alma mañanas enteras, antes de la pandemia de la Covid. Puede decir que, en ese período, consiguió vivir sin sobrepeso y sin pasar hambre, pero no sin los accesos de cólera, motivados por las carencias y excesos de lo mismo (tierra, agua, sol, calor, frío, estiércol, maquinaria, ruidos de motores, hurtos, quejas de los vecinos, el montero, el ayuntamiento, etc.). Los Costilletos /-as o Canilletos /-as, por así decir, son algo misántropos y coléricos “de crianza y labranza”, bastante intransigentes y, debido a la disciplina casi espartana que se imponen, no siempre están abiertos a los solaces corporales que los Barrigoletos /-as se otorgan, Así que estos últimos tiene más posibilidades de morir felices (de un atracón o de un revolcón) que los Costilletos /-as o Canilletos /-as (de un berrinche o de un sofocón). El paradigma de Navasfrías, me contaron, fue un antiguo informante (en 1973-74), llamado Antonio Puru (“a mucha honra”). Murió sentado, a la vera del Bar “El Troncho”, haciendo la digestión de una excelente merienda, dejándonos de propina un agradecido recuerdo (Adiós, amigo).

En conclusión, u opinión provisionalmente concluyente, nos parece bien que todo el mundo pueda llegar a una digna y larga jubilación (los años de Néstor o de algún patriarca antediluviano) y la celebre como quiera (sin perjuicio de los demás). Porque al fin y a la postre: “Dentro de cien años, todos calvos”. 

10 julio 2025

SER Y ESTAR, por Santiago Corchete Gonzalo

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Santiago Corchete Gonzalo

 
 
 
 
 
 
 

SER Y ESTAR, por Santiago Corchete Gonzalo 
 
SER Y ESTAR

     La vida se nos va por dos orillas
sin provocar ningún desbordamiento
ni derrame visible o aparente.
Su gota a gota va disminuyendo
las energías y contrariedades
sublimes y terribles.
                                Ignoramos
ni dónde, cómo, cuándo, luna o sol,
pero sucederá que ambas orillas
se juntarán en una línea recta
que transformará nuestra identidad,
y, los de antes, desapareceremos
¿hacia un nuevo retorno?
                     


M
T
G
Y
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TAN FINO CORO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

TAN FINO CORO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Sánchez-Tosal Pérez
TAN FINO CORO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    Sabido es que decir Pamplona, es decir los "Sanfermines", y que viene de tan lejos como cantados han sido éstos, entre otros, nada menos que por Hemingway.

    También que al mismo tiempo que crece su fama, lo hace el número de asistentes a la ciudad, hasta el punto actual que es el de tener que pensar ya en poner el cartel de "No hay billetes". Y no solo para los encierros, si no para cualquier rincón de la ciudad. Lo más preocupante de esta masificación se da sin lugar a dudas en la calle Estafeta, por donde los toros hacen su recorrido a la plaza, y que hace de ésta cada vez más un lugar sin sentido por la falta de espacios para el desarrollo de los encierros.

    El que se alabe esta fiesta, no quiere decir que no esté entrando en esa fase que se puede resumir con la conocida frase "morir de éxito", pues vista la masificación humana en medio de los toros, que son los únicos que demuestran sentido común con su trotar espantados entre tan nutrida masa de alucinados. Cada vez son más imposibles las carreras y más visible el tapón humano tan cargado de fama, como ya de sin sentido.

    Me pregunto si esto es ya hoy un espectáculo para ser tan televisado y jaleado, o para ir recogiendo velas y dejarlo consigo mismo.

    Y en estas estaba cuando la red me manda un vídeo en el que toda esa masa, mientras espera el encierro, coreaba el muy idílico cántico de "Sánchez hijo de puta", como ya lo vienen haciendo habitualmente a la salida de las corridas taurinas.

    Y ya no me pregunto si todo este tinglado taurino hay que resaltarlo dada la repercusión que tienen y lo muy moderados que son sus actores. ¿No sería al menos por pudor, no andar jaleándolo ni televisándolo? Aunque solo fuera por no dejar como muy asalvajados a los coristas delante de tantos, y para no seguir llamando a más gentita a participar de tan fino coro...

09 julio 2025

LA ALEGRÍA DEL JARDÍN, por José A. Blanco

LA ALEGRÍA DEL JARDÍN, por José A. Blanco - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José A. Blanco
LA ALEGRÍA DEL JARDÍN, por José A. Blanco

    Sentado en el porche. Pensativo. Un vacío seco me devuelve la soledad. Sobre la mesa una libreta, una pluma y la desgana. Todavía siento la frescura y el desparpajo infantil sin descanso a mi alrededor, deshojando margaritas. Construiré una torre de cristal con piezas de madera o un puzle de madera con piezas de cristal hasta que vuelvan mañana y sonrían, de nuevo, las flores del jardín.


07 julio 2025

DEL MUNDO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

DEL MUNDO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Sánchez-Tosal Pérez
DEL MUNDO, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

    Es rubia, de ojos llenos de luz y con una sonrisa capaz de vencer un ejército, se llama Noa.

    Nos la traen casi todas las tardes a casa, suele dormir bien y eso sí, cuando despierta ya explora todo el piso, como solo lo hacen los niños cargados de curiosidad y ánimo por descubrir todo. Y sí, anda con todo lo que se puede jugar y con lo que no. Así que aquí me tienen, tras sus dubitativos y exploradores pasos y tratando de entender sus medias palabras para saber qué quiere o busca.

    Llama a su yaya, la cual disfruta tanto como la teme, porque "es un no parar" que la cansa mientras va y viene más veces de las que los bisabuelos podemos aguantar. Ella, sabe eso y más, pues lista también es, y cuando ve que nos tiene ya mareados, o que va a parar donde no debe, antes ya de que la regañemos, nos echa una sonrisa que nos deja sin defensa ante su travesura. 

    La miro mientras anda, hace, y deshace, y está en su manera queriendo descubrir y entender el mundo y me enternezco tanto como me asusto, pues aunque ahora es pronto para tratar de enseñarle cosas que le ayuden a disfrutar y a protegerse de éste, no puedo yo menos de sobrecogerme y pensar qué le tendrá reservado, pues cada vez se vuelve más peligroso y amenazante.

    Y si no, que se lo pregunten a las jovencitas que han pasado por la "protección" del nada menos que del segundo de abordo del Opus Dei, pues una cosa son los peligros de los avatares amorosos consentidos, aunque ya de por sí tengan lo suyo, y otra, estas acciones monstruosas.

    Y entonces yo la abrazo con más fuerza, mientras se me sueltan las lágrimas, y ella se extraña de mi reacción a pesar de su corta edad, pues Noa aún no tiene dos años, y busca en mi rostro la respuesta a ella, como si el mundo tuviera respuestas para las muchas atrocidades que campean por él.

    Yo sigo abrazándola muy fuerte y apenado por saber que ya ni su yaya ni yo, estaremos para defenderla del mundo.

06 julio 2025

LOS NECESARIOS: CÉSAR MANRIQUE, por José Luis Puerto

LOS NECESARIOS: CÉSAR MANRIQUE, por José Luis Puerto - Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

José Luis Puerto
LOS NECESARIOS: CÉSAR MANRIQUE, por José Luis Puerto

    Uno de estos días de atrás, Fernando Gómez Aguilera, el excelente poeta cántabro y gestor cultural, director de la Fundación César Manrique en Lanzarote, en la que lleva años, realizando una programación cultural muy coherente y respetuosa con el medio, nos enviaba un ejemplar del voluminoso catálogo de una exposición, comisariada por él mismo, con el título de ‘Palabra y compromiso: Al poder se le incomoda. César Manrique. Activismo’ (2024).

    Tal catálogo es todo un manifiesto de cómo, en nuestra contemporaneidad, se ha cultivado lo que podríamos llamar una belleza responsable, que ha sabido entender que la belleza ha de comprometerse con el espacio, con la tierra, con la casa del ser y de las criaturas, frente a tantas devastaciones interesadas, pragmáticas, egoístas, que solo ven el territorio, el espacio, la ciudad, el campo, la naturaleza… como fuente de especulación, de negocio, de enriquecimiento…, para lo cual lo someten todo a la devastación y a la destrucción.

    Frente a tales atrocidades, a lo largo de nuestro tiempo, y de muy diversos modos y maneras, así como con diversos enfoques, ha surgido un activismo, con el fin de preservar la integridad del territorio, del espacio natural y del intervenido por el ser humano, de modo respetuoso, a lo largo de la historia.

    En tal activismo estuvo siempre el artista canario César Manrique (Arrecife, 1919 – Tahíche, 1992), quien no solo creó su propia obra pictórica y escultórica, muy moderna y hermosa, muy personal y sugestiva, sino que, al tiempo, tuvo siempre un compromiso incuestionable y valiente en defensa de los valores medioambientales tanto de Lanzarote, su isla natal, como de todo el archipiélago canario.

    Son muy significativas y hermosas, al tiempo que marcadas por un gran respeto hacia el medio, sus intervenciones paisajísticas tanto en Lanzarote (el Jardín de Cactus, los Jameos del Agua, el Mirador del Río…), como en algunos otros enclaves canarios.

    Debido a tal tipo de creación, de compromiso y de activismo, el artista recibiría no pocas distinciones, entre las que cabría destacar el Premio Mundial de Ecología y Turismo, o el Premio Europa.

    Estamos ante un catálogo documentadísimo y lúcido, gracias a los textos analíticos del propio Fernando Gómez Aguilera y de los distintos especialistas que escriben sobre el activismo de César Manrique y su contextualización, entre los que no quisiera dejar de citar los nombres de Alberto Santamaría o del poeta y crítico de arte José María Parreño, por la relación antigua que con ellos mantengo.

    Hay toda una cartografía de conceptos, trazada en el catálogo, que nos orienta sobre los territorios en que pivota la obra y acción de César Manrique: patrimonio natural, patrimonio cultural, arte-naturaleza / naturaleza-arte, sensibilización, crecimiento turístico, activismo, movilización social…

    Fotografías, recortes de prensa, manifiestos (uno de ellos: “Lanzarote se está muriendo”…, prefiguración de las manifestaciones de este tiempo en las Islas, debido al turismo salvaje, con el lema de ‘Canarias se muere’), textos del propio César Manrique, cartas y manuscritos en facsímil del artista, análisis especializados… y otros materiales hacen del catálogo de la exposición sobre el activismo de César Manrique un documento valioso para entender una de las derivas del compromiso artístico contemporáneo con el ser humano y con la Tierra.

04 julio 2025

SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXI): ¿QUÉ PIENSAN LOS FRANCESES DE LOS ESPAÑOLES?, por Ángel Iglesias Ovejero

- Ateneo Virtual Mirobrigense – Ciudad Rodrigo

Ángel Iglesias Ovejero
SIN ÉTICA NI ESTÉTICA (XXI): ¿QUÉ PIENSAN LOS FRANCESES DE LOS ESPAÑOLES?, por Ángel Iglesias Ovejero

Cuando volvíamos a Francia hace un par de semanas nos hacíamos esta pregunta, más bien retórica y casi por la inevitable rutina de comparar los dos países en que solemos pasar la vida, algo incómoda a consecuencia de tener las asentaderas entre dos sillas. No es que sintiéramos mucho dejar de percibir el barullo, sobre todo mediático, en torno a la organización territorial de estado (desbarajuste), situación política (desgobierno), económica (ruinosa), educativa (lamentable), sanitaria (penosa), moral (escandalosa), demográfica (deficiente), climática (impredecible), ecológica (inflamable y polvorosa) y así sucesivamente. En su abreviada retórica derechista, bocazas y vocingleros coinciden en echar la culpa de todo al referente básico del sanchismo (mafioso, corrupto, nepotista, plagiario), que, para que el diablo sepa por dónde agarrarlo, solo le falta ser feo y bajito, pero no sería de extrañar que se le descubriera alguna prótesis engañosa. Los calificativos (traducidos, entre paréntesis, al español socialmente biensonante), empleados por quienes aspiran a gobernar, sin explicar con quién, cómo y para qué, se estaban agotando y las metáforas se volvían cansinas a consecuencia del flato verbal. Así que, en las vísperas de San Juan, empezaban a sacar el argumento de autoridad colectiva de otros países, apoyándose en la flora y la fauna humana de su habitual repertorio (las Hijas de Fruta, los Melonis, el Pato americano, el Puerco espín de la Pampa, etc.).

Este tipo de preguntas, y en concreto, la de la opinión colectiva de los vecinos galos (o sea, los Gabachos) sobre el colectivo español (y presumiblemente sobre su gobierno) estaba a la orden del día en tiempos de los antepasados ideológicos de los derechistas actuales en la Monarquía, o sea de Franco (¡Entonces sí que éramos jóvenes, y España una, grande y libre!). Si no recuerdo mal, algún periodista se atrevió a preguntarle lo dicho a Jorge Semprún Maura (1923-2011), polifacético escritor (en francés sobre todo), nieto de Antonio Maura y emparentado con la nobleza, que estuvo afiliado Partido Comunista de España (1942-1965). Llegó a ministro con el gobierno de Felipe González, pero creo que no consiguió llegar a pobre, lo cual hubiera tenido mucho mérito, muchísimo más que el recorrido contrario. No lo digo por haber vivido esta segunda experiencia, pero acostumbrarse a pasar hambre, sed y fatigas penosas, sin perder la dignidad, no debe de estar al alcance de cualquiera que haya nadado en la riqueza. He tenido algún amigo que ha coronado tal empresa. Gilberto Pitcairn Estrada, hijo de un empresario escocés asentado en Sevilla, criado con todo regalo, tuvo que ejercitarse en diversas ocupaciones y profesiones (docencia y actividades hospitalarias), para ir tirando y morir con lo puesto (sin un zarramplu). Mi casi homónimo y coetáneo Gerardo Iglesias Argüelles (1945), minero precoz y militante antifranquista, historiador del maquis asturiano, sindicalista (CCOO), cofundador de Izquierda Unida (1986), después de haber sido secretario general del PCE (1982-1988), dejó funciones y prebendas, para volver a la mina. Hay gente para todo, e incluso personas honradas y coherentes entre la clase política.

Pues bien, fuera Semprún u otro homólogo, el personaje histórico dio una respuesta lacónica a la pregunta: ¿Qué piensan los franceses de los españoles?Nada. No hay constancia de que el dicente tuviera intención explícita de ofender al sufrido pueblo español, que bastantes sinsabores tenía ya con el amargo recuerdo de la Francesada y Napoleón (bravucón y enemigo predilecto de los historiadores de Ciudad Rodrigo y de la inmensa mayoría aldeana de su entorno). Casi con seguridad se refería a que los franceses, en general, bastante tenían (y tienen) con pensar en sí mismos, sin meterse en camisa de once varas, o como diría cualquier hijo de vecino del ancho mundo (en el supuesto de que estuviera al corriente del refranero): “Cada Jeremías llora sus penas, y no las mías”. Estos días, los vecinos opinantes, sean franceses jubiletas o currantes, aprovechan, con la fresca, para quejarse del calor, tan exagerado que para turrarse ya no necesitan ir a la andaluza Costa del Sol, o a Miami Playa, que está más cerca, en el municipio de Montroig del Camp (Tarragona). Eso saldrán ganando los andaluces o los catalanes, que no tendrán que estar como las sardinas en la parrilla de las barbacoas, para bañarse y solearse, y dejarán de lamentarse del dichoso Turismo, que todo lo enrarece y encarece.

En Francia, los medios de comunicación masiva no tratan del sanchismo y del pancismo (v.), aunque las analogías entre la Monarquía y la Republique saltan a la vista. Por ejemplo, el gobierno francés, hilvanado con los moderados del centrismo, los tibios derechistas herederos del gaullismo y los fieles variopintos del oportunista presidente, se mantiene en el poder gracias a las divergencias de la oposición. En esta, propiamente y al margen de posibles alianzas electoralistas, se distinguen tres ramificaciones. Los socialistas, desde que en el mandato de F. Hollande (2012-2917) se hicieron el haraquiri, no acaban de lamerse las heridas y buscan el arrimo de ecologistas y comunistas (que ya no se comen a nadie); a su izquierda, los insumisos radicales tiene por resolver la papeleta que representa el liderazgo de un jefe bastante ansioso de cara a su legítima ambición, buen orador y poco fiable para una gran parte del electorado. Más o menos, con otro signo, en la extrema derecha, el lepenismo de una matrona curtida en la brega, ya no asusta pero tampoco convence con su pulido discurso, pero portador de un contenido más que sospechoso, por su pecado de origen (racismo, antisemitismo y xenofobia). Es difícil que estas oposiciones se pongan de acuerdo para votar en una moción de censura, como hace escasos días se comprobó con la que presentaron y perdieron los socialistas.

Los temas serios que preocupan a los franceses, según las encuestas, siguen encima de la mesa: la criminalidad y violencia, inflación, sistema de sanidad, conflictos internacionales, flujo migratorio, temor a la subida de impuestos, desigualdad social (sueldos, pensiones), cambio climático. Los elegidos del pueblo discuten de la edad de jubilación (ahora fijada en 64 años), el fin de vida, entre otras cuestiones urgentes, como el presupuesto del Estado, a principios de 2025, por ejemplo). Los asuntos de conversación en la televisión, que ahora se califican como debates, versan sobre los conflictos bélicos entre Rusia y Ucrania, Israel y Hamás (que permite al primer país efectuar “genocidios”, de los cuales se defiende con la acusación de antisemitismo a quienes se lo reprochan y con el recuerdo del “holocausto”, que ellos mismos profanan), Israel e Irán, con la inestimable intervención de Estados Unidos, que se prolonga en “la guerra comercial” del gran Pato casi contra todo el mundo. Los especialistas de estos temas crean “opinión”, pero sin mucho fundamento, a causa de sus fuentes de información, que, por la naturaleza misma de los temas bélicos, nunca son muy fiables (los beligerantes, en la guerra, e incluso en la “guerra comercial”, no informan de sus planes a sus contrincantes).

Quizá sorprenda en este rosario de carencias sociales, flaquezas morales y excesos de comportamientos, el paso por alto de la corrupción política, aunque está a la orden del día y parece efecto perverso (no deseado) de la democracia. Los pancistas salvapatrias españoles, por si ya han olvidado sus propias insuficiencias y corruptelas, no muy livianas ni lejanas (e incluso actuales), deberían mirarse también en el espejo de Francia, por aquello de: “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. Al ex presidente N. Sarkozy (2007-2012) le vino el tío Paco con la rebaja, al cabo de 10 años de procedimiento judicial (2024), en el que fue condenado por corrupción a tres años de prisión, uno de ellos firme, que lo obliga a desplazarse con una tobillera electrónica, a cambio de la Legión de honor, de la que fue degradado (anticor.org/2024/12/20e). Más provechoso ejemplo, para el escarmiento, puede resultar la imagen de la antigua presidenta del Rassemblement National (RN) / Agrupación Nacional (2011-2021), partido de la extrema derecha, hasta 2018 llamado Front National / Frente Nacional, fundado y presidido por su padre, Jean-Marie Le Pen (1972-2011). Ha sido candidata a la presidencia de la República en tres ocasiones (2012, 2017, 2022) y, entre otros cargos, ha sido Copresidenta del Grupo de la Europa de las Naciones y de las Libertades (2004-2017) y Diputada del Parlamento Europeo (2004-2017), donde la pillaron con las manos en la masa. La Justicia francesa la inhabilitó (31/03/2025), con una veintena de figuras del partido (11 eurodiputados), para presentarse durante 5 años a las elecciones y multa de cien mil euros, por malversación de fondos públicos y condena de cárcel de 4 años. Ella ha puesto el grito en el cielo, y pretende soslayar el castigo, sirviéndose de los recovecos de las leyes democráticas y europeístas, con los cuales no comulga su partido (de ascendencia ideológica antieuropeísta, antisemita, xenófobo, racista). Los medios de comunicación transmiten que el uso irregular de fondos europeos ha continuado entre 2019 y 2024, y el montante asciende a varios millones de euros. Aunque probablemente muchos de sus electores no se lo tendrían en cuenta.

En la tesitura política actual de España, los efectos de la corrupción acechan al presidente socialista del Gobierno, que debe dimitir en caso de confirmarse su implicación, pero no tiene por qué hacerlo, si la Justicia no dispone de pruebas fehacientes de su participación en operaciones fraudulentas, que sus denunciantes tienen que presentar. Por otro lado, sus adversarios, verdaderos enemigos, deben barrer delante de sus casas. Todavía están por purgar comportamientos corruptos de los aspirantes a gobernar, quienes tampoco explican de dónde salen los fondos para financiar las campañas de desprestigio ajeno y de su propia propaganda. Es más, lo adecuado al caso es que dicho Presidente permanezca en su puesto, sin entregarlo solo para dar gusto a bocazas y vocingleros, alentados, entre otros, por los autodenominados Manos Limpias (lavadas en el agua que le sobró a Poncio Pilatos) y la misma Jerarquía eclesiástica, cuya falta de democracia y misoginia institucional es una evidencia (por no hablar de la complaciente demora en reconocer los abusos, contra menores, cometidos por muchos de sus ministros y compañeros de ruta). Sería muy peligroso para la democracia que, quienes legítimamente ostentan el poder tuvieran que dejarlo, por el simple hecho de que existen sospechas de delito, sembradas por aquellos que son consumados artistas en el manejo de tal perfidia (“Calumnia, que algo queda”).

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LA VIDA SIGUE, por José Luis Sánchez-Tosal Pérez

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